4 plagas frecuentes de las plantas

Orugas

Uno escribe y escribe sobre plantas y las plagas se repiten una y otra vez. Esto sucede porque muchas especies son amenazadas por una variedad de bichos e insectos que encuentran en las plantas su fuente de vida.

Por todo esto es que hoy nos dedicamos a las plagas más frecuentes de las plantas, para tenerlas en cuenta cuando descubrimos los primeros síntomas de un ataque.

Si bien las plantas sufren una gran cantidad de plagas y enfermedades, algunas son muy populares y es por eso que nos dedicamos a descubrirlas y así controlarlas o evitar que aparezcan.

Afidio y gusano de la col

Gusano de la col

Si alguna vez has investigado sobre esta temática es probable que hayas escuchado la palabra Afidio. Se trata de una plaga conformada por varias especies que tienen dos rasgos en común: el cuerpo en forma de pera y antenas muy largas. Esta plaga daña a las plantas al absorber la salvia, debilitándolas. Por otra parte, la vaia comienza a caer por las hojas y genera una atmósfera húmeda, lo que da lugar a la aparición de moho.

Si tienes plantas frutales u hortalizas, es común la presencia de Afidios. Para atacarlos hay varios métodos, desde la pulverización con productos repelentes hasta la aplicación de aceite de horticultura o pimienta caliente.

Como su nombre lo indica, el gusano de la col ataca a esta hortaliza. Es una plaga muy frecuente y por eso hay que estar atentos. Los gusanos afectan las raíces de las plantas y lo mejor para prevenir su ataque es colocar cenizas de madera, parásitos nematodos alrededor de las raíces o cubrir los cultivos.

Orugas y caracoles

Caracoles

Las orugas también están entre las plagas más comunes de las plantas. Las orugas nacen de la mariposa o la polilla que ponen sus huevos en la planta y a los pocos días salen a la luz. Atacan las plantas pues la gran mayoría son polífagas, es decir que se alimentan de las plantas. Es común que ataquen a hortalizas como la espinaca, el perejil, la ruda, las patatas, los tomates y las lechugas, entre otras, aunque algunas orugas pueden atacar a toda una familia (por ejemplo, la familia solanáceas, de la cual forman parte los pimientos, tomates, berenjenas y patatas). Los síntomas que se advierten son pequeños agujeros en las hojas de las plantas. Al revisarla, es común encontrarlas en la zona de los tallos y en la parte de abajo de las hojas.

Algo similar ocurre con los caracoles, que aunque parecen vivir en armonía, en realidad se alimentan de las plantas y así dejan huella de su paso también a través de una serie de pequeños orificios en las hojas. Para evitar su ataque, puedes recurrir a un truco sencillo: colocar cáscara de huevo en la planta pues a los caracoles no les gusta caminar en superficies irregulares y puntiagudas.


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