Abonado del Huerto

Del mismo modo que debemos tener cuidado al plantar árboles, flores, etc., también tenemos que prestar mucha atención a la hora de sembrar vegetales, hortalizas y frutos en nuestra huerta.

Uno de los factores, mas importantes, además del riego que debemos prestarle atención es el abonado. Mediante este, podemos aumentar la fertilidad del suelo y restituir los nutrientes naturales que se han ido perdiendo por el cultivo y por el lavado.

Los abonos que utilicemos pueden ser de dos tipos: abonos orgánicos e inorgánicos. Los orgánicos están compuestos por estiércol, compost, humus de lombriz, mantillo, etc.,  mientras que los inorgánicos pueden ser de carácter químico o industrial.

Entre los abonos orgánicos, el humus ayuda a liberar nutrientes minerales como el nitrógeno y el fosforo, que son descompuestos por microorganismos que habitan en el suelo.

Es importante tener en cuenta, que los abonos orgánicos aunque son absorbidos mas lentamente que los inorgánicos, benefician y favorecen al suelo a largo plazo. Los nutrientes que contienen este tipo de abono, permanecen en la tierra por mucho mas tiempo, y evitan que por lixiviación las aguas se contaminen.

Por otro lado, los abonos inorgánicos o minerales,  tienen la ventaja a corto plazo que se asimilan mucho mas rápido que los abonos orgánicos, sin embargo pueden causar daños a la planta y al suelo.

Los abonos inorgánicos se dividen en los siguientes tipos:

  • Fertilizantes convencionales: Son los fertilizantes utilizadas comúnmente en la agricultura, como por ejemplo el cloruro potásico, o el nitrato amónico.
  • Fertilizantes líquidos: Este tipo de fertilizantes pueden diluirse y aplicar mediante una regadera o por riego por goteo.
  • Abonos foliares: Los abonos foliares se aplican directamente en las hojas, sin embargo no es tan efectivo como otro tipo de fertilizantes y abonos.

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