Agricultura Ecológica II

Como lo mencionábamos en artículos anteriores, que el cultivo industrializado, tiene un impacto, muchas veces negativo para nuestro medio ambiente, así como también supone riesgos para la fauna y para la salud de nosotros los seres humanos. Debido a esto, desde hace ya un par de años, se ha dado un giro a esta forma tradicional de producir, basada en el respeto al medio ambiente, pero que al mismo tiempo sea compatible con el desarrollo ecológico. Estamos hablándoles de la agricultura ecológica.

Desafortunadamente, todavía, y a pesar de las campañas para cuidar nuestro medio ambiente, un pequeño porcentaje de los productos agrícolas y ganaderos que encontramos a la venta en supermercados o tiendas, llevan la etiqueta de “productos ecológicos”. Sin embargo, poco a poco, van creciendo los consumidores que van valorando esta actividad y van pidiendo más y más estos productos que concientizan a todas las personas.

Además de caracterizarse por no utilizar productos fitosanitarios de síntesis, la agricultura ecológica también se caracteriza por no utilizar fertilizantes químicos convencionales, ya que estos, contiene nitratos que contaminan las aguas dulce, y se infiltran además, por el suelo alcanzando las aguas subterráneas. En este tipo de agricultura se abona utilizan abonos orgánicos ecológicos, como, el estiércol de vaca, de caballo de cerdo, entre otros,  el compost industrial, el compost casero, la turba negra, el humus de lombriz, los abonos verdes. Además también se utilizan abonos minerales ecológicos como los fosfatos naturales, las rocas silíceas, el cloruro de potasio, el sulfato de magnesio, etc.

Otra de sus principales características es que no se emplean semillas modificadas genéticamente, ni ningún tipo de planta transgénica, por lo que sus productos no van a producir ningún tipo de efectos secundarios dañinos en nuestra salud, en el medio ambiente, ni en la agricultura en general.


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