Cercis, el árbol del amor

Cercis

Si quieres añadir color a tu jardín o espacio verde, puedes plantar uno de esos árboles coloridos que año a año renuevan su follaje y nos regalan un abanico de tonalidades.

Por lo general, se trata de árboles de hoja caduca que en la temporada de frío se vuelven delgados y anoréxicos pero lo bueno es que luego de semejante dieta cuando se asoma la temporada estival protagonizan la escena y se vuelven bonitos y vistosos.

La magia del Cercis

Uno de estos árboles que, me gusta decirlo, vienen con sorpresa es el Cercis, también conocido como el árbol del amor o bien árbol de judas e incluso Algarrobo loco. Su nombre científico es Cercis siliquastrum L. y deriva de la palabra griega Cercis que remite a la forma del fruto y de la flor. Pertenece a la familia Fabaceae y se lo asocia al amor por el bonito color de sus flores rosadas y la forma de corazón de sus hojas.

Cercis

La floración se produce entre abril y mayo y es entonces cuando el árbol se vuelve intenso y protagonista. Pero lo bueno dura poco así es que hay que esperar a la siguiente temporada para volver a ver sus hermosas flores pues cuando el clima se vuelve más frío las flores caen no así los frutos que durante el invierno permanecen aunque en sus vainas.

Debido a su belleza natural, es común que el Cercis se plante en zonas de sombra o bien junto a paseos y caminos. En estos casos, es común que se lo pode por cuestiones ornamentales, algo que no altera su salud.

Necesidades del cercis

Esta especie puede alcanzar una altura de hasta 12 metros y lo bueno es que puede adaptarse a cualquier terreno aunque prefiere aquéllos que son profundos, con buen drenaje y calizos. Un gran requisito es la exposición al sol y además es un árbol que prefiere el clima cálido aunque soporta las bajas temperaturas y es resistente a la sequía. Habrá que tener cuidado con el riego pues no tolera los encharcamintos.

Cercis

Antes de plantas un cercis hay que observar cómo circula el viento en el lugar pues si es muy fuerte puede partir los tallos, lo que lleva al árbol a pudrirse. Por otra parte, se recomienda no trasplantarlo pues entonces pueden verse afectadas su raíz central que es muy larga. Para que esté en mejores condiciones, se recomienda agregar abono una vez al año y antes de la floración.


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