Comiendo setas: El Níscalo

Níscalo

Las setas comestibles son delicias naturales que nos regala la naturaleza. Una seta comestible es el Níscalo o Lactarius deliciosus. Se encuentra en los bosques justo debajo de los pinos en otoño. Encontraremos el Níscalo sobre todo, en épocas muy lluviosas.

Es una de las setas más fáciles de identificar, aunque siempre que no se esté muy seguro de que sea un Níscalo comestible, es mejor no recoger la seta.

El Níscalo no alcanza los diez centímetros de alto, su color es el naranja y está formado por un sombrero que tiene un diámetro de entre cinco y 20 centímetros  y un tallo hueco de unos cuatro centímetro. Las láminas de esta seta también son de color naranja. Al tacto no es una seta muy agradable, ya que es algo pegajosa.

Se puede confundir con otras setas también de color naranja, aunque hay que fijarse en el sombrero, ya que el Níscalo es más oscuro y pegajoso que otras setas. Las otras setas suelen ser algo más claras e incluso con alguna mancha blanquecina.

Esta seta tiene muchas propiedades como alimento. Cuando se recogen estas setas del campo deben consumirse lo antes posible, pues se oxidan muy pronto adquiriendo un color verde del tipo de la humedad. Además es una seta formada por mucha agua y muy carnosa, por lo que al comerla llena mucha.

Se pueden comer al ajillo en la sartén o asadas en la brasa. Además se puede servir como acompañante de carnes. Son muy deliciosas, a mí personalmente me gustan fritas con taquitos de jamón y ajo.

El aporte nutricional de esta seta es enorme, pues tiene Vitamina D, E y A, hierro, potasio, fibra y calcio.

Por tanto, el Níscalo es una seta muy nutritiva y deliciosa que todo aquel que la conozca, lo puede corroborar.

Más información – Comiendo setas: El Parasol.


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