Cómo cuidar gardenias

Gardenia jasminoides

Gardenia jasminoides

Me encantan las flores blancas, y sobretodo si son tan elegantes como las que tiene nuestra protagonista de hoy. Son originarias de Asia, pero se cultivan por todos los rincones que dispongan de un clima templado o cálido.

¿Aprendemos cómo cuidar gardenias?

Gardenia angusta

Gardenia angusta

La Gardenia es considerada una planta acidófila, es decir, una planta que necesita un suelo y un agua de riego cuyo pH sea bajo (entre 4 y 6), ya que si es más alto presentará síntomas de clorosis férrica. Es por este motivo por el cual, si tienes una tierra arcillosa o calcárea, es preferible que la tengas en maceta. Si te preocupa que no vaya a crecer bien en tiesto, ya puedes dejar de preocuparte. Su ritmo de crecimiento es más bien lento, y su altura no suele sobrepasar los dos metros.

Como sustrato puedes utilizar uno específico para plantas de este tipo, o bien hacer tu propia mezcla. Para ello necesitarás un 50% de turba rubia, un 30% de turba negra, y un 20% de pómice o perlita. Otra opción es ponerla en sustratos para bonsái, como akadama y kanuma con un porcentaje de 70 y 30 respectivamente, pues su sistema radicular es sensible al encharcamiento. Para evitar este problema, además de usar un sustrato que facilite el drenaje, como norma general regaremos dos veces por semana en verano y una vez cada 7 días el resto del año.

Gardenia taitensis

Gardenia taitensis

Su ubicación ideal será aquella en la que reciba unas cuatro-cinco horas de luz al día, especialmente si está en flor. Si puedes tenerla en el jardín, quedará espectacular bajo la sombra de árboles más grandes; y si quieres tenerla en tu terraza, de buen seguro será la más admirada.

La Gardenia es una planta muy hermosa, pero lamentablemente es muy friolera. Tanto es así que si la temperatura baja de los 0 grados puede sufrir daños importantes (caída de hojas, las ramas se pueden secar, entre otros). Es por ello por lo que si vives en un clima con inviernos fríos la protejas en interior colocándola en una habitación con mucha luz, lejos de las corrientes de aire.

Por último, no te olvides de abonarla durante toda la temporada de crecimiento (desde primavera hasta finales de verano) con abono orgánico o específico para acidófilas para conseguir la Gardenia más bella.


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