Cómo cuidar un rambután

Nephelium lappaceum

Fue uno de los protagonistas de ayer, cuando hablamos de varios frutales exóticos que, sabemos, te han encantado. Pero hoy nos vamos a centrar en uno de ellos, concretamente en aquel cuyos frutos recuerdan a un erizo de mar.

¿Te animas a tener uno en tu jardín? Sigue leyendo para saber cómo cuidar un rambután.

Nephelium lappaceum

El rambután, cuyo nombre científico es Nephelium lappaceum, es un árbol tropical de hoja perenne que crece hasta una altura aproximada de 10 metros, con un diámetro de copa de 8m. Como ves, es una planta perfecta para terrenos amplios, pudiéndolo tener como ejemplar aislado y gozar de su sombra en verano. Se cree originario de Malasia, pero actualmente se cultiva en todas las regiones de clima cálido de todo el globo, incluyendo Costa Rica, Panamá y México. Sus hojas son pinnadas y alternas, con los nervios definidos, y presentan un color verde precioso.

Debido a sus orígenes, precisa de un clima suave y húmedo para crecer. Así, si te gusta experimentar con especies que están en el límite, será necesario que lo protejas de las temperaturas bajas, especialmente de aquellas que son inferiores a los 5 grados Celsius.

Hojas de Nephelium lappaceum

El sustrato más recomendado para este tipo de plantas debe de contener mucha materia orgánica. Así, no dudes en añadir a la mezcla un alto porcentaje de compost o mantillo, y abonos naturales como humus de lombriz.

Materiales porosos también serán necesarios, ya que si bien es cierto que necesita una humedad alta, un exceso de agua podría dañar sus raíces. Afortunadamente, este problema se puede evitar de una manera muy sencilla: sólo debes añadir una capa de greda volcánica -o cualquier material similar- en el interior de la maceta, o mezclar la tierra de jardín con perlita.

Rambután

Durante toda la temporada de crecimiento -desde primavera hasta otoño- se puede abonar utilizando productos naturales, como el mencionado humus de lombriz o estiércol de caballo. Por supuesto, se pueden utilizar abonos químicos, pero al tener frutos comestibles, su uso se desaconseja, a menos que se sigan las recomendaciones del fabricante.

¿Te animas a tener un rambután en tu jardín?


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