Cómo cuidar una Pinguicula

Pinguicula moranensis

Pinguicula moranensis

Dentro de la familia de las plantas carnívoras encontramos a un género especialmente curioso e interesante. Tanto que incluso parecen flores en vez de seres vegetales completos. Sus hojas, convertidas en excelentes trampas pegajosas, apenas se yerguen del suelo, dándole a nuestra protagonista un aspecto aún más hermoso.

Sin embargo, se trata de un género complicado. Por ello, te vamos a explicar cómo cuidar una Pinguicula, para que las complicaciones se disipen.

Características

Pinguicula

El género de las Pinguicula comprende alrededor de 80 especies. Pertenecientes a la familia de las lentibulariáceas, son plantas de tamaño reducido -de unos 6cm de diámetro- que puedes encontrar en gran parte de América del Norte y de Europa (también en España), norte de África, y en algunos puntos de Sudamérica, como Venezuela, Colombia o sur de Argentina.

Flor de Pinguicula

Son plantas carnívoras cuyo mecanismo de captura recuerda a las que tienen las Droseras, las cuales tienen las hojas cubiertas de pelos muy pegajosos. Una vez que el insecto se posa en la trampa… ya no podrá escapar. Enseguida unas glándulas -que podríamos llamar digestivas- empiezan a segregar un líquido que disuelve las partes más duras de su, ahora, comida. Este líquido está compuesto por ácidos y enzimas, que no tardarán en convertir a la desafortunada presa en abono rico en nutrientes que posteriormente absorberán las hojas.

Cultivo

Pinguicula 'Sethos'

Pinguicula ‘Sethos’

En cultivo nos encontramos con unas plantas que, si bien no son muy exigentes, sí que hay que tener en cuenta una serie de recomendaciones para que tengan un desarrollo óptimo, que son:

  • Ubicación: exterior, con sombra parcial. Si en invierno las temperaturas bajan de los -2ºC, protegeremos nuestra planta en el interior del hogar en una habitación donde entre mucha luz, o en un invernadero.
  • Sustrato: turba rubia natural con perlita a partes iguales.
  • Riego: frecuente. En los meses de más calor habrá que regar unas 4-5 veces por semana. El resto del año disminuiremos la frecuencia dejándola en 2-3 veces cada siete días. Utilizaremos  siempre que podamos agua de lluvia, pero si no tenemos cómo conseguirla, usaremos agua de ósmosis.
  • Abono: no hay que abonar. Las raíces no son capaces de absorber el abono directamente, y podrían dañarlas.

¿Te animas a tener una Pinguicula?


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