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Cultivo de guisantes en maceta

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guisantes Cultivo de guisantes en maceta

Con el mes de octubre, siguiendo nuestro calendario de cultivos, entramos de lleno en la temporada de siembra del guisante. Esta semilla comestible pertenece a la familia de las leguminosas. Es una de las hortalizas más antiguas de la cultura europea. Se han encontrado guisantes en excavaciones arqueológicas de 9.000 años de antigüedad. Los antiguos griegos y romanos los cultivaban y consumían habitualmente.

Existen diferentes variedades, todas ellas son anuales. Para el macetohuerto, mejor elegir los de mata baja, bien de vaina redonda, de la que se extraen los guisantes, bien los llamados tirabeques, de vaina tierna, que se recoge cuando los guisantes aún están tiernos en su interior y se come entera. Los de mata alta, pueden llegar a medir hasta 3 metros. Los de mata baja, no llegan a medir más de un metro. Por eso quizá sean los más apropiados para nuestros huertos urbanos.

El guisante no es amigo de temperaturas extremas, no le gustan los calores del verano ni las heladas en invierno, se desarrolla muy bien con frío moderado y húmedo. Si en vuestra localidad hiela, es conveniente proteger las plantas con un plástico.

La siembra del guisante puede hacerse directa o por plantel. Únicamente hay que tener la precaución de poner las semillas en remojo la noche anterior. Hay que tener en cuenta que es una planta trepadora, por lo que necesitará tutores para guiar su crecimiento. No es necesario atar la planta al tutor, pues es trepadora y sus zarcillos irán enredándose en él conforme crezca.

No es muy productiva y necesita bastante espacio de suelo (50 x 50 cm). En macetas pequeñas es mejor poner 3 ó 4 semillas en un agujero centrado, a unos 4 cm. de la superficie. En jardineras, hay que intentar repartirlos según su longitud, dejando 50 cm. entre agujeros de siembra. Pondremos 3 ó 4  semillas en cada agujero, de las que, como siempre, al crecer, retiraremos las plántulas de peor aspecto dejando sólo una de ellas. Hasta que las semillas germinen, hay que regar la superficie a diario.

Respecto al riego, no es demasiado exigente, incluso prefiere los riegos copiosos y espaciados, uno por semana es suficiente, pero ante todo hay que evitar el encharcamiento. Sin embargo, cuando se abran las primeras flores, las regaremos con mayor regularidad, sobre todo si el tiempo es seco, de forma que el sustrato se mantenga húmedo.

No necesita gran aporte de nutrientes, pues, al igual que el resto de las leguminosas, los guisantes también fijan nitrógeno atmosférico.

Sabremos que ha llegado el momento de la recolección (entre 3 y 4 meses desde la siembra), cuando, tocando las vainas, se noten los granos hinchados, pero no demasiado grandes, que tengan todavía espacio en la vaina. Se recolectan utilizando una mano para sujetar el tallo y la otra para tirar de la vaina. Cuando recolectemos las primeras vainas, es importante ser regulares en el riego, no descuidar la humedad del sustrato, para estimular el crecimiento de otras nuevas.

Respecto a las asociaciones de cultivo, funciona bien con la zanahoria, el rábano, la col y la lechuga. Se debe evitar que coincidan con verduras de la misma familia como el haba y la judía. Y es perjudicial la coincidencia con el ajo o la cebolla.

Aunque no suele verse afectado por plagas, el pulgón, el mildiu y el oidio son las más comunes.

Más información – Calendario de cultivos de octubre, El pulgón, Los hongos más comunes del huerto urbano, El oidio

 

 

 

 

 

 

 


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