El árbol de la vida Paulownia Tomentosa

Pawlonia tomentosa

¿Sabías que hay un árbol de origen chino al que le llaman el Árbol de la Vida? Se trata de la Paulownia tomentosa, un majestuoso árbol que puede alcanzar más de veinte metros de altura con una copa ancha, cuyas raíces se encargan de evitar la erosión del suelo. Sin contar con que sus hojas, una vez que caen al suelo y se descomponen, aportan nutrientes a la tierra ayudando así que nuevas plantas puedan germinar.

Sus flores, además, atraen a númerosos animales… ¡y a numerosos humanos, también! Son muy ornamentales. Parece increíble que un árbol pueda crecer en un suelo erosionado, y produzca flores… ¿Te lo imaginas? Sin duda, lo tiene bien merecido el apodo. ¿Quieres conocerlo un poco mejor? Sigue leyendo.

Flores

La Paulownia tomentosa es un árbol increíble. Vivirá de lujo en cualquier clima, siempre y cuando no haya heladas muy intensas. Su necesidad de agua no es tan alta como otros árboles, pero sí que de vez en cuando y, especialmente si es un ejemplar joven, le gustará ser regado y abonado.

Una vez que lo tenemos en el suelo y ya se ha asentado, para lo cual es recomendable esperar al menos un año, podrá mantenerse por sí solo si las precipitaciones anuales de nuestra zona superan los 400 litros.

Pawlonia tomentosa en invierno

Las hojas son bastante grandes, acabadas en punta, de color verde. Y tienen una peculiaridad: tienen un tacto muy suave, no tanto como si fuesen algodón…, pero casi. Estas increíbles joyas del mundo vegetal absorben más dióxido de carbono que cualquier otra planta, y son capaces de convertir un suelo sin vida, en uno muy fértil debido a los nutrientes que aportan una vez que caen del árbol. Además, su tronco es de madera fuerte, útil para usar en carpintería.

Quizás deberíamos plantearnos plantar más Paulownia tomentosa, y menos Eucaliptus los cuales pueden erosionar de un modo muy alarmante el terreno.


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