El arce mediterráneo, uno de los más adaptables

Acer opalus

Acer opalus

Las condiciones climatológicas de la región mediterránea han hecho que muchas plantas hayan evolucionado tanto, que han conseguido ser resistentes a la sequía, a las altas temperaturas veraniegas, a la humedad del ambiente y, también, a la brisa marina. Tal es el caso de nuestro protagonista, el Arce mediterráneo, un árbol de tamaño más bien reducido ideal para tener en un jardín pequeño, o incluso se puede tener en una maceta durante varios años.

Conozcamos todos sus secretos.

Acer opalus subsp. granatense

Acer opalus subespecie granatense, en hábitat (Mallorca)

El arce mediterráneo, conocido en jerga botánica con el nombre de Acer opalus, es un árbol cuyas hojas se caen en otoño y rebrotan en primavera, son palmadas de color verde. Crece hasta una altura de 20m, pero la subespecie granatense no suele sobrepasar los 10m. Su tronco, de corteza gris y rosa, puede llegar a tener 1m de diámetro. Tiene un ritmo de crecimiento lento-medio: crece alrededor de 5-10cm cada año, dependiendo de las condiciones de cultivo.

Florece en primavera, antes de que broten las hojas, y hacia finales del verano sus semillas, las cuales permanecerán dentro de sámaras aladas, estarán listas para germinar.

Acer opalus en otoño

Hoja de Acer opalus en otoño

Este es un árbol que no requiere de tantos cuidados como otros de su familia, ya que resulta ser el candidato perfecto para tener en terrenos calizos. Además, soportará las altas temperaturas sin problemas, siempre y cuando reciba riegos frecuentes, que serán unas 2 veces por semana en verano, y 1-2 el resto del año. Y por si fuera poco, resiste las heladas ligeras hasta -5ºC.

Si bien no necesita podas, si se quiere tener un árbol que dé sombra una vez que haya alcanzado un mínimo de 3m de altura, hay que ir podando las ramas más bajas, hacia finales de invierno.

El arce mediterráneo es una planta excepcional. Muy agradecida, decorará tu jardín durante todo el año.


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