El vermicompostaje doméstico: crear nuestro humus de lombriz

vermicompostadores domésticos

El vermicompostaje es una alternativa al compostaje doméstico del que hablábamos ayer. Si no tenemos suficiente espacio para ubicar una compostadora o no generamos suficientes residuos para ella, podemos optar por el vermicompostaje doméstico, con el que crearemos humus de lombriz, un abono de gran calidad.

Es importante que tengais en cuenta que ambos procesos son higiénicos y no producen malos olores. Con ellos, reciclamos la parte “no reciclable” de nuestros residuos, generando además un abono natural, ecológico y totalmente económico para nuestro macetohuerto.

El vermicompostaje es una transformación de la materia orgánica en un abono natural de gran calidad al que llamamos vermicompost o humus de lombriz. Consiste en una biooxidación y estabilización de la materia orgánica, por la acción principal de las lombrices, conjuntamente con los microorganismos, en un proceso aeróbico, no produciéndose un aumento de la temperatura ni generándose malos olores.

¿Qué necesitamos?

Para el buen desarrollo de este proceso, necesitamos fibra de coco para iniciar el proceso (algunas marcas la suministran con el vemicompostador), lombrices rojas y un vermicompostador, el cual dispone de varias bandejas que se apilan unas encima de otras, permitiendo el paso de las lombrices desde las bandejas inferiores a las superiores a través de unos agujeros.

De esta forma, las lombrices van digiriendo el alimento que vamos colocando en las bandejas y cuando éste se va acabando van subiendo a las bandejas superiores donde iremos colocando más alimento fresco. Las bandejas que abandonan las lombrices contendrán, por tanto, el material que ellas han digerido, que se han comido y han excretado, el cual tiene unas excepcionales propiedades como abono orgánico.

Las lombrices que mejor realizan esta acción, son las lombrices rojas de California, las cuales tienen una gran voracidad y son capaces de digerir una gran cantidad de alimento. Se adquieren en tiendas especializadas o centros de jardinería.

El vermicompostador deberemos situarlo en una zona de sombra, ya que a las lombrices no les gusta la luz, y mantener un buen nivel de humedad. Deberemos de incorporar los restos de comida lo más troceados posible, esto facilitará la acción de las lombrices.

El líquido que se produce durante  el proceso, se recoge en la bandeja de lixiviados que tiene el vermicompostador. Este líquido también lo podremos utilizar (diluido en agua) como abono para nuestros cultivos.

¿Qué alimentos podemos utilizar?

  • Restos de frutas y verduras: piel de frutas, sobrantes de ensalada, etc.
  • Restos de café, de té y de infusiones.
  • Cartón de la huevera mojado y papel de periódico húmedo y troceado sobre la comida depositada.
  • Cáscaras de huevo machacadas.
  • Las fresas, melones y fruta dulce en general son su manjar preferido. Por el contrario, no les gustan demasiado los cítricos y plátanos, pero también se los comerán cuando hayan acabado lo que más les gusta.

 En general, cuanto más variado sea el alimento que incorporemos, mejor.

¿Qué alimentos no debemos utilizar?

  • No utilizaremos restos de poda duros (ramas y hojas secas), ya que las lombrices sólo comen restos orgánicos blandos.
  • La carne y el pescado no les gusta y además producen malos olores.
  • Lácteos, huesos y alimentos grasos.

El resultado final del vermicompostaje, es un material fino de color marrón oscuro, sin malos olores, que será un abono muy estable, de gran calidad, con un importante aporte de nutrientes para nuestros cultivos y que mejorará considerablemente el funcionamiento de los microorganismos del suelo.

Fuente: planetahuerto.es

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