Flores comestibles: del jardín a la cocina

ensalada de flores

El sábado hice para unos amigos que vinieron a cenar una ensalada con flores, pensamientos concretamente. Se sorprendieron cuando descubrieron que no eran de adorno, que se comían. Ay qué caras en el primer momento de llevárselas a la boca y cómo cambiaron a sonrisas cuando paladearon su aroma. Un éxito.

Efectivamente, hay flores comestibles, que pueden aportar un toque exótico a nuestros platos. Pero, ¿todas se pueden comer? Pues no. Algunas ni siquiera las consideramos flores, como la alcachofa, la coliflor o el brócoli, pero lo son. Otras, nunca pensé que se comieran, pero se comen, como los claveles o los tulipanes. Y otras, no te las comas ni de lejos, que son venenosas, como la adelfa o la azalea. En cualquier caso, las flores comestibles deben provenir de cultivos sin tóxicos ni químicos. Podemos cultivarlas en casa o comprarlas en mercados, herbolarios o tiendas especializadas que nos garanticen su procedencia libre de tóxicos.

Existen más de 200 especies de flores comestibles que han sido identificadas en todo el mundo. En general se consumen frescas, aunque hay algunas, como la manzanilla, que se usan en infusión.

Pero esta tendencia gastronómica no es novedosa en absoluto. En la cocina andalusí, y en los manuales de los cocineros de los reyes españoles de los siglos XVI y XVII,  su utilización era algo habitual. La cocina romana y griega cuenta con ellas desde la antigüedad clásica. En la gastronomía china, es habitual la flor de loto, magnolia y jazmín para infusiones y repostería. En la japonesa, es el crisantemo. Y en Oriente Medio, la rosa y el azahar. En Méjico, las flores de calabacín (allí las llaman de calabaza) adornan y aromatizan un buen número de platos, y en la cocina italiana, las prefieren como relleno de raviolis y croquetas.

Otras flores comestibles, más conocidas por nosotros por su presencia en los ramos que en los platos son amapolas, caléndulas, violetas, bulbos de tulipán, claveles, crisantemos y pensamientos.
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Pero ojo con las flores, que también las hay tóxicas. No sea que nos dé por comerlas a diestro y siniestro y acabemos mal. Cuidado también con los niños en los jardines que contengan adelfas, azaleas, hiedra inglesa, flor del tabaco, glisina, lantana, lirio, arveja dulce o iris, entre otras.

Si os interesa el tema, en este enlace, hay un listado muy completo de flores comestibles y tóxicas.


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