Introducción a los árboles frutales

Árboles frutales

Muchos de nosotros soñamos con saborear limones de fuerte aroma, manzanas dulces y en su punto justo, naranjas brillantes y robustas. Lamentablemente, cada vez más personas deciden cultivar sus propios árboles frutales debido al deterioro que se produce en las frutas comerciales producto de la larga cadena a la que se ven sometidas.

Cada vez es más común probar frutas de aspecto bonito pero sin sabor, ejemplares que se vuelven viejos cuando llegan al mercado o frutos cargados de productos químicos que no son recomendables para la salud.

Por eso, el cultivo de árboles frutales se vuelve interesante no sólo por sus frutos sino también por su belleza.

Aspectos generales

Pero antes de dar los primeros pasos en la materia quizá sea oportuno conocer un panorama general de los árboles frutales para así saber cuál nos conviene plantar. Lo primero es saber sólo serán considerados árboles frutales aquéllos cuyos frutos son aptos para el consumo humano.

Árboles frutales

En cuanto a los frutos, varían en aspecto y forma, siendo considerados frutos tanto los que son blandos como los duros, es decir desde una nuez hasta una naranja. El fruto en realidad es el óvulo de la flor ya maduro y en donde se encuentran las semillas. La clasificación de los árboles frutales se organiza precisamente a partir de las características de los frutos.

Para aprender a cultivar árboles frutales, es preciso conocer el arte de la pomología, que es la rama de la horticultura que se ocupa de ellos. Hay una serie de técnicas involucradas que varían de acuerdo a la naturaleza de cada ejemplar y que incluyen tanto los métodos de multiplicación como las podas, la fertilización y la cosecha.

La lupa en el fruto

Hablábamos de que el fruto está en el centro de la escena pues da lugar a la clasificación general. Ahora bien, entonces habrá que conocer las partes que lo conforman. En el caso de un fruto carnoso está la capa externa o pericarpo que a su vez está conformada por una capa exterior llamada exocarpo, lo que conocemos como la piel del fruto. Debajo de ella está el mesocarpo que sería la pulpa o carne del fruto y dentro de él aparece el endocarpio que sería el hueso o el carozo. Es el corazón del fruto pues allí dentro están las semillas.

Esta es la versión más clásica de un fruto y que por lo general se repite en la mayor parte de ellos aunque hay algunas variaciones dependiendo de cada ejemplar.

Árboles frutales


Un comentario

  1.   Noemí dijo

    Quisiera plantar un ciruelo en una maceta. Guarde el carozo de las ciruelas y quiero saber cómo y en qué epoca debería plantarlo.Desde ya gracias por la información.

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