La clorosis: un mal fácilmente evitable

Bonsái de morera

Cuando una planta goza de buena salud, sus hojas presentan un color verde que da gusto verlo. Sin embargo, si vemos que empiezan a amarillear… puede ser síntoma de algún problema serio. En término de salud vegetal, ese problema se llama clorosis, la cual se presenta en cuanto la planta no puede absorber el hierro o el magnesio adecuadamente a través de su sistema radicular, y las hojas empiezan a amarillear. Y si no se soluciona rápido, estas hojas suelen caer.

Pero no hay por qué alarmarse. La clorosis, por muy complicada que pueda parecer, es un mal fácilmente evitable y, sobretodo fácilmente controlable. ¿Quieres saber algunas medidas para que tus plantas no tengan que sufrir este problema? A continuación te las explicamos.

Clorosis

Agua de riego

En la mayoría de ocasiones la clorosis se presenta por un exceso de cal en el agua. La cal impide que el hierro pueda ser absorbido por las raíces. Si vives una zona donde el agua es muy dura, puedes añadir algunas gotas de limón de vinagre al agua de riego para así bajar el pH, y facilitar la absorción del hierro, o comprar un abono específico para plantas acidófilas y echar algunas gotas en el agua antes de regar.

Si no sabes o no estás seguro/a de qué tipo de agua tienes, puedes comprar tiras de pH y hacer tú mismo/a un análisis rápido y económico. Recuerda que un pH superior o igual a 7 se considera calcáreo, mientras que de 4 a 6 se considera ácido.

Sustrato

Tenemos agua de riego de muy buena calidad, sin embargo el sustrato… puede que no sea el más adecuado para tu planta. Tan importante es saber el pH del agua como del sustrato, ya que no servirá de nada regar una planta acidófila con agua de lluvia una tierra que tenga un pH muy alto.

En este caso lo mejor será trasplantar la planta, y cambiar el sustrato por uno cuyo pH sea bajo; o añadir turba rubia.

Ubicación

A veces se da el caso de que la clorosis aparece porque la planta está en una ubicación inadecuada. Por norma general todas las plantas deberán de estar en el exterior; sin embargo, si las tenemos en interior deberán de estar alejadas de las corrientes de aire.

Asimismo, habrá que ir con cuidado con los abonos e insecticidas. Siempre seguiremos las recomendaciones del fabricante.


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