La siembra: una verdadera aventura

Semillas de Hevea

Semillas de Hevea

Ver crecer tus propias plantas es una experiencia maravillosa como veíamos en un artículo sobre un joven árbol de flamboyant, pero al tener ellas que superar numerosos obstáculos para lograr llegar a la edad adulta, hace que se convierta en una auténtica aventura tanto para las propias plántulas como para nosotros que nos encargamos de cuidarlas y de darles todo lo necesario para que crezcan adecuadamente.

No siempre se consiguen los resultados que en un principio habíamos deseado, pero precisamente la jardinería y en este caso la siembra se basa en eso: en celebrar las alegrías, pero también en aprender de los errores para que en un futuro no se vuelvan a repetir o, si vuelven a aparecer, saber solucionarlos a la mayor brevedad posible.

Semillas de Ciprés

Fruto con semillas de Ciprés

Para conseguir un alto porcentaje de germinación es muy importante que las semillas sean frescas. Lo ideal es recogerlas directamente de la planta, pero si queremos reproducir una especie que no se encuentra en nuestro jardín, entonces podremos recurrir a nuestro vivero o tienda agrícola de confianza. Aún así, hay que tener en cuenta que hay semillas que pueden germinar al año siguiente, o incluso unos cuantos años más tarde si las condiciones de almacenamiento fueron las apropiadas.

Especialmente las coníferas tienen un periodo de viabilidad muy largo. En cambio las plantas hortícolas, vivaces, muchos árboles ornamentales y en general todas las flores de temporada germinarán sólo en un periodo de uno a dos años.

Girasoles

Girasoles

Para evitar riesgos, se utilizará un sustrato y maceta nuevos (o en el caso del tiesto, que esté previamente desinfectado con agua y alcohol de farmacia), con drenaje a fin de que no se puedan pudrir las raíces con lo que eso conllevaría para la planta. Mantendremos el sustrato siempre ligeramente húmedo, y al menos una vez por semana mezclaremos el agua de riego con fungicida líquido. También podremos utilizar fungicidas ecológicos, como el cobre lainco o canela; en este caso se espolvoreará un poco por la superficie de la maceta y no será necesario mezclarlo con el agua de riego.

En cuanto se les caigan los cotiledones, es decir, las dos primeras hojuelas que les salen, se puede empezar a abonar con abonos orgánicos o de liberación lenta. Así, con el transcurso de los meses veremos como nuestras plantitas crecen fuertes y sanas.


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Jardinería

Mónica Sánchez

Investigadora de las plantas y de su mundo, en el cual llevo desde el año 2006. El verde tiene un ''no sé qué'' capaz de enseñarnos muchas cosas... Ver perfil ›

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