Los majestuosos Aloes arborescentes

Aloe dichotoma

La familia de los Aloes es una familia muy numerosa y muy variada, ideales para jardines de suculentas. Encontramos ejemplares de pequeño tamaño que rara vez superan los 30cm de altura, los que crecen más como arbustos con una altura media de un metro, y los que crecen como árboles pudiendo alcanzar los cinco metros o más. Y de éstos últimos hablaremos hoy, ya que no son muy conocidos debido, probablemente, a que sólo se encuentran en viveros especializados en cactus y crasas, algo que hace que el precio sea elevado.

Afortunadamente, eso está cambiando. A día de hoy cada vez es más frecuente encontrar bellos ejemplares en los jardines botánicos y particulares, además de entre las colecciones privadas de este tipo de plantas.

Aloe dichotoma

Aloe dichotoma

Uno de los aloes arborescentes mejor conocidos entre los amantes de las plantas desérticas es sin duda el Aloe dichotoma. Este precioso árbol crece en Sudáfrica, y ha demostrado ser bastante más rústico de lo que se pensaba, ya que puede soportar heladas suaves sin sufrir daños.

Es muy resistente a la sequía, pero, como todos los aloes de este tipo, su crecimiento es lento. En su hábitat natural se han tenido que adaptar a la falta de agua, y de hecho, cada gota que cae del cielo la guardan en su tronco como si de un tesoro se tratase. Si las condiciones son apropiadas, puede crecer hasta una altura de cuatro metros, pero en cultivo rara vez supera los dos.

Aloe plicatilis

Aloe plicatilis

El Aloe plicatilis es uno de los más bonitos. Originario también de Sudáfrica, tiene un crecimiento algo más rápido que el que hemos visto antes. No suele superar los dos metros de altura, y sus flores rojas hacen que su valor ornamental aumente, ¿no crees?

Ambos necesitan un sustrato poroso, que facilite el drenaje del agua, una exposición a pleno sol y protección frente a las heladas intensas.

¿Los conocías?


Categorías

Plantas

Mónica Sánchez

Investigadora de las plantas y de su mundo, en el cual llevo desde el año 2006. El verde tiene un ''no sé qué'' capaz de enseñarnos muchas cosas... Ver perfil ›

Escribe un comentario