Mi planta tiene hongos, ¿qué hago?

Planta con hongos

Los hongos. Quizás la enfermedad más difícil (pero no imposible) de erradicar. Aparecen cuando menos te lo esperas (o cuando menos lo deseas) y avanzan con una extraordinaria rapidez.

En este artículo te contaré algunos consejos para prevenirlo y, cuando ya han aparecido, para tratar de eliminarlo.

No te voy a engañar: lo mejor es la prevención. Para ello ya desde el principio deberemos mirar que la planta que queremos comprar está en buenas condiciones, es decir, que:

  • no tiene ramas dobladas ni podridas, y el tronco (o los tallos) están rígidos y sanos
  • si la cogemos, intentando sacarla de la maceta, el cepellón no se desmorona
  • si tiene flores, han de tener un buen aspecto
  • el sustrato no debe tener hongos

Hongos en semilla

Pero a veces ocurre que, aunque tomemos todas las medidas necesarias para evitar la aparición de este problema, aún así aparecen. Bien por descuido, bien porque hemos tocado una planta con hongos, no nos hemos lavado las manos y se los hemos pasado a otra planta sana,… Pueden pasar muchas cosas.

Es muy importante no tocar con las manos una planta enferma, y si lo hacemos, nos las tenemos que lavar cuando terminemos. El mismo procedimiento seguiremos si usamos guantes.

A grandes males, grandes remedios

Como los hongos suelen ser muy difíciles de erradicar, y a veces ocurre que o no se detectan a tiempo, o bien el sólo hecho de tratarlos con fungicida no sirve, podemos hacer lo siguiente:

  • Con unas tijeras de podar desinfectadas (con agua y unas gotas de alcohol de farmacia), quítale todas las ramas que estén con hongos o que empiecen a estar en mal estado. No te olvides de ponerle pasta cicatrizante en cada corte, para facilitar que la herida cicatrice más rápido.
  • A continuación, en un cubo echas agua y un poco de azufre (recomendable estar en una habitación cerrada, y usar una mascarilla, pues es un polvillo que se dispera muy rápidamente). El azufre es un fungicida natural muy eficaz para tratar hongos.
  • Después, limpias una maceta y preparas una mezcla de sustrato drenante (turba negra y perlita al 50%, por ejemplo).
  • Luego sacas la planta, y con cuidado, quítale todo el sustrato que puedas.
  • Después, introduce el cepellón de raíces en el agua con azufre, y espera un par de minutos.
  • Ahora ya puedes plantar la planta en su nueva maceta.

Esta operación sólo la haremos en meses cálidos; o en el caso de que aparezcan en invierno, después de haberla hecho, resguardaremos muy bien la planta del frío.

Durante los días siguientes, la dejaremos en una ubicación protegida, lejos de las corrientes de aire, y no regaremos hasta que el sustrato no esté seco. Transcurrido un mes o dos, cuando ya podamos dar por salvada la planta, volveremos a regar siempre que lo necesite.

A partir de entonces, es muy recomendable usar fungicida una vez al mes para prevenir, especialmente en la época de lluvias.

Más información – Prevenir hongos en semilleros y plantas jóvenes


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