Multiplicación de la orquídea por semillas

Orquídeas blancas

Las orquídeas despertaron especial interés en Europa durante el siglo pasado, hasta tal punto que algunos ejemplares eran vendidos a precio de oro por los coleccionistas. Profesionales y científicos de la época no podían multiplicarlas lo suficientemente rápido como para cubrir la alta demanda.

En el siglo XIX, el botánico francés Noël Bernard, descubrió el secreto de la germinación por semillas de las orquídeas. La clave es un hongo (rhiroctonia), que permite que la semilla germine en la naturaleza. Su funcionamiento es el siguiente: El hongo destruye la resistente cobertura de la semilla, le permite que germine y que crezca. A cambio éste se nutre de la orquídea.

Orquídeas

A día de hoy esto no se utiliza ya  que se trata de un método muy exigente, pues requiere además el cuidado del hongo. Con el tiempo se pudo comprobar que la germinación de la orquídea también es posible sin su inseparable rhitoctonia, simplemente escogiendo un terreno rico en sales minerales, sacarosa y otros elementos.

La plantación in vitro de esta planta se puso de moda en los años 60. Para realizarlo se deben colocar las semillas de la orquídea en tierra bien nutrida dentro de un ambiente totalmente estéril (una jarra o una botella de cristal). Las semillas germinan, llegan a una etapa intermedia y por último comienzan a crecer sus hojas. Cuando le crecen las 3-4 primeras hojas se transplanta hacia otra tierra más adecuada para orquídeas pequeñas.

Orquídea in vitro

Su cultivo in vitro suele ser exitoso, pues la primera floración aparece a los 2-3 años, frente a los 7 años que tarda en ocurrir cuando se encuentra en la naturaleza.


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