Pino carrasco, símbolo de las costas mediterráneas

Pinus halepensis en Calanque de Morgiou

Hoy te voy a hablar de uno de esos árboles que, sin ni siquiera decidirlo, puedes guardar su imagen y quedártela para siempre, porque aunque no sea una planta que se cultive por su belleza, te protege del sol intenso del verano cada vez que te vas de excursión a la costa mediterránea.

En efecto, este artículo será dedicado al pino carrasco, un árbol tremendamente resistente que es capaz de soportar periodos muy largos de sequía.

Hojas del Pinus halepensis

Nuestro protagonista se conoce científicamente como Pinus halepensis. Con una altura de 25 metros y una copa ancha de cuatro metros, es el candidato perfecto para dar sombra. Aunque es originario de la región del mediterráneo, es una especie que se ha utilizado durante años para repoblar bosques de gran parte de la península, en donde actualmente se ha conseguido asilvestrar de tal manera que compite por conseguir el espacio de otras plantas propias de estas zonas.

Su ritmo de crecimiento es uno de los más altos del género de las pináceas. Si las condiciones acompañan y dispone de tierra y humedad suficiente, puede crecer un metro en un periodo de dos-tres años. Posee acículas de color verde que se van cayendo a lo largo del año, al mismo tiempo que las va renovando.

Pinus halepensis en Cabo da Roca

Crece en terrenos calizos, desde el nivel del mar hasta los 1600m de altitud. Puede soportar heladas muy ligeras y breves de hasta 4 grados bajo cero, pero si la temperatura es inferior sufrirá daños y puede costarle brotar en el transcurso de la primavera siguiente.

Un dato a destacar es que también soporta la sal marina. De hecho, se puede ver crecer en diferentes playas de nuestro querido mare nostrum. Así pues, si vives en una zona templada-cálida y muy seca, el pino carrasco es un árbol que te dará muchas satisfacciones sin necesitar mantenimiento.


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