Trastornos de los Rosales II

Como lo vimos anteriormente, nuestros rosales pueden sufrir una serie de trastornos si se encuentran bajo ciertos factores como el viento, el granizo, las olas de calor, y las heladas.

Hoy les traemos otros factores que deben tenerse en cuenta a la hora de tener un rosal plantado, ya que el desarrollo de estos puede verse afectado si no les prestamos atención.

  • Falta de Luz: Aunque debemos tratar de mantener nuestra planta protegida del viento, del granizo y de las heladas, no podemos plantarla en un lugar donde no tenga suficiente luz para desarrollarse y florecer adecuadamente. La falta de luz, provocará que no surjan suficientes flores o simplemente que no aparezcan. De igual manera la falta de este factor podría debilitar el tallo, haciéndolo más propenso a plagas y enfermedades.
  • Exceso de agua: Las rosas deben regarse de manera adecuada. Debemos tener en cuenta el tipo de suelo y el tipo de rosas que hemos plantado ya que un exceso de agua puede generar encharcamientos que pueden pudrir las raíces de nuestro rosal y atraer bacterias y plagas. Por esta razón es importante darle la cantidad necesaria de agua a nuestra planta según la época del año en la que nos encontramos.

  • Falta de agua: Por el contrario, si no le damos la cantidad necesaria de agua a nuestra planta, esta podría llegar a marchitarse y morir de sed literalmente. El riego regular es vital, sobre todo durante la época de floración.
  • Agua de mala calidad: La calidad del agua que utilizamos para regar nuestro rosal también puede llegar a perjudicar nuestra planta. Es muy importante que tengamos cuidado con el agua de los pozos, ya que pueden tener sales que queman las puntas de las hojas. También pueden contener toxinas como cloro, boro o metales sulfatos que pueden contaminar el suelo y perjudicar la salud de nuestro rosal.

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