Trucos para la conservación de semillas y bulbos

Acacia farnesiana

Con la llegada del otoño muchas plantas terminan de madurar sus frutos. Es por ello que, si queremos conservar las semillas por algún tiempo, las mantengamos en unas condiciones adecuadas a fin de que su viabilidad se vea lo más mínimamente afectada y pueda, llegado el momento, germinar sin problemas. Y es que la conservación de semillas y bulbos es algo que se viene haciendo desde poco tiempo después de la invención de la agricultura, cuando los primeros seres humanos empezaron a trabajar la tierra para conseguir de ella unas plantas hortícolas excelentes.

Hoy en día disponemos de varios materiales que podemos utilizar para controlar la humedad y la temperatura, pero como la mayoría de nosotros no disponemos de esa tecnología, optaremos por un método más casero. ¿Quieres saber cuál es?

Fruto

Antes de pensar en conservar las semillas, hay que recogerlas. Para ello es muy recomendable que, en la medida de lo posible, se recolecten las que están todavía en la planta ya que son las que con mayor probabilidad no se hayan visto afectadas por cualquiera de las innumerables plagas las cuales siempre están al acecho para conseguir un buen bocado vegetariano.

Si no podemos, o si ya no quedan, las cogeremos del suelo. Pero antes de llevárnoslas a casa, las miraremos bien una por una para asegurarnos de que no presentan agujeros ni detalles que consideremos extraños.

Jacaranda mimosifolia

Una vez hayamos seleccionado las mejores, no las pondremos en un vaso con agua como haríamos en primavera ya que ello podría hacer que el embrión el cual está dentro de la semilla recibiese humedad y, como consecuencia, quisiera germinar. Lo que sí que haremos será ponerlas en bolsitas de plástico con cierre hermético, pero sin cerrarlas a fin de que entre un poco de aire. Así evitaremos que las semillas se pudran a corto plazo.

En el caso de los bulbos, debido al tamaño propio de los mismos, se pueden meter directamente en una caja de zapatos a la cual le habremos hecho algunos agujeros. Tanto las bolsitas como la caja de zapatos se deberán de mantener en un lugar sombrío, fresco (pero no frío), y protegidos de la humedad. En el caso de que sean especies tropicales y vivamos en un clima más bien fresco, abrigaremos las semillas envolviéndolas con algodón y poniéndolas, por ejemplo, dentro de un cajón.

Hay que tener en cuenta que las semillas aladas y/o las muy pequeñas tienen un periodo de viabilidad de máximo dos años. Por ello se deberán de sembrar antes de que pase ese tiempo. Por el contrario, las semillas con un tacto rígido, además del de las coníferas, pueden germinar tras pasar varios años en estado de latencia.

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