10 plantas fáciles de cultivar que crecen en suelos pobres

  • Muchas plantas mediterráneas, suculentas y xerófitas prosperan en suelos pobres y con poca agua gracias a adaptaciones especiales.
  • Arbustos rústicos y cubresuelos resistentes permiten cubrir grandes superficies, reducir erosión y minimizar el mantenimiento del jardín.
  • Existen numerosos cultivos comestibles de bajo requerimiento hídrico que rinden bien en terrenos poco fértiles y con riego limitado.
  • Incluso con poca tierra en macetas se puede crear un huerto urbano productivo eligiendo especies de raíz poco profunda y ciclo rápido.

Plantas fáciles en suelos pobres

Si tienes un terreno pedregoso, un rincón con tierra pobre y seca o un mini jardín en macetas y no sabes qué plantar, no estás solo: es una situación muy habitual en patios, azoteas y jardines urbanos.

La buena noticia es que existen plantas sorprendentemente resistentes que se adaptan a suelos pobres, climas secos e incluso a poca profundidad de sustrato, y que además pueden dar flores espectaculares, buen olor y hasta cosechas para la cocina.

Qué es un suelo pobre y por qué cuesta tanto que las plantas crezcan

Cuando hablamos de suelos pobres nos referimos a terrenos donde la cantidad de nutrientes y materia orgánica es muy baja. En ellos las plantas encuentran dificultades para crecer vigorosas, florecer y resistir el estrés climático.

Este empobrecimiento puede deberse a un mal manejo del jardín o del huerto: laboreos intensivos, falta de aportes orgánicos, abuso de fertilizantes químicos o un riego inadecuado que va lavando los nutrientes con el tiempo.

También hay suelos que ya nacen pobres por naturaleza, como los arenosos o muy pedregosos, que apenas retienen el agua ni los fertilizantes, y donde las raíces encuentran pocos recursos para desarrollarse.

En estos casos no siempre es viable transformar por completo el terreno, pero sí es posible jugar con el diseño del espacio y elegir especies adaptadas a la escasez, capaces de prosperar donde otras se rinden a la primera.

Además, los suelos pobres son perfectos para crear elementos decorativos muy resultones: rocallas y cubresuelos, arroyos secos, toboganes alpinos o macizos de piedras combinados con plantas austeras pero muy vistosas.

Plantas que apenas necesitan tierra: aéreas, suculentas y compactas

Plantas para suelos secos

Hay plantas que prácticamente viven “del aire”, otras que guardan agua y nutrientes en sus tejidos carnosos y otras que simplemente ocupan tan poco espacio que se conforman con unos centímetros de tierra.

Tillandsia (plantas de aire)

Las tillandsias son auténticas rarezas: son epífitas, es decir, no requieren tierra para vivir. Se fijan sobre madera, piedras, conchas o metal y toman humedad y nutrientes del aire, por lo que son ideales cuando literalmente no tienes suelo disponible.

Basta con colocarlas en un lugar ventilado, con luz abundante pero sin sol abrasador directo, y pulverizar agua con regularidad. En climas secos conviene humedecerlas varias veces por semana, dejando siempre que se aireen bien.

Echeveria y otras suculentas de roseta

Las Echeveria forman rosetas bajas con hojas carnosas de colores que van del verde al azul o al rojizo. Se adaptan fenomenal a macetas pequeñas, jardineras estrechas y rincones de rocalla con muy poca profundidad de sustrato.

Necesitan un suelo muy drenante y riegos escasos, dejando secar bien la tierra entre una aportación de agua y la siguiente. Con buena luz (mejor sol suave o luz muy intensa) mantienen colores vivos y formas compactas.

Portulaca (flor de seda)

La portulaca grandiflora es una suculenta rastrera que tapiza el suelo con flores de colores muy vivos en pleno verano. Tolera suelos arenosos y pobres, se conforma con pocas aportaciones de agua y adora el sol directo.

Es perfecta para rocallas calientes, jardineras al sol y borduras bajas donde se busque una cobertura florida y resistente a la sequía. Solo hay que evitar encharcamientos y aportarle un riego ocasional en las olas de calor.

Delosperma ‘Joyas del Desierto’

El Delosperma, originario de Sudáfrica, es otra suculenta rastrera que forma una alfombra densa de hojas carnosas y produce flores muy abundantes durante buena parte del año si tiene sol suficiente.

Es una elección estupenda en zonas frías y secas, porque soporta bien el frío siempre que el sustrato no se encharque y drene rápido. Funciona genial en taludes, rocallas o entre piedras, donde aporta color continuo con pocos cuidados.

Sedum (toda una familia de todoterreno)

Dentro del género Sedum hay centenares de especies y variedades, desde tapizantes mini hasta plantas algo más altas de aspecto arquitectónico. Comparten una gran tolerancia a la falta de agua y a los suelos pobres.

Acumulan reserva en sus hojas suculentas, por lo que viven bien en macetas poco profundas, grietas de roca o borduras muy secas, siempre que el terreno sea aireado y con buen drenaje.

Plantas aromáticas y de cocina que prosperan en suelos pobres

Aromáticas para suelos pobres

Muchas aromáticas mediterráneas y hierbas culinarias están adaptadas a climas secos, suelos pedregosos y poca fertilidad. De hecho, cuando se las mima demasiado con riego y abono pierden aroma y firmeza.

Tomillo (Thymus vulgaris)

El tomillo es una mata pequeña, leñosa y muy fragante, ideal para borduras, rocallas y macetas soleadas. Prefiere suelos calcáreos y muy drenantes, y odia los encharcamientos.

Con unas 6 horas de sol al día y riegos moderados, el tomillo se mantiene compacto, produce hojas aromáticas todo el año y resiste bastante bien la sequía. Además, atrae polinizadores cuando florece.

Salvia (Salvia officinalis)

La salvia común forma matas de hojas grisáceas y flores violetas que aguantan estupendamente en suelos pedregosos, suelos salitrosos y alcalinos o pobres. También es muy resistente a la falta de agua una vez establecida.

Necesita sol directo, un buen drenaje y riegos espaciados. Además de ser una planta culinaria y medicinal, su aspecto plateado combina muy bien con otras especies de rocalla y con grava clara.

Romero (Rosmarinus officinalis)

El romero es otro clásico del Mediterráneo: arbusto perenne, aromático y duradero que vive perfecto en laderas secas, taludes pedregosos y macizos con poco riego.

Requiere muchas horas de sol, suelos pobres pero con drenaje excelente y apenas riegos una vez bien arraigado. A cambio ofrece hojas para cocinar, flores melíferas y un follaje siempre verde.

Hierbas de flor decorativa: Tulbaghia y otras

La Tulbaghia, a menudo llamada “ajo ornamental”, es una vivaz resistente que produce flores blancas o lilas casi todo el año, con un ligero aroma a ajo. Se adapta a suelos ligeros, con buena salida de agua, y tolera bastante bien la sequía.

Con media jornada de sol y riegos puntuales en verano, es una gran opción para quien quiere flores duraderas con muy poco mantenimiento, en macizo o en maceta.

Arbustos y matas que aguantan suelos pobres, salinidad y sequía

Si tu terreno es grande y quieres cubrir metros sin complicarte la vida, conviene apostar por arbustos perennes y de raíces profundas que soporten la falta de nutrientes y agua.

Cistus (jara)

El Cistus es un arbusto mediterráneo de hoja perenne, muy típico de zonas costeras, laderas secas y matorrales. Da flores en tonos blancos o rosados con estambres amarillos en primavera.

Destaca por su tolerancia a suelos pobres, inclinados o salinos, y por necesitar muy poco riego una vez establecido. Es perfecto para zonas donde el viento y el sol castigan bastante.

Pyracantha

La Pyracantha es un arbusto espinoso que luce racimos de frutos rojos, naranjas o amarillos en otoño. Además de decorativo, forma setos defensivos muy eficaces.

Funciona bien en suelos con buen drenaje, incluso si son algo escasos de nutrientes, y soporta sequías moderadas y fríos intensos. Solo hay que ubicarla al sol o en semisombra luminosa.

Atriplex

Atriplex es un arbusto de crecimiento rápido y hojas plateadas que destaca por tolerar tanto la salinidad como la escasez de agua. Es idóneo para jardines costeros o expuestos a vientos secos.

Con riegos muy esporádicos y suelos ligeros, coloniza rápidamente espacios pobres y crea una masa vegetal decorativa que protege el terreno de la erosión.

Sarcopoterium y otros arbustos de matorral

Sarcopoterium, típico del matorral mediterráneo, es un arbusto bajo, espinoso y muy duro que se conforma con suelos muy pedregosos y secos. Aporta volumen y textura donde pocas plantas prosperan.

Requiere poquísimo riego, casi ninguno una vez establecido, y apenas mantenimiento, más allá de contener ligeramente su crecimiento si invade caminos o zonas de paso.

Senecio de follaje plateado

Algunos Senecio ornamentales ofrecen hojas plateadas muy llamativas y se adaptan bien a viento, salinidad y falta de agua. Combinan de maravilla con grava y otras plantas grisáceas o azuladas.

Solo piden sol abundante, suelos ligeros y riegos ocasionales. Cambian por completo el aspecto de un jardín seco, aportando un toque moderno y escultórico.

Buganvilla, Glicinia, Hiedra y Jazmín

Si quieres aprovechar muros, pérgolas o vallas, las trepadoras son grandes aliadas. La buganvilla soporta suelos pobres, mucho sol y sequía, premiando con brácteas de colores intensos.

La glicinia, con sus racimos colgantes azulados o lilas, se adapta a terrenos no muy ricos si tiene sol y algo de poda para mantenerla controlada. La hiedra, en cambio, es una todo-terreno que aguanta distintas luces y tipos de suelo, ideal para cubrir paredes difíciles.

El jazmín, con sus flores fragantes, funciona bien en macetas o en tierra, siempre con un sustrato drenante y riegos moderados. Es menos austero que otras, pero aún así soporta bastante bien condiciones no perfectas.

Coberturas del suelo para controlar erosión y malas hierbas

Las plantas cubresuelos sustituyen al césped donde este no funciona bien o donde no queremos dedicarle tiempo, agua ni siegas constantes. Cubren rápidamente grandes superficies y reducen la aparición de hierbas no deseadas.

Jazmín asiático (Trachelospermum como cubresuelo)

El llamado jazmín asiático se ha hecho muy popular como planta tapizante perenne. Soporta raíces de árboles, bordes de carreteras e incluso algo de salinidad, por lo que se defiende bien en situaciones complicadas.

Prefiere suelos ricos y con algo de arena, pero siempre bien drenados. Bajo sol parcial o pleno, y con el terreno ligeramente húmedo al principio, forma un tapiz denso y resistente que apenas requiere podas.

Isotoma de estrella azul

La Isotoma produce pequeñas flores en forma de estrella de color azul pálido casi todo el año, siempre que no sufra heladas fuertes. Es apta para zonas de clima templado y crece tanto al sol como en semisombra.

Se expande por rizomas y puede llegar a ser algo invasiva si se la deja libre, pero a cambio es capaz de soportar pisadas moderadas, lo que la hace buena alternativa al césped en zonas de paso ligero.

Phlox subulata ‘Emerald Blue’

El Phlox subulata forma un cojín de hojas finas que en primavera se cubre de flores azuladas muy abundantes. Resiste sequías, tolera ligeras salinidades y se mantiene verde todo el año en climas apropiados.

Le gustan los suelos drenantes, ligeramente enmendados con arena y composta, y requiere unas 6 horas de sol al día para florecer con fuerza. Es excelente para taludes y bordes de caminos.

Dianthus ‘Firewitch’ (clavelillos)

Los clavelillos ‘Firewitch’ son vivaces de floración muy aromática, en tonos rosados intensos, ideales para bordes y parterres bajos. Prosperan en suelos ligeros, bien drenados y algo calcáreos.

Con sol pleno y riegos moderados, soportan bien el calor y alguna sequía. Retirar las flores marchitas prolonga la floración desde verano hasta inicios de otoño.

Lysimachia nummularia ‘Aurea’

Esta tapizante rastrera destaca por sus hojas de color verde limón muy luminoso, que mantienen el tono gran parte del año. Se adapta al sol o a la semisombra y agradece suelos constantemente algo húmedos.

Funciona muy bien en zonas rocosas, entre losas de paso, junto a estanques o en jardines de lluvia, donde crea un efecto colgante muy vistoso. Eso sí, no tolera bien periodos largos de sequía.

Liriope

El Liriope se parece a un césped alto y ornamental, pero botánicamente está más cerca de los lirios. Forma matas densas de hojas largas y, en verano, espigas de flores blancas o lavanda.

Suelta raíces rizomatosas que le permiten expandirse con rapidez, así que conviene delimitarlo. Soporta sol y semisombra, suelos variados y algo de sequía, por lo que es muy usado en diseño de jardines de bajo mantenimiento.

Stachys byzantina ‘Helen von Stein’

Conocida como “orejas de cordero”, esta planta tiene hojas plateadas y aterciopeladas, muy decorativas al tacto y a la vista. Crece en cojines bajos y densos, perfectos para borduras y mezclas con flores altas.

Prefiere suelos frescos pero bien drenados, soporta sol o sombra ligera y apenas sufre plagas o enfermedades. Se propaga dividiendo las matas, lo que ayuda a cubrir rápidamente zonas desnudas.

Muehlenbeckia

La Muehlenbeckia es una tapizante vigorosa, de tallos finos y hojas pequeñas, que puede volverse algo salvaje si no se controla. Requiere poda regular para mantenerla en su sitio, pero a cambio cubre muy bien taludes y bordes.

Aguanta sol, sombra parcial, diferentes tipos de suelo y es bastante resistente al pisoteo, al calor e incluso a ciertas enfermedades fúngicas, por lo que es muy agradecida en jardines rústicos.

Vivaces floridas para colorear suelos pobres

En suelos empobrecidos también se puede disfrutar de floraciones llamativas si se escogen vivaces rústicas que soporten la falta de nutrientes mejor que otras especies más delicadas.

Crisantemos enanos

Los crisantemos enanos ofrecen una explosión de color en otoño, justo cuando muchos jardines empiezan a apagarse. Forman matas compactas con flores abundantes que encajan muy bien en macetas o borduras.

En suelos pobres basta con que haya algo de materia orgánica y un buen drenaje. Con sol y riegos regulares, retirando las flores secas, se prolonga bastante su floración.

Gaillardia, milenrama y otras rústicas de flor

Especies como la Gaillardia de flores grandes, la milenrama o la vara de oro se adaptan bien a terrenos escasos en nutrientes y con poca agua. Son campeonas de los prados secos y de las zonas de sol intenso.

Ofrecen floraciones prolongadas, atraen abejas y mariposas, y apenas piden algo de limpieza de flores marchitas y, de vez en cuando, un riego en veranos muy calurosos para mantener el vigor.

Muhlenbergia capillaris

Esta gramínea ornamental forma nubes de flores rosa suave que parecen neblina en otoño. Se adapta bien a suelos arenosos y secos, y necesita muy pocos cuidados.

Con sol directo, casi ningún abonado y riegos moderados, es una excelente opción para dar movimiento y ligereza a parterres de bajo mantenimiento.

Plantas xerófitas: especialistas en sequía y suelos difíciles

Las plantas xerófitas son auténticas expertas en resistir la falta de agua y las temperaturas extremas. Han desarrollado hojas carnosas o muy pequeñas, espinas, cutículas cerosas o raíces profundas para aprovechar al máximo cada gota.

Dentro de este grupo se encuentran muchos cactus, las suculentas, arbustos mediterráneos como lavanda, romero o algunas jaras y numerosas especies adaptadas a zonas áridas.

Algunas tienen formas esféricas o de almohadilla para reducir la superficie expuesta al sol, otras hojas aciculares o duras que pierden poca agua y muchas presentan pelos o ceras que protegen de la desecación.

Pese a vivir en entornos que parecen hostiles, son una fuente importante de alimento y refugio para fauna silvestre, y encajan de maravilla en jardines que busquen ahorrar agua y trabajo.

Cultivos comestibles que soportan suelos pobres y poca agua

Además de plantas ornamentales, hay cultivos de huerta capaces de rendir aceptablemente en terrenos poco fértiles y con riegos limitados, algo especialmente interesante en climas cada vez más secos.

Patatas

La patata soporta mejor que otros cultivos los periodos de sequía moderada gracias a su capacidad de almacenar agua en los tubérculos. Prefiere suelos sueltos y profundos, pero puede dar cosechas razonables en terrenos no perfectos.

Controlar el nivel de riego sin encharcar y aportar algo de materia orgánica al principio del cultivo ayuda a que se desarrolle bien incluso en fincas con pocos recursos.

Leguminosas (guisantes y otras)

Las leguminosas, como guisantes y habas, cuentan con raíces profundas capaces de explorar capas de suelo donde otras plantas no llegan, lo que les permite soportar mejor la falta de humedad.

Además fijan nitrógeno en el suelo gracias a bacterias simbióticas, mejorando la fertilidad de cara a futuros cultivos, algo muy valioso en suelos pobres y agotados.

Cebollas

La cebolla es bastante rústica: además de tolerar sequías moderadas también se adapta a suelos poco fértiles siempre que haya un mínimo de estructura y drenaje.

Es un ingrediente básico en la cocina y un cultivo agradecido en huertos donde no es posible regar con abundancia ni abonar en exceso, lo que la hace muy interesante en escenarios de escasez de agua.

Pimientos, berenjenas y calabacines

Estos cultivos necesitan algo más de mimo en sus primeras fases, pero una vez bien enraizados y con buena estructura de planta, son capaces de resistir periodos cortos de sequía sin perder toda la producción.

En suelos no demasiado fértiles conviene mejorar solo la zona de plantación con algo de materia orgánica y optimizar el riego mediante goteo o riegos localizados, reduciendo al máximo el consumo de agua.

Huerto urbano en poco espacio y con tierra limitada

Incluso en balcones, patios o azoteas con poca profundidad de sustrato se pueden cultivar verduras y aromáticas, escogiendo especies de raíz poco profunda y ciclo rápido.

Lechuga y espinaca

La lechuga y la espinaca son perfectas para principiantes: crecen bien en macetas o jardineras, agradecen climas frescos y suelos siempre ligeramente húmedos y permiten cosechar hoja a hoja.

Basta un sustrato rico en materia orgánica, sin necesidad de mucha profundidad, y riegos frecuentes pero sin encharcar, para disfrutar de ensaladas frescas de cosecha propia incluso con espacio limitado.

Rabanitos y zanahorias

Los rabanitos son de los cultivos más rápidos, con ciclos de apenas tres semanas en buenas condiciones. Requieren suelo suelto y humedad constante sin excesos, algo fácil de controlar en contenedores.

Las zanahorias necesitan algo más de profundidad, pero si se escogen variedades cortas o redondas pueden salir bien en macetas relativamente poco profundas, siempre que la tierra no esté compactada.

Albahaca y perejil

La albahaca, amante del sol y el calor, y el perejil, más tolerante a la semisombra, son geniales para tener hierbas frescas a mano en la cocina. Se adaptan a macetas medianas con buen drenaje.

Un sustrato rico, riegos equilibrados y algún pinzado de puntas en el caso de la albahaca permiten tener plantas frondosas y productivas durante buena parte del año en espacios muy reducidos.

Tomate cherry, pimientos y fresas

Los tomates cherry de porte compacto, las variedades pequeñas de pimiento y las fresas se prestan muy bien al cultivo en macetas o jardineras profundas, siempre que reciban unas 6 horas de sol diario.

Con un buen sustrato, tutores sencillos y riego regular, incluso quien solo dispone de un balcón puede disfrutar de cosechas abundantes en su propio huerto urbano.

Todas estas especies demuestran que, aunque el suelo sea pobre, pedregoso o la tierra escasee en macetas pequeñas, es perfectamente posible crear un rincón verde lleno de vida combinando plantas xerófitas, arbustos rústicos, tapizantes y cultivos de bajo consumo hídrico. Escogiendo variedades adaptadas a la sequía y a la falta de nutrientes, y jugando con rocallas, cubresuelos y macetas bien planificadas, cualquier terreno complicado puede transformarse en un espacio acogedor, fácil de cuidar y con un mantenimiento mínimo.

Phoenix dactylifera, la palmera datilera
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