5 plantas exóticas que parecen difíciles, pero son fáciles

  • Muchas plantas exóticas, como sansevieria, planta cebra u orquídeas Phalaenopsis, son más fáciles de cuidar de lo que parece.
  • La mayoría de estas especies solo requieren controlar luz, riego y humedad para lucir espectaculares en interior.
  • Existen numerosas flores raras y “alienígenas” que, aunque difíciles de conseguir, amplían el abanico de curiosidades botánicas.

Plantas exóticas fáciles de cuidar

La naturaleza está repleta de plantas exóticas que parecen sacadas de otro planeta, con colores imposibles, formas rarísimas y aromas de lo más curioso. Muchas de ellas tienen fama de delicadas, caprichosas y casi imposibles de mantener en casa, pero la realidad es que, si entiendes mínimamente lo que necesitan, son mucho más manejables de lo que parece.

En este artículo vamos a ver 5 plantas exóticas que parecen difíciles, pero no lo son, junto con otras especies llamativas que la gente suele considerar “raras” o imposibles. Verás sus rasgos más curiosos, sus orígenes y, sobre todo, los cuidados básicos explicados de forma clara para que puedas disfrutar de ese toque selvático o casi extraterrestre en tu casa o jardín sin volverte loco.

1. Planta cebra (Aphelandra squarrosa)

Planta cebra exótica

La planta cebra es una de esas especies que parecen de revista: hojas grandes, verde esmeralda, atravesadas por nervaduras blancas que recuerdan a las rayas de una cebra. Cuando está a gusto, forma una especie de espiga con brácteas amarillas muy intensas, de las que asoman pequeñas flores, breves pero espectaculares.

En la naturaleza, la Aphelandra squarrosa vive en , donde la temperatura es suave y el ambiente, muy cargado de humedad. En interior se adapta bien si cuidamos un par de detalles clave: humedad ambiental y luz abundante, pero sin sol directo que queme las hojas.

Para mantenerla bonita, necesita un sustrato ligeramente húmedo de manera constante, nunca encharcado. Agradece muchísimo que pulverices agua sobre sus hojas o que coloques la maceta sobre una bandeja con guijarros y agua (sin que el fondo de la maceta toque el agua). De vez en cuando, pasa un paño húmedo por las hojas para que sigan brillantes y libres de polvo.

En cuanto a la temperatura, se maneja cómoda por encima de los 18 ºC. No soporta corrientes frías ni cambios bruscos, así que evita ponerla pegada a ventanas que se abran constantemente o cerca de aparatos de aire acondicionado.

2. Sansevieria o lengua de suegra (Sansevieria spp.)

La sansevieria es la típica planta que parece demasiado perfecta para ser real: aguanta casi todo, es bonita, decorativa y encima purifica el aire. Popularmente la llaman lengua de suegra por la forma alargada y puntiaguda de sus hojas, que pueden ser verdes con bordes amarillos, o con distintos patrones jaspeados.

Es una de las plantas exóticas de interior más resistentes que puedes tener. Tolera desde zonas muy luminosas sin sol directo hasta rincones con poca luz, donde simplemente crecerá más despacio. Eso sí, cuanto más claro sea el lugar, más intensa se verá su variegación.

El riego de la sansevieria es lo más fácil del mundo: solo hay que regarla cuando el sustrato esté completamente seco. Un exceso de agua es prácticamente lo único que puede matarla, ya que tiende a pudrirse por las raíces. En invierno, muchas veces basta con regar una vez al mes, según la temperatura de la casa.

Además de ser decorativa, la sansevieria es conocida por su capacidad para ayudar a filtrar el aire interior y transformar CO₂ en oxígeno por la noche, lo que la convierte en una planta muy interesante para dormitorios o salones donde pasas mucho tiempo.

3. Medinilla magnífica (Medinilla magnifica)

Medinilla-magnifica.jp

La medinilla es una de las plantas exóticas de floración más llamativas que puedes tener en interior. Forma largos racimos colgantes de flores rosadas que parecen pequeñas campanillas inclinadas, acompañadas de brácteas también rosadas, dándole un aire muy sofisticado.

En estado silvestre crece en regiones tropicales de Filipinas, Sumatra, Java o Madagascar, donde vive como planta epífita o semiepífita, a menudo apoyada sobre ramas de árboles. Esto explica que prefiera un ambiente cálido, húmedo y con buena luz, pero protegida del sol directo.

Para que prospere en casa, hay que ofrecerle una temperatura estable por encima de 15 ºC, sin corrientes frías. El sustrato debe mantenerse húmedo, aunque bien drenado, ya que no tolera los encharcamientos. Un suelo ligeramente ácido y con fibra de coco, turba y algo de perlita suele irle de maravilla.

La medinilla no es la planta más sencilla de todas, pero tampoco es imposible. Lo más importante es mantener una humedad ambiental alta y un riego regular. Si logras que se adapte a tu casa, sus espectaculares racimos colgantes se convierten en el centro de todas las miradas.

4. Orejas de elefante (Alocasia amazonica)

Orejas de elefante (Alocasia amazonica)

La Alocasia amazonica, conocida como orejas de elefante, es otra de esas plantas exóticas que enamoran a primera vista. Sus hojas son grandes, con forma de punta de lanza muy marcada, verde oscuro brillante con venas gruesas en tono verde claro o grisáceo, creando un contraste casi gráfico.

Aunque sus flores no son especialmente llamativas, el follaje hace todo el trabajo decorativo. Para mantenerse en forma, necesita ambiente húmedo y un sustrato con muy buen drenaje. Es fundamental que la maceta tenga agujeros de salida y, si es posible, poner una capa de drenaje en el fondo.

El riego debe ser regular, evitando que la tierra se seque por completo, pero sin que se formen charcos. Sus hojas agradecen una nebulización frecuente, que además ayuda a mantenerla libre de plagas como la araña roja, muy común en ambientes secos.

Conviene situarla en una zona luminosa sin sol directo, y mantenerla alejada del frío. En climas frescos, es mejor tratarla como planta de interior durante todo el año o resguardarla en las épocas frías.

5. Orquídeas Phalaenopsis (Phalaenopsis spp.)

Las orquídeas del género Phalaenopsis son, para muchos, la puerta de entrada al mundo de las plantas exóticas. Sus flores elegantes, en tonos blancos, rosas, morados o moteados, parecen suspendidas en el aire, y pueden durar semanas o incluso meses abiertas.

Aunque a primera vista dan respeto, son de las orquídeas más fáciles de cultivar. Proceden del sudeste asiático y están adaptadas a vivir sobre troncos de árboles en zonas húmedas y luminosas, pero sin sol directo. Por eso se recomienda cultivarlas en macetas transparentes, con un sustrato específico a base de corteza de pino u otros materiales muy aireados.

Necesitan una ubicación muy luminosa, pero con luz filtrada. El riego se suele hacer una vez por semana aproximadamente, sumergiendo la maceta en agua unos minutos y dejándola escurrir bien. Es vital no dejar agua acumulada en la base ni en el corazón de la planta para evitar pudriciones.

Con buena luz, cierta humedad ambiental y sin cambios bruscos de temperatura, la Phalaenopsis florece con relativa facilidad cada año. Es ideal para quien busca una planta exótica de aspecto sofisticado que, en realidad, no es tan caprichosa como dicen.

Otras flores y plantas exóticas que parecen de otro planeta

Además de estas cinco protagonistas que puedes mantener en casa sin demasiadas complicaciones, el mundo vegetal está lleno de flores raras, curiosas y con aspecto casi alienígena. Algunas son difíciles de conseguir o de cultivar, pero merece la pena conocerlas, aunque sea para disfrutarlas en fotos o en jardines botánicos.

Flores extrañas y espectaculares del mundo

Se calcula que existen cientos de miles de especies de plantas con flor, y muchas de las más raras están amenazadas o en peligro de extinción. Suelen encontrarse en zonas muy concretas, con condiciones ambientales extremas o muy específicas, lo que hace que apenas se vean en jardinería habitual.

Entre ellas se encuentran joyas como la flor Kadupul, famosa porque apenas se abre durante unas horas de la noche y luego se marchita; o la Rafflesia arnoldii, considerada la flor más grande del mundo, que emite un hedor intenso a carne en descomposición para atraer insectos carroñeros.

Otras, como la orquídea fantasma (Epipogium aphyllum) o ciertas especies sin clorofila, viven en bosques muy concretos y dependen de relaciones complicadas con hongos del suelo. Existen también minúsculas plantas como la Wolffia angusta, una de las plantas con flor más pequeñas que se conocen, que flota en la superficie del agua.

Dentro de este grupo de rarezas entran también flores de colores intensísimos como la flor de azafrán (Crocus sativus), productora de la especia más cara del mundo; o curiosidades como la flor de chocolate (Cosmos atrosanguineus), que desprende un aroma dulce que recuerda al cacao.

Flores con formas animales y aspecto “alien”

flor murciélago (Tacca chantrieri),

Algunas flores parecen diseñadas por un ilustrador de ciencia ficción. Es el caso de la orquídea mono (Dracula simia), cuyos pétalos forman una carita de mono con ojos, nariz y “bigote”. Crece en bosques nublados de Ecuador y Perú, con mucha humedad y temperaturas frescas.

También muy llamativa es la flor murciélago (Tacca chantrieri), con pétalos casi negros a modo de alas abiertas y largas estructuras colgantes que parecen barbas vegetales. Es originaria del sudeste asiático y necesita alta humedad, luz indirecta y temperaturas suaves para prosperar.

En otra línea estética, la flor del beso (Psychotria elata) es famosa por sus brácteas rojas que recuerdan a unos labios carnosos. La flor verdadera, pequeña y blanca, pasa casi desapercibida entre tanta teatralidad. Esta planta habita en selvas húmedas de América Central.

No faltan las flores que se asemejan a insectos o pequeños animales, como ciertas orquídeas del género Caleana o la conocida flor del dragón o flor calavera (Antirrhinum majus), cuyas semillas secas recuerdan a pequeñas calaveras.

Plantas raras para jardines de bajo mantenimiento

Si lo tuyo es tener un jardín diferente pero no quieres esclavizarte regando cada dos días, hay especies exóticas que encajan muy bien. Un buen ejemplo son los Lithops, conocidos como plantas piedra, que se camuflan entre las rocas gracias a sus hojas gruesas, redondeadas y divididas en dos lóbulos.

Los Lithops son originarios de Sudáfrica y están adaptados a vivir con muy poca agua y sol filtrado. Son perfectos para un jardín de bajo mantenimiento o para colecciones de suculentas en maceta. Solo hay que evitar el exceso de riego y darles un sustrato muy drenante.

Otra candidata curiosa es la Welwitschia mirabilis, una reliquia viviente del desierto de Namibia que solo tiene dos hojas que crecen de forma continua durante toda su vida, pudiendo superar los 1.500 años. Es una rareza botánica extrema, más común en colecciones especializadas que en jardines domésticos.

También existen especies como la Hydnora africana, con aspecto más de hongo o criatura extraña que de planta, que vive casi totalmente enterrada y emerge para florecer con un olor fétido para atraer a sus polinizadores.

Flores de colores imposibles y patrones únicos

Dentro del mundo de las flores exóticas destacan aquellas con colores inéditos o diseños casi “pintados a mano”. Un ejemplo es la frangipani o plumeria (Plumeria rubra), cuyas flores cerosas, de cinco pétalos perfectos, muestran degradados que van del blanco al amarillo y al fucsia, acompañadas de un perfume envolvente.

La dalia jaspeada (Dahlia ‘Harlequin’) luce pétalos bicolores salpicados de blanco, rojo, rosa o púrpura, como si alguien hubiera pasado un pincel sobre cada pétalo. Algo parecido sucede con ciertas variedades bicolor de hibisco tropical, en las que los tonos rojo, amarillo, rosa o naranja se mezclan como una pequeña explosión solar.

El caladio ‘Black Meteor’ apuesta por el contraste en el follaje: hojas grandes con fondo casi negro surcado por venas en rosa eléctrico. No tiene flores llamativas, pero el efecto gráfico de sus hojas es más que suficiente para conseguir un aspecto muy exótico en interiores luminosos.

Dentro de las flores con aire futurista, la Serruria florida o novia sonrojada presenta cabezuelas que parecen pequeños pompones de plumas rosadas con centro blanco, como un diseño geométrico muy delicado. También la flor de jade (Strongylodon macrobotrys) llama la atención con sus racimos colgantes de flores color turquesa intenso, poco frecuente en el reino vegetal.

Flores exóticas con valor medicinal y simbólico

Algunas plantas exóticas no destacan solo por su belleza, sino también por sus usos. La flor de la pasión azul (Passiflora caerulea), por ejemplo, es muy apreciada en jardinería por su forma simétrica y sus filamentos radiales, pero también se utiliza tradicionalmente por sus propiedades relajantes en infusiones.

La frangipani o Plumeria rubra tiene un fuerte componente simbólico en varias culturas del Pacífico, donde se asocia a la eternidad y se usa en collares florales y ceremonias. Su presencia en jardines suele indicar hospitalidad y respeto por la naturaleza.

En otros casos, como el del azafrán (Crocus sativus), la flor es la fuente de una especia de altísimo valor económico, usada tanto en cocina como en remedios tradicionales. Cada flor produce solo unos pocos estigmas, lo que explica su elevado precio.

Muchas de estas plantas exóticas requieren condiciones muy concretas de clima, suelo o humedad para poder cultivarse a gran escala, de ahí que su distribución sea limitada y que, en algunos casos, estén protegidas por la legislación ambiental.

Todo este universo de plantas exóticas que parecen difíciles, pero no lo son, demuestra que se puede disfrutar de formas, colores y perfumes fuera de lo común también en casa. Escogiendo especies manejables como la planta cebra, la sansevieria, la medinilla, las orejas de elefante o las orquídeas Phalaenopsis, y con unos cuidados básicos bien entendidos, es posible dar a cualquier estancia un aire selvático o casi extraterrestre sin necesidad de ser un experto jardinero.

Ejemplar de Rafflesia arnoldi
Artículo relacionado:
Plantas exóticas curiosas: las especies más sorprendentes y raras del mundo vegetal