Arranca la temporada de hibernación 2025-2026 de la mariposa monarca con la apertura al público de los santuarios más emblemáticos de Michoacán y Estado de México. El acto protocolario se celebró en el Santuario de Sierra Chincua (Angangueo) con la participación de autoridades federales y estatales, marcando el inicio de una etapa clave para la conservación y para el turismo de naturaleza.
Las administraciones pusieron el foco en la protección de los bosques de oyamel que acogen a la especie durante el invierno y en la necesidad de reforzar la coordinación con las comunidades locales. También se anticipa una alta afluencia de visitantes, con más de 800.000 personas previstas y una derrama estimada de 1.000 millones de pesos a lo largo de la temporada.
Fechas, sedes y alcance de la apertura
Los santuarios que reciben visitantes incluyen El Rosario y El Campanario (Ocampo), así como Sierra Chincua (Angangueo) en Michoacán, con apertura diaria de 8:00 a 17:00. Se suman dos recintos en el Estado de México, en el marco de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca.
Las áreas de acceso comenzaron a operar para el público el viernes 21 de noviembre, mientras que el evento institucional de arranque tuvo lugar el 22 de noviembre en Sierra Chincua. La temporada se extenderá hasta el 30 de marzo, cuando los lepidópteros inician el retorno hacia Estados Unidos y Canadá.
La reserva abarca 56.259 hectáreas (en ocho municipios y 121 núcleos agrarios), de las cuales 13.554 conforman la Zona Núcleo, inscrita desde 2008 como Patrimonio Mundial Natural por la Unesco. Este mosaico de hábitats es clave para mantener en buen estado los bosques de oyamel y pino.
Además de su valor ecológico, la conservación del ecosistema favorece la recarga hídrica del Sistema Cutzamala, infraestructura que suministra agua a millones de personas en la Zona Metropolitana del Valle de México.
Un esfuerzo conjunto para conservar la especie

Las autoridades ambientales insistieron en la colaboración trinacional para salvaguardar la migración. La monarca recorre cerca de 4.000 kilómetros desde Canadá cada año y su supervivencia depende, entre otros factores, de la disponibilidad de algodoncillo (Asclepias) a lo largo de su ruta.
En este punto se hizo un llamado a Estados Unidos y Canadá a reforzar acciones contra el uso extensivo de pesticidas y herbicidas, que impacta el alimento de las orugas y dificulta la recuperación poblacional. Investigaciones en el corredor migratorio alertan sobre zonas de monocultivo donde dichas presiones persisten.
La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, con apoyo de ejidos y comunidades, desplegará medidas de vigilancia, restauración y educación ambiental dentro de la Reserva, integrando el trabajo de los prestadores de servicios turísticos para promover prácticas responsables.
«La conservación no recae solo en el destino de hibernación; la ruta migratoria completa necesita cuidados coordinados para asegurar alimento, refugio y conectividad».
Cómo planificar la visita: horarios, precios y normas

Los recintos abren de 8:00 a 17:00. La tarifa general homologada es de 150 pesos para personas adultas y de 100 pesos para niñas y niños (donde aplica). Se recomienda adquirir los accesos en los centros autorizados de cada santuario.
Para disfrutar del avistamiento es esencial ir con ropa cómoda y de abrigo, calzado adecuado y respetar las indicaciones del personal. Mantener silencio en las colonias favorece el descanso de los insectos y evita perturbaciones innecesarias.
Está prohibido fumar, ingresar con mascotas o retirar ejemplares (vivos o muertos). Asimismo, se pide no salirse de los senderos marcados ni tocar a las mariposas; se trata de una zona de alta sensibilidad para la especie.
Quienes viajen por cuenta propia deben consultar el estado de los caminos y las condiciones meteorológicas. En temporada alta se sugiere llegar temprano para evitar aglomeraciones y contar con guías locales habilitados.
Turismo, infraestructura y economía local

El flujo previsto supera los 800.000 visitantes y la derrama económica alcanzaría 1.000 millones de pesos, según estimaciones oficiales. La estrategia turística incluye la campaña permanente #MichoacánSeVive y un programa de inversión de 300 millones de pesos en infraestructura básica en las siete regiones del estado.
Entre las mejoras ya ejecutadas destaca la electrificación subterránea en el Santuario de Sierra Chincua, con una inversión estatal de 3,7 millones de pesos, para optimizar la atención a visitantes y reducir el impacto visual. Las autoridades también prevén ampliar la cobertura de telefonía móvil a lo largo de 2026.
El turismo responsable se impulsa como palanca de desarrollo comunitario: en el ejido El Rosario, por ejemplo, la temporada genera decenas de empleos directos y dinamiza actividades como guías, hospedaje, gastronomía y artesanías.
Las instituciones y los actores locales acordaron reforzar la formación de prestadores, la promoción nacional e internacional del destino y la mejora de la infraestructura, siempre con el objetivo de mantener el equilibrio entre la oferta turística y la conservación del bosque de oyamel.
La apertura de los santuarios llega con compromisos claros: más vigilancia y educación ambiental, reglas de visita estrictas y proyectos que beneficien a las comunidades que cuidan la reserva, asegurando que la experiencia del público conviva con la protección de uno de los fenómenos naturales más singulares del continente.
