Acer granatense (Acer opalus subsp. granatense)

Imagen – Wikimedia/Krzysztof Ziarnek, Kenraiz

El Acer granatense es una bonita especie de árbol caducifolio que se puede disfrutar en cualquier jardín espacioso que goce de un clima templado. Su copa es amplia, dando una muy agradable sombra durante el verano, y en otoño sus hojas se vuelven de un color amarillento impresionante antes de caer.

No requiere de muchos cuidados, aunque sí que es muy importante conocer sus necesidades para que no surjan problemas ni ahora ni en un futuro.

Origen y características

Nuestro protagonista es un árbol caudicifolio cuyo nombre científico es Acer opalus subsp. granatense perteneciente al género Acer que crece de forma natural en el norte de África, isla de Mallorca (en la Sierra de Tramuntana) y sureste de la Península Ibérica. Popularmente se le conoce como arce mediterráneo o arce del mediterráneo, y alcanza una altura máxima de 10 metros, si bien lo normal es que se quede con 6-8 metros, o incluso menos.

Su copa no es muy amplia, de hasta 4 metros, pero tiene forma redondeada muy bonita. Está compuesta por hojas palmadas, de 4-8cm de largo por 3-16cm de ancho, de color verde. Las flores se agrupan en corimbos pequeños que brotan en primavera, y las semillas son sámaras aladas de hasta 5cm de longitud.

¿Cuáles son los cuidados del Acer granatense?

Si quieres tener un ejemplar, te recomendamos proporcionarle los siguientes cuidados:

Ubicación

Es un árbol que tiene que estar en el exterior, a pleno sol o en semisombra. Al tener un desarrollo más bien reducido, se puede colocar a una distancia de unos dos o tres metros de paredes, muros, etcétera.

Tierra

Dependerá de dónde lo tengas:

  • Maceta: usar sustrato de cultivo universal (en venta aquí). También puedes mezclar akadama con un 30% de kiryuzuna o kanuma (tienes información sobre estos sustratos aquí).
  • Jardín: la tierra ha de ser silícea o caliza, con buen drenaje y fértil. Si no lo es, haz un agujero de al menos 1m x 1m, cúbrelo con malla de sombreo y rellénalo con el sustrato mencionado antes.

Riego

El riego tiene que ser frecuente, pues no resiste la sequía. Pero ojo, tampoco le sienta bien el encharcamiento. Lo ideal es comprobar la humedad de la tierra antes de proceder a llenar la regadera con agua, ya sea con un palo delgado de madera o con un medidor de humedad digital.

Y si aún así tienes dudas, debes saber que se aconseja regar de manera que el sustrato o tierra no se seque del todo nunca; es decir, lo que equivaldría a, más o menos, unas 4 veces por semana en verano y a unas 2 veces por semana el resto del año.

Abonado

Es muy aconsejable abonarlo desde comienzos de primavera hasta finales del verano, con un aporte mensual de abonos orgánicos como el compost, el guano, o el mantillo. Si lo tienes en maceta usa abonos líquidos, como este que venden aquí, siguiendo las indicaciones especificadas en el envase.

Multiplicación

Imagen – Flickr/jclopezalmansa

Las semillas del Acer granatense, al igual que las de todos los arces, necesitan pasar frío antes de germinar. Por lo que si en tu zona la temperatura baja de los -5ºC, puedes sembrarlas directamente en macetas y dejar que la naturaleza siga su curso; en caso contrario, tendrás que estratificarlas primero en la nevera por tres meses, y luego sembrarlas en semillero colocado en el exterior, en semisombra.

Así germinarán a lo largo de la primavera.

Poda

No la necesita, pero hacia mediados de otoño o finales de invierno se pueden quitar las ramas secas, enfermas, débiles o rotas, y aprovechar para recortar aquellas que se estén alargando demasiado.

Época de plantación o trasplante

Se planta en el jardín a finales de invierno, cuando las hojas estén a punto de brotar (lo sabrás porque las yemas se ”hinchan”). Si lo tienes en maceta, pásalo a una mayor que tenga agujeros para el drenaje cada dos o tres años.

Plagas y enfermedades

Es muy resistente, aunque hay que controlar bien los riegos pues de lo contrario sus raíces se pudrirían. Asimismo, es importante no mojar nunca las hojas para evitar que se quemen por el sol.

Rusticidad

Resiste hasta los -18ºC. No vive en climas tropicales-cálidos; como mínimo la temperatura debe de bajar de los 0 grados en algún momento para que pueda hibernar bien.

¿Qué usos se le da?

Imagen – Wikimedia/ Krzysztof Ziarnek, Kenraiz

Es una planta muy decorativa, ideal para tener como ejemplar aislado o en grupos. También se utiliza como arbolado urbano y de parques, pues como decíamos, no necesita mucho espacio para poder crecer bien.

Como además tiene un crecimiento que se puede controlar fácilmente, es incluso una planta ideal para cultivar en macetas durante muchos años. Hay quien se atreve a trabajarlo como bonsái, pues sus hojas son relativamente más pequeñas que las de otras especies de arces.

¿Qué te ha parecido el Acer opalus subsp. granatense?

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