Todo sobre el álamo blanco

Populus alba, nombre científico de álamo blanco

Si necesitas darle color a tu jardín y quieres aprovechar para crear un seto alto o bien tener varias manchas blancas aisladas, este árbol seguro que te encantará: tiene un rápido crecimiento y apenas requiere mantenimiento. ¿Su nombre? Álamo blanco.

Las hojas son de un blanco puro por el envés, lo que lo convierte en una especie muy decorativa. Sigue leyendo para saber todo sobre él: su cultivo, sus cuidados, sus usos,… todo.

Características del álamo blanco

Ejemplar joven de álamo blanco

Nuestro protagonista es un árbol caducifolio cuyo nombre científico es Populus alba y que es conocido como chopo blanco, álamo plateado, o álamo blanco que pierde las hojas en otoño-invierno. Es originario de Europa, Asia y del norte de África. En España se puede encontrar sobretodo en las sierras de la península ibérica; en los archipiélagos balear y canario las condiciones de temperatura y suelo no permiten que pueda crecer con normalidad.

Llega a alcanzar una altura de 30 metros y un diámetro de hasta 1m. Tiene forma columnar, con un tronco grueso. Su sistema radicular es muy fuerte, por lo que no se debe plantar a una distancia inferior de diez metros de tuberías ni cualquier otro tipo de construcción ya que podría romperlas con facilidad.

Las hojas son simples, alterna, de forma oval o palmada y el borde dentado, cubiertas en el envés de una capa de pelos de color blanquecino. El haz es de color verde oscuro, excepto en otoño que se torna amarillento.

Si hablamos de sus flores, hay que decir que es una especie dioica, lo cual quiere decir que hay ejemplares machos y ejemplares hembras. Las flores de los primeros aparecen en amentos colgantes y son grandes de color rojo; en cambio las de las segundas son de color amarillo-verdoso. Los álamos blancos florecen en primavera, antes de que broten las hojas.

El fruto es una cápsula bivalva, de forma ovoidea en cuyo interior se encuentran las semillas que cuentan con pelos para poder ser desplazadas por el viento.

¿Cómo se cuida?

Hojas del álamo blanco

¿Quieres tener un ejemplar en tu jardín? Sigue nuestros consejos para que puedas disfrutar de tu árbol:

Ubicación

Al ser una planta de gran tamaño, se tiene que plantar en jardines medianos o grandes, a una distancia mínima de 10m de tuberías o cualquier otro tipo de construcción, y a unos 3m de cualquier otra planta.

Es importante que le dé el sol de manera directa para que pueda desarrollarse bien.

Suelo

No es exigente. Puede crecer tanto en los arenosos costeros cerca de la playa como en los calcáreos si dispone de suficiente agua. Eso sí, hay que saber que se desarrolla mejor en aquellos que son frescos y ricos en materia orgánica.

Riego

Necesita riegos frecuentes. De hecho, si vives cerca de un arroyo o de un río, puedes plantarlo cerca; en caso contrario, no te preocupes. Será suficiente con que lo riegues tres-cuatro veces por semana durante los meses de más calor y algo menos el resto del año.

Abonado

Álamos blancos en otoño

Álamos blancos en otoño.

Aunque el álamo blanco es muy resistente, no está de más abonarlo de tanto en cuando con abonos orgánicos, como estiércol de caballo o de cabra. Agradecerá dos o tres aportes anuales.

Poda

Hacia finales de invierno, cuando la temperatura empiece a subir, puede podarse eliminando así las ramas secas, débiles y/o enfermas.

Multiplicación

Esta planta se reproduce por semillas, por esquejes y por renuevos. Veamos cómo proceder en cada caso:

Semillas

  1. Lo primero que hay que hacer es, en otoño, rellenar un tupperware de plástico con vermiculita y humedecerla con agua.
  2. Después, se siembran las semillas y se cubren con más vermiculita.
  3. A continuación, se coloca el tupperware en la nevera por tres meses, abriéndolo únicamente una vez por semana para que el aire se renueve.
  4. Pasado ese tiempo, se procede a sembrar las semillas en una maceta con sustrato de cultivo universal mezclado con un 30% de perlita.
  5. Colocado al sol, por último se le da un buen riego.

Germinarán en un máximo de dos meses.

Esquejes

  1. A finales de invierno se debe cortar en bisel una rama leñosa que se vea sana y que mida unos 40cm de largo.
  2. Después, se humedece la base del esqueje con agua y se impregna de hormonas de enraizamiento en polvo.
  3. Luego, se planta en una maceta con sustrato de cultivo universal.
  4. Finalmente, se riega y se coloca en una zona protegida del sol directo.

Si todo va bien, enraizará al cabo de 1-2 meses.

Renuevos

Los árboles adultos tienen mucha tendencia a sacar renuevos en la base de sus troncos. Para separarlos, se han de hacer tres zanjas de unos 30cm de profundidad alrededor de los pequeños álamos y, con una pala de mano, hacer un poco de palanca.

Una vez estén fuera, se plantan en macetas en semisombra hasta que se les vea crecimiento, algo que ocurrirá al cabo de dos o tres semanas.

Plagas y enfermedades

Puede verse afectado por lo siguiente:

  • Mosca blanca: es un pequeño insecto volador de color blanco que se adhieren en el envés de las hojas para alimentarse de la savia. Así, la planta amarillea y, en casos muy graves, puede quedarse pelada. Para evitarlo, es muy recomendable plantar cerca plantas aromáticas, ya que el olor las repele.
  • Saperda o perforador del chopo: es un insecto coleóptero parecido al saltamontes que realiza galerías en el tronco del árbol. Se eliminan con insecticidas anti-perforadores.
  • Oídio: es un hongo que cubre las hojas de un revestimiento parecido al de la ceniza, que es por lo que se conoce como la enfermedad del moho gris. Se puede tratar con fungicida sistémico.

Rusticidad

El álamo blanco resiste temperaturas de hasta los -17ºC, y las altas temperaturas (30-35ºC) siempre y cuando disponga de un suministro de agua constante.

¿Para qué sirve?

Bosque de álamos blancos

Este es un árbol que tiene numerosos usos. Se cultiva como planta ornamental, ya sea como ejemplar aislado o como seto cortaviento; también en carpintería para hacer embalajes, contrachapeado, pasta de celulosa o paneles; y en medicina natural pues sus hojas y la corteza cocidas ayudan a cicatrizar las heridas.

Se trata pues de una especie muy interesante que puedes tener en tu jardín y disfrutar de su maravillosa sombra. Si te gusta la idea, seguro que encontrarás el ejemplar perfecto en algún vivero cercano 😉 .

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