El municipio valenciano de Aldaia ha puesto en marcha un ambicioso programa de formación para 20 jóvenes con el objetivo de reforzar la reconstrucción local tras la DANA de octubre de 2024 y, al mismo tiempo, ofrecerles una salida profesional estable. Se trata de una apuesta a medio plazo que combina prácticas reales con una sólida base teórica.
A través del programa municipal “Aldaia impulsa als jóvens”, el Ayuntamiento ha diseñado dos itinerarios formativos diferenciados: uno centrado en la jardinería y el mantenimiento de zonas verdes y otro orientado a las tareas administrativas y de atención al público, de forma que se cubren tanto las necesidades ambientales como las organizativas del consistorio.
Un grupo de 20 jóvenes implicados en la recuperación de Aldaia
En esta edición participan 20 personas menores de 30 años, todas ellas inscritas previamente en Labora, el Servicio Valenciano de Empleo y Formación, y en el sistema de Garantía Juvenil. Este requisito garantiza que la iniciativa se dirija a jóvenes con dificultades de inserción laboral y que buscan su primera experiencia profesional sólida.
La formación arrancó en octubre de 2025, en un contexto todavía marcado por las consecuencias de la intensa DANA de 2024, que dejó daños en diferentes puntos del municipio. El proyecto se ha diseñado precisamente para que la actividad diaria de los alumnos y alumnas contribuya de forma directa a la reconstrucción y mejora de Aldaia.
La propuesta se desarrolla en modalidad de formación en alternancia, es decir, combina clases teóricas con trabajo práctico remunerado. De este modo, el alumnado no solo adquiere conocimientos, sino que también gana experiencia real en un entorno profesional, algo muy valorado a la hora de buscar empleo.
En total, el programa contempla 1.920 horas de formación repartidas a lo largo de 12 meses continuados, hasta su finalización en octubre de 2026. Este volumen horario permite profundizar tanto en la parte técnica de cada especialidad como en habilidades transversales relacionadas con el trabajo en equipo y la atención al ciudadano.

Diez jóvenes se forman en jardinería y mantenimiento de zonas verdes
La mitad del grupo, 10 jóvenes, sigue un itinerario específicamente vinculado a la jardinería, el viverismo y el cuidado de espacios verdes. Este bloque de formación resulta clave en una localidad que ha tenido que recuperar parques, jardines y áreas públicas tras los daños de la DANA.
Dentro de este itinerario, el alumnado se especializa en actividades auxiliares en viveros, jardines y centros de jardinería. Aprenden a manejar herramientas básicas, a preparar suelos, a realizar plantaciones y a identificar las necesidades de riego y abonado de diferentes especies vegetales.
Además, se forman en la instalación y mantenimiento de jardines y zonas verdes, lo que incluye tareas como la poda, el control de plagas, el diseño de pequeñas áreas ajardinadas y el cuidado continuado de los espacios públicos. Estas competencias son especialmente útiles en ayuntamientos, empresas de servicios municipales y compañías de mantenimiento de parques.
La parte práctica se realiza en entornos reales del propio municipio, lo que permite que cada alumno y alumna vea el impacto directo de su trabajo en el día a día de Aldaia. Al tiempo que mejoran plazas, zonas de juego o espacios ajardinados, contribuyen a recuperar la imagen del pueblo tras los episodios de lluvias torrenciales.
Este tipo de formación en jardinería responde también a una demanda creciente de perfiles verdes tanto en España como en el resto de Europa, donde la renaturalización de las ciudades, el aumento de zonas verdes y la gestión sostenible del agua están ganando peso en las políticas públicas.

Otro grupo de 10 jóvenes se especializa en administración y atención al público
Paralelamente, la otra mitad del grupo, 10 participantes más, sigue un itinerario formativo centrado en las operaciones auxiliares de servicios administrativos y generales. Esta vía está pensada para quienes se sienten más cómodos en tareas de oficina y gestión documental.
El contenido teórico y práctico abarca desde la tramitación básica de documentos hasta la organización de archivos, pasando por el manejo de aplicaciones informáticas habituales en la administración local. El alumnado aprende a utilizar procesadores de texto, hojas de cálculo y programas de gestión de expedientes.
Otra de las áreas clave es la atención a la ciudadanía. Los jóvenes reciben formación específica para gestionar consultas presenciales y telefónicas, responder correos electrónicos, ofrecer información clara y tratar con personas con perfiles muy diversos, siempre desde la empatía y el respeto.
Durante el periodo de prácticas, muchos de estos participantes colaboran en distintas dependencias municipales, lo que les acerca al funcionamiento interno de un ayuntamiento: registro de entrada, departamentos de atención al público, áreas de gestión interna y otros servicios esenciales.
Este itinerario administrativo abre puertas a futuros empleos en entidades públicas y privadas, ya que las competencias adquiridas son muy demandadas en oficinas, asesorías, empresas de servicios y organizaciones del tercer sector en toda España.
Una formación de 12 meses impulsada por Labora
Los cursos tienen una duración total de 12 meses de trabajo y aprendizaje, lo que permite al alumnado asentarse en la rutina formativa y ver progresos reales tanto en conocimientos como en autonomía laboral. No se trata de un taller corto, sino de un proceso continuado que acompaña a los jóvenes durante todo un año.
La iniciativa está impulsada por Labora, el Servicio Valenciano de Empleo y Formación, en colaboración con el Ayuntamiento de Aldaia. Todos los participantes cumplían con los requisitos de estar inscritos tanto en Labora como en el programa de Garantía Juvenil, dirigido a jóvenes que no trabajan ni estudian.
Gracias a este apoyo institucional se facilita no solo la financiación del proyecto, sino también la orientación laboral y el seguimiento personalizado de cada participante. Esto ayuda a detectar necesidades específicas, reforzar áreas en las que haya más dificultades y orientar mejor los pasos posteriores a la finalización del curso.
La estructura de 1.920 horas en alternancia entre teoría y práctica permite que los contenidos no se queden en el aula. Cada módulo formativo se acompaña de tareas reales en el entorno municipal, lo que refuerza el aprendizaje y mejora la confianza del alumnado a la hora de enfrentarse al mercado de trabajo.
Para un municipio como Aldaia, contar con un grupo de jóvenes formados en jardinería, servicios verdes y administración básica supone también una oportunidad para modernizar y mejorar su propio funcionamiento interno y la imagen de sus espacios públicos.
Mejorar la empleabilidad juvenil y apoyar la reconstrucción
Más allá de la formación técnica, el programa tiene entre sus prioridades mejorar la empleabilidad de la juventud del municipio. Muchos de los participantes se enfrentaban a la dificultad de acceder a un primer empleo estable, algo que suele ser un obstáculo importante para emanciparse y planificar un proyecto de vida.
La experiencia acumulada durante el año de curso permite que, al finalizar, los jóvenes puedan acceder a un abanico más amplio de oportunidades laborales, ya sea en empresas de jardinería y mantenimiento, en administraciones públicas o en compañías privadas que necesiten personal de apoyo administrativo.
Al mismo tiempo, el trabajo que realizan tiene un impacto directo en la reconstrucción y recuperación de Aldaia tras la DANA. El acondicionamiento de jardines, la mejora de zonas verdes y el refuerzo de los servicios municipales ayuda a que la localidad recupere la normalidad y mejore su entorno urbano.
El programa fomenta también la interacción entre los propios jóvenes, que comparten experiencias, se apoyan mutuamente y generan redes de contacto que pueden resultar útiles en el futuro. No es raro que, tras una iniciativa de este tipo, surjan colaboraciones, recomendaciones laborales e incluso nuevas ideas de proyectos.
Con este tipo de formación mixta, Aldaia se sitúa como un buen ejemplo de cómo los ayuntamientos pueden combinar políticas activas de empleo juvenil con actuaciones concretas de mejora de su municipio, dando protagonismo a las nuevas generaciones y aportando beneficios visibles para toda la ciudadanía.