Cómo es la alegría de la casa y qué cuidados necesita

Alegría de la casa

Seguro que has visto alguna vez la alegría de la casa, también conocida como Impatiens walleriana. Son una planta muy popular que puedes tener tanto dentro como fuera de casa y que destaca por la floración que tiene.

Pero, ¿cómo es la alegría de la casa? ¿Qué cuidados precisa? Si quieres darle todo lo que necesitan y que a cambio te ofrezca una floración lo más profusa posible, entonces presta atención a lo que te vamos a comentar sobre ellas. ¿Empezamos?

Cómo es la Alegría de la casa

flor con hojas perennes

Como te decíamos antes la alegría de la casa también se puede encontrar con su nombre científico, además de con otro nombre, «orejas de oso». Es originaria de África y, en su hábitat natural, puede alcanzar unos 60cm de altura. Es de tipo herbácea y se la considera una suculenta, por lo que sus hojas son perennes (tendrá ese aspecto siempre). Ahora bien, una de las características por las que gusta mucho esta planta es porque puede florecer varias veces en el año, siempre y cuando se le respeten los cuidados que necesita para hacerlo.

Las flores de la alegría de la casa son variadas en color. Pueden ser blancas, rosas, rojas, naranjas o lilas. De hecho, muchos lo que hacen es que, como la planta no ocupa mucho espacio, colocan varias de distintos colores para que, a la hora de florecer, se vea mucho más bonito el lugar con tanto colorido. En algunas ocasiones podrás encontrarlas dobles, es decir, con más pétalos de los habituales (que suelen ser cinco).

Las hojas, por su parte, son algo duras y de un verde intenso.

La esperanza de vida de esta planta no es demasiado amplia. De hecho, según hemos investigado, parece que puede durar unos dos años, a veces algo más, pero al final acaba sucumbiendo en el tiempo. Cuando se espiga muchos acaban por quitarla de la maceta o del jardín.

Cuidados básicos para mantener tu Alegría de la casa saludable

una flor que encuentras con variedad de colores

¿Ya te has enamorado de la alegría de la casa? Entonces lo siguiente es hacerte con ellas. Al ser unas plantas fáciles de encontrar, y no es nada caro, todo lo contrario. Pero si no quieres que a la semana debas ir a la tienda a comprar otra, te recomendamos que eches un vistazo a los cuidados principales que deberás proporcionarle. Son los siguientes:

¿Cómo elegir la ubicación ideal para tu Alegría de la casa en casa?

Tal y como te hemos dicho antes, la alegría de la casa es una planta que puede estar tanto dentro de casa como fuera. Sin embargo, lo ideal sería que estuviera fuera de casa, en el exterior.

Aun así, puedes tenerla dentro, pero siempre en una zona en la que reciba mucha, mucha luz, no sol directo, pero sí la mayor cantidad de luz solar posible. Lo necesita para salir adelante y, si ves en algún momento que la planta se viene abajo, que las hojas se vuelven más blandas, deberás plantearte sacarla fuera.

Si la tienes en el exterior, puedes ponerla en semisombra, ya que así evitarás el sol del mediodía y ayudarás a que no se marchiten las flores.

Ten en cuenta que, si la planta no recibe toda la luz que necesita, al final, aunque te eche capullos de flores, estos no se abrirán porque le falta ese aliciente. Así que a la hora de buscarle un sitio, el balcón, la terraza o similar son sitios perfectos. Y si están orientados al norte o al este mucho mejor.

Ahora bien, en cuanto a la temperatura, debes tener en cuenta que no soporta el calor extremo, como tampoco lo haría con el frío extremo. Cuidado con esto.

El mejor sustrato para la alegría de la casa

Como planta rápida que es, necesita de una tierra con muchos nutrientes para que pueda alimentarse de ellos. Por eso, te recomendamos una mezcla con tierra muy nutritiva, humus de lombriz y algo de drenaje para evitar encharcamientos en ella.

Hora de regar

El riego es uno de los cuidados más importantes. Porque, si te pasas, se te mueren, y si te quedas corto, también. Por eso, en el caso de las alegrías de la casa, debes saber que necesitan que la tierra siempre esté húmeda. Eso sí, no quiere decir que debas «ahogarlas». Basta con que las riegues y dejes un tiempo entre riego y riego para que se le seque un poquito la tierra.

En general, en invierno, bastará con que las riegues cada siete o diez días; pero en primavera y verano sí va a necesitar entre dos y cuatro riegos semanales.

Si la tienes en el jardín, procura no regar directamente en el tallo de la planta, sino más bien alrededor de esta. Por su parte, si la tienes en maceta, no dejes pasar más de cinco minutos para quitarle el agua sobrante del plato y que no haga que se dañen las raíces.

¿Le echamos abono?

Flores

Como has visto, la alegría de la casa es una planta que crece muy rápido. Y eso hace que consuma los nutrientes de la tierra muy, muy rápido. Por eso, en la medida de lo posible, trata de abonarla porque, de lo contrario, verás que las hojas empiezan a amarillearse y además no florecerá tanto como quisieras.

En este caso, abona con el agua de riego. Hazlo una vez a la semana hasta que deje de florecer.

Esta es la manera de lograr que, cada vez que florezca, todas las flores lleguen a término.

Enfermedades comunes de la Alegría de la casa y cómo combatirlas

Existen dos enfermedades importantes que deberás vigilar a lo largo de su vida. Por un lado, la botritis, que ocurre principalmente cuando te pasas con el riego.

Si pasa, tendrás que comprar un fungicida para que se sanee e incluso es posible que debas cambiarla de tierra y de maceta.

Otra de las enfermedades es el mildiu, caracterizada porque le aparece un polvo blanco-gris cubriéndola y hace que aparezcan manchas amarillas y blancas en la hoja hasta que se le caen.

De nuevo tendrás que aplicar algún tratamiento para solucionar el problema.

Consejos para la propagación y reproducción de la Alegría de la casa

Para finalizar, llegamos a la reproducción de la alegría de la casa. Y no puede ser más fácil de conseguir ya que tienes dos métodos para hacerlo:

A través de semillas: has de recolectarlas y ponerlas en un semillero o maceta en primavera. Tendrás que cuidarlas igual que te hemos explicado y, cuando ya tengan unas cuantas hojas, podrás trasplantarlas.

A través de esquejes: es quizá la forma más sencilla porque solo tienes que cortar esquejes y quitar unas hojas de la parte baja para colocarla en agua y esperar que saque raíces. En ese agua sí que puedes echar un poco de abono o de enraizado para que las desarrolle antes. No conviene plantar directamente en tierra porque tiende a pudrirse.

Como ves, la alegría de la casa hace honor a su nombre porque cada vez que veas cómo florece seguro que te saca una sonrisa. ¿Te animas ahora a tenerla en tu jardín?


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