
Huesca vive un debate abierto sobre su arbolado urbano tras la alerta de la plataforma Árboles Vivos Huesca, que ha contabilizado al menos 200 árboles menos en apenas un mes. La entidad reclama explicaciones y medidas inmediatas para frenar una tendencia que, sostienen, impacta de lleno en la calidad de vida y el clima de la ciudad.
Según el colectivo, las desapariciones se han sucedido desde finales de agosto y afectan a distintas zonas del término municipal. Su registro es provisional y no cubre toda la trama urbana, por lo que la cifra real podría ser superior, advierten, mientras piden que las administraciones revisen procedimientos y mantenimiento.
Dónde se han producido las pérdidas
La plataforma sitúa los casos en varios puntos: la urbanización del polígono Harineras (más de una treintena de talas), aparcamientos disuasorios, Parque Padre Querbes, barrio de Los Olivos y los terrenos próximos al IES Pirámide. También señalan la muerte de decenas de ejemplares jóvenes plantados este año que no han resistido la falta de riego y cuidados.
Árboles Vivos Huesca asegura que ha llevado un registro sencillo del arbolado afectado, sin cobertura total de la ciudad. Por ello, insisten en que la dimensión del problema aún podría estar infravalorada y piden transparencia para conocer el alcance real.
Causas apuntadas y debate sobre la responsabilidad
Las razones que se citan son diversas: obras y urbanizaciones, enfermedades, episodios de calor extremo, sequía o deficiencias de mantenimiento. En todo caso, la plataforma subraya que un árbol en buen estado raramente requiere tala repentina, y que la prevención y el cuidado continuado son determinantes.
Más allá del número, cada ejemplar perdido supone menos sombra, menor regulación térmica y menos capacidad de filtrar contaminantes y agua de lluvia. También reduce hábitat para fauna urbana y resta beneficios sobre el bienestar físico y emocional de la ciudadanía.
Reposición: ¿es suficiente plantar más?
El Ayuntamiento ha anunciado la plantación de 491 árboles a lo largo del año, un paso que la plataforma valora como insuficiente si se mide en términos de funciones ecosistémicas. Alegan que “la aritmética ecológica” no permite equiparar un plantón con un ejemplar maduro.
Desde el colectivo recuerdan que un árbol necesita entre 15 y 20 años para proporcionar una sombra significativa, mejorar el aire y estabilizar temperaturas de forma apreciable. Por eso, creen clave asegurar el riego, el sustrato, el tamaño de alcorque y el seguimiento posplantación, además de escoger especies adecuadas al clima local.
Qué pide la plataforma
Árboles Vivos Huesca ha solicitado acceder a los informes técnicos sobre el estado del arbolado, así como a los expedientes de talas y nuevas plantaciones. También reclamó una reunión con los concejales de Medio Ambiente y Urbanismo, sin respuesta por ahora, según su comunicado.
La entidad insta a convocar una reunión urgente con asociaciones vecinales, colectivos ambientales, centros educativos y otros agentes sociales, y a reactivar el Consejo Sectorial de Medio Ambiente como espacio de trabajo estable para afrontar el problema con rigor.
Un tema que trasciende siglas
La plataforma insiste en que el arbolado no es cuestión de partido: afecta a las casi 56.000 personas que viven en Huesca y a las generaciones que vendrán. Piden decisiones valientes, basadas en criterios técnicos y científicos, y calendarios claros de prevención, reposición y mantenimiento.
El debate no se limita a un recuento de troncos: se trata de proteger un patrimonio verde que aporta frescor, salud y calidad urbana. La cifra de 200 ejemplares perdidos en un mes, los puntos negros señalados y las solicitudes de acceso a información y diálogo abren un escenario en el que la coordinación institucional y social será clave para cambiar el rumbo.