+20 Árboles raros que seguramente no conozcas

Bosque de araucarias en Nueva Caledonia

Ningún jardín se siente completo sin árboles, ya sean frutales, para dar sombra o simplemente ornamentales. Estamos acostumbrados a ver siempre las mismas especies y eso  hace que normalmente no nos fijemos en ellos, pero hay todo tipo de árboles raros que incluso puede que hayas visto alguna vez y pasado por alto.

En este artículo vamos a hablar tanto sobre los árboles más raros del mundo como sobre árboles curiosos que seguramente hayas visto alguna vez y te hayan llamado la atención.

Citrus medica var. sarcodactylis (Limonero mano de Buda) Limonero mano de buda con un fruto

Para empezar, uno bastante común, la mano de buda. Seguramente lo hayas visto muchas veces en viveros, pero, ¿sabías que se trata de una variedad de limonero silvestre? La distribución original se desconoce puesto que lleva miles de años cultivándose. Aunque su principal interés para nosotros es el ornamental, es también comestible y en Asia se utiliza por sus propiedades medicinales.

Ficus benghalensis (Baniano o higuera estranguladora india)

Aspecto Ficus benghalensis

En el sur de España es muy común el cultivo de otro baniano, el Ficus elastica, tanto en interior como en exterior. Ficus benghalensis, en cambio, solo se suele ver como planta de interior, aunque sus cuidados son casi idénticos. Una peculiaridad de este tipo de ficus y el motivo por el que se les llama también higueras estranguladoras es que están especializados en que los animales se coman sus frutos y depositen las semillas en las copas de otros árboles. Una vez germinan, crecen como plantas epífitas (pero no parásitas, como muchos creen) hasta que sus raíces llegan al suelo, momento en que empiezan a engrosar y rodear al árbol en el que germinaron, llegando a estrangularlo al no dejarle crecer.

Su otra peculiaridad es que según crecen van echando raíces aéreas que forman columnas de soporte una vez llegan al suelo. Esto es especialmente llamativo en Ficus benghalensis, que en su hábitat natural en India, donde se considera sagrado, un solo ejemplar llega a formar bosques. También son muy famosos otros banianos, Ficus religiosa y Ficus altissima puesto que se pueden ver varios creciendo sobre ruinas asiáticas.

Nuytsia floribunda (Árbol de navidad australiano)Nuytsia floribunda en hábitat

Ahora pasamos a un verdadero árbol parásito, la Nuytsia floribunda. Se considera autóctono del oeste de Australia, donde crecen ejemplares solitarios. Una peculiaridad de esta planta, además de ser la planta parásita que realmente se puede considerar un árbol, es que a diferencia de la mayoría, en vez de parasitar a una sola planta, tiene un gran sistema de raíces que se engancha a cientos de plantas (generalmente herbáceas, como céspedes) por haustorios, de ahí que pueda alcanzar grandes tamaños. También cabe decir que es hemiparásito, es decir, solo absorbe agua y sales minerales de los huéspedes, pero la fotosíntesis la realiza él mismo.

Parasitaxus usta (Tejo parásito) Parasitaxus usta, la única conífera parásita

Siguiendo con los parásitos vamos a ver esta planta única. Parasitaxus usta es la única conífera parásita (sin contar las secuoyas fantasma, que son una mutación y no una especie como tal). Es de un color morado y no tiene nada de clorofila, puesto que es un parásito completo (absorbe todo del huésped). Solo es capaz de crecer bajo otro miembro de su familia (Podocarpaceae), Falcatifolium taxoides. Pero curiosamente, no se une a sus raíces mediante haustorios, sino que forma micorrizas con los mismos hongos con los que está micorrizado el Falcatifolium, robándoles a ellos el agua y los nutrientes. Es endémico de Nueva Caledonia, la isla de las plantas raras.

Retrophyllum minus

Retrophyllum minus creciendo en un lago

Imagen – Conifers.org

Otra conífera de la familia Podocarpaceae de Nueva Caledonia. En este caso, una de las poquísimas coníferas acuáticas, con un crecimiento extremadamente lento, hojas que parecen de mirto y un tronco abotellado casi sin ramas. Al igual que el resto de esta familia, en vez de producir piñas, echa unos falsos frutos similares a olivas.

Taxodium spp. (cipreses calvos) Taxodium distichum creciendo en pantano

No se puede hablar de coníferas acuáticas sin mencionar el género Taxodium, que no solo pueden crecer dentro de lagos sino que además son de hoja caduca. Cabe destacar que son de hoja simple, y lo que hacen en otoño es tirar ramillas enteras, lo que hace parecer que sus hojas son compuestas. Este género de la familia Cupressaceae es autóctono de Norteamérica y tiene tres especies, dos estadounidenses y otra mexicana:

  • Taxodium distichum, el ciprés de los pantanos, es el más cultivado fuera de América, tiene ramillas similares a las de los tejos y un crecimiento piramidal. Puede crecer con las raíces completamente sumergidas puesto que forma unas estructuras llamadas neumatóforos que permiten que les llegue aire.
  • Taxodium ascendens, el ciprés de estanque, es considerado por muchos autores una subespecie de T. distichum. Su forma es muy similar al anterior, pero sus hojas son escuamiformes en vez de alargadas y las ramillas crecen de forma completamente vertical.
  • Taxodium mucronatum (o T. huegelii), el ahuehuete, es la especie mexicana y aunque tolera suelos encharcados, prefiere no estar directamente dentro del agua puesto que carece de neumatóforos. Esta especie realiza una gran labor evitando que el agua de los arroyos se lleve el sustrato de la orilla. Un ejemplar en Oaxaca se lleva el récord de el árbol con el tronco más grueso del mundo.

Araucaria spp.

Araucarias en hábitat

Un género de coníferas con un aspecto muy primitivo, de cuyas 19 especies, 13 son endémicas de Nueva Caledonia. Tienen un crecimiento apical muy marcado con ramas laterales ramificadas generalmente solo una vez, por lo que tienen un crecimiento muy ordenado. Sus hojas están completamente pegadas al tallo y suelen ser cortas, aplanadas y afiladas. En las zonas costeras es muy común ver Araucaria heterophylla, y en las zonas más frías Araucaria araucana es la más utilizada. En zonas con veranos frescos también es fácil encontrar Araucaria angustifolia y Araucaria bidwillii. Araucaria cunninghamiana, una especie similar a la típica A. heterophylla pero más resistente al frío, a veces se vende como bonsai. Lo curiosos de todo esto es que ninguna de esas especies es de Nueva Caledonia, la cuna del género. Esto es debido a que las especies de esa isla son mucho más tropicales y delicadas y no suele merecer la pena cultivarlas.

Podocarpus spp. Detalle de los frutos y las hojas de podocarpus

Este género de coníferas es de los más curiosos, puesto que a primera vista nos parece más que estén emparentados con los mirtos o los boj. Tienen hojas grandes y aplanadas, con lo que aparenta ser un peciolo. Sus semillas son curiosas, puesto que suelen ir al descubierto, con un arilo de un color vivo en la unión al tallo. Esto hace que parezcan una oliva y un fruto del bosque pinchados en un palillo. Son coníferas principalmente tropicales, con solo una especie, Podocarpus macrophyllus, que tolera bien las heladas. No es difícil encontrar plantas de este género en los viveros, pero se suelen vender como bonsai.

Dracophyllum spp. Dracophyllum, uno de los árboles más raros

A primera vista estos árboles parecen de la familia Bromeliaceae, pero nada más lejos de la realidad. Aunque cualquiera diría que se trata de monocotiledóneas, estos árboles raros en realidad pertenecen a la familia de los brezos y los arándanos, Ericaceae. Se encuentran en Nueva Zelanda, Australia y cómo no, Nueva Caledonia. La especie más interesante y más buscada por coleccionistas es Dracophyllum traversii, que se hace un árbol relativamente grande y tolera el frío. Su aspecto prehistórico hace que los busque muchísima gente, pero son muy difíciles de conseguir y de mantener con vida.

Richea pandanifolia Richea pandanifolia en hábitat

Otra planta de la familia Ericaceae que parece una monocotiledónea. De hecho, pandanifolia significa de hojas de pándano, una monocotiledónea arborescente relativamente emparentada con las palmeras. En este caso tiene un crecimiento exclusivamente vertical y sin ramificaciones, lo que genera aún más interés entre los coleccionistas. Esta es endémica de zonas altas de Tasmania, por lo que aunque tolera el frío, no soporta el calor. Esto hace que sea un verdadero reto el sacarla adelante.

Coreopsis gigantea (margarita arbórea) Coreopsis gigantea

Más que árbol es un arbusto por el tamaño que adquiere (no suele pasar de los 2m), pero su aspecto es el de un árbol en miniatura. Lo curioso es que es una de las pocas plantas no tropicales de la principal subfamilia de la familia Asteraceae que adquiere porte arbóreo. Es decir, es un arbolillo cuyas flores son margaritas. Esta en concreto es nativa de California y Baja California, y tiene un crecimiento más bien lento. Esto hace que las margaritas arbóreas del género Sonchus endémicas de las Canarias sean mucho más buscadas por coleccionistas, puesto que son de crecimiento rápido. En general, todas las plantas arbóreas de la familia de las compuestas se pueden considerar árboles raros.

Echinops longisetus – cardo arbóreo

Echinops longisetus en hábitat

Imagen – Flickr

Otra especie arbórea de una planta que generalmente es herbácea, esta vez africana, también de la familia Asteraceae. ¿Te imaginas un cardo creciendo sobre un troco retorcido? Eso es esta planta, lo que en conjunto crea unos árboles muy raros. Aunque es extremadamente llamativa, no solo por sus hojas y forma de crecimiento, sino también por las flores, es casi imposible encontrarla a la venta.

Leucadendron argenteum (árbol de plata) Ejemplar joven de Leucadendron argenteum

Para mí, uno de los árboles más raros y bonitos del mundo, endémico de sudáfrica. El género Leucadendron pertenece a la familia Proteaceae, una de las familias de dicotiledóneas más primitivas. Algo muy curioso de estas plantas es que hay árboles masculinos y femeninos que son completamente diferentes. Los masculinos tienen un crecimiento cónico con colores muy llamativos. Los femeninos en cambio tienen un crecimiento más achaparrado y colores más apagados, más cercanos a un verde normal. El más vendido es Leucadendron ‘safari sunset’, del que se venden ramas cortadas para arreglos florales (y son muy difíciles de enraizar). Leucadendron argenteum en cambio casi nunca se ve a la venta y considero que es una planta muy interesante que tener en nuestros jardines.

Dendrosenecio kilimanjari (senecio arbóreo) Dendrosenecio kilimanjari en hábitat

Los senecios son plantas muy conocidas, ya sea por sus especies suculentas o sus especies herbáceas que se comportan como malas hierbas. Este en concreto se hace un árbol poco ramificado, con hojas muy grandes y un grueso tronco muy curioso, con ramificación dicótoma. Nunca se ve en jardinería debido a sus necesidades: al ser una planta de alta montaña necesita temperaturas que no superen los 25ºC con noches frías y alta humedad ambiental. Si encuentras un vivero que vende Senecio kilimanjaro, en realidad lo que vende es una suculenta de tamaño pequeño, una forma de Senecio serpens obtenida del Kilimanjaro, nada que ver con este árbol.

Cussonia paniculataCussonia paniculata en hábitat

Un árbol de tronco muy grueso y corteza resquebrajada de la familia Araliaceae (la de la hiedra), del sur de África. Sus hojas palmaticompuestas y la forma del tronco le dan un aspecto muy llamativo que hace que sea una gran adición para los jardines desérticos en climas secos con heladas.Tiene dos subespecies, una de hojas azules muy segmentadas y otra con hojas verdes con lóbulos más grandes. Al cultivarla desde semilla forma un cáudice que la hace más llamativa aún. Es difícil encontrarla en viveros, pero muchas páginas web venden semillas. Todo el género Cussonia está formado por árboles raros, pero esta especie es de las más llamativas.

Pseudopanax ferox Dos ejemplares juveniles de Pseudopanax ferox

Otro de los árboles raros de la familia Araliaceae, esta vez de Australia. Tiene un crecimiento rarísimo, empezando con un crecimiento puramente vertical con hojas marrones, alargadas, espinosas y completamente rígidas. Tras unos 20 años, cuando supera unos 3m de altura empieza a ramificar con hojas más anchas, blandas y sin espinas. El motivo de esto es que está adaptado para evitar la depredación de las moas, unas aves gigantes similares a los emúes recientemente extintas. De pequeño tiene un aspecto de planta muerta poco apetecible, y cuando sobrepasa la altura a la que llegan las moas pasa a tener un crecimiento más normal. Esto sumado a su resistencia al frío hace que sea una planta extremadamente buscada por coleccionistas. Se puede conseguir fácilmente, aunque a precios algo elevados.

Eucalyptus deglupta (Eucalipto arcoíris) Tronco de eucalipto arcoíris

Un eucalipto muy conocido y buscado por los colores de su tronco. Es el único eucalipto autóctono del hemisferio norte, y crece en zonas de selva. Esto trae consigo el problema de que seguramente sea el eucalipto menos resistente al frío. Aun así, algo aguanta. Es curioso que esta planta no se venda en viveros, tienes que comprar semillas, que por suerte crecen muy rápido. Esto hace que los particulares se aprovechen y pidan precios excesivos por ellos en páginas de venta de segunda mano. Hay que tener en cuenta que prácticamente todas las fotos que hay por Internet de esta planta están editadas, con el contraste subido. Sus colores son llamativos, pero ni de lejos tan vivos como aparentan en la mayoría de fotos. Su color real es el de la foto que hemos puesto aquí.

Didierea madagascariensis Didierea madagascariensis en invernadero

Aquí podríamos incluir toda la familia Didiereaceae, una familia endémica de Madagascar muy cercana a los cactus, pero de cuyas areolas salen hojas en vez de espinas. Esta familia está formada por algunos de los árboles más raros y extraños en apariencia. Esta especie en concreto tiene areolas al final de ramillas finas de las que salen decenas de hojas aciculares, similares a las de los pinos. Esas areolas están rodeadas de espinas procedentes del tallo. Su crecimiento es el típico de la familia, numerosas ramas gruesas que salen desde la base y se elevan varios metros casi sin ramificar. No se suelen usar en jardinería a diferencia de Alluaudia procera, otra especie de su familia que sí es bastante común.

Fouquieria spp. (ocotillos) Fouquieria splendens en hábitat, unos árboles realmente raros

Este género perteneciente a la familia Fouquieriaceae incluye plantas muy diversas, todas autóctonas de los desiertos del sur de Norteamérica. La mayoría son arbustos semisuculentos, pero incluye dos especies que destacan sobre el resto:

Fouquieria splendens: El ocotillo, un arbusto caudiciforme con numerosas ramas finas verticales que salen desde la base. Solo tiene hojas unas semanas tras las lluvias, el resto del año parecen palos secos. Muy resistente al frío, a veces se ve en jardines desérticos, pero no es tan utilizada como uno esperaría teniendo en cuenta su aspecto.

Fouquieria columnaris: El cirio, un árbol suculento de crecimiento extremadamente lento. Llega a medir unos 10m, pero puede tardar 500 años en alcanzar esa altura. Tiene un tronco principal muy grueso y poco ramificado (o sin ramificar) con numerosas ramillas laterales muy finas que solo crecen el año que las echa. Tras una gran sequía tienden a doblarse, puesto que su estructura interna necesita estar llena de agua para mantenerse rígida. Poco resistente al frío, no se suele utilizar en jardinería por su crecimiento tan lento.

Banksia spp. Banksia detalle de las hojas

Estas plantas de la familia Proteaceae son endémicas de Australia, donde forman bosques. En este género hay árboles, arbustos y plantas rastreras, con hojas de todo tipo, pero siempre esclerófilas (duras). Su gruesa corteza les permite aguantar incendios casi sin daños. Otra característica muy interesante de estas plantas es su floración. Forman una especie de piñas grandes que se llenan completamente de flores. No se utilizan tanto en jardinería como cabría esperar, y es debido a que por el tipo de raíces que tienen, no soportan los suelos con fósforo ni el ataque de Phytophthora spp. 

Wollemia nobilis Wollemia nobilis en jardín

Un arbolillo australiano de la familia Araucariaceae en peligro de extinción. Muchos lo consideran uno de los árboles más raros del mundo. Tiene un crecimiento extremadamente primitivo, con un tronco principal vertical del que salen ramas laterales cortas y completamente horizontales que no vuelven a ramificar. Los conos masculinos y femeninos aparecen del final de esas ramas. Estuvo a punto de extinguirse, con menos de 100 ejemplares adultos vivos en un área muy reducida, pero se exportaron esquejes y semillas a jardines botánicos por todo el mundo y a partir de ellos se ha convertido en una planta relativamente común (aunque muy cara) en los viveros para coleccionistas. Necesita un sustrato extremadamente ácido y no tiene defensas contra la phytophthora, por lo que no se puede dejar que se le encharque el suelo.

Y eso es todo. Espero que te haya gustado nuestra selección de árboles raros y que hayas aprendido algo. Muchos de estos se pueden conseguir con cierta facilidad, así que si quieres intentar cultivar alguno… ¡adelante!


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