Arce japónico, una belleza rústica

Hojas del Acer japonicum 'Vitifolium'

Acer japonicum ‘Vitifolium’

Probablamente ya conozcas al arce japonés, uno de los árboles más populares. Su porte y su elegancia, así como su capacidad para resistir heladas importantes (soporta hasta los -17ºC sin sufrir daño alguno), lo convierten en una especie de lo más querida. Pero hay otra que le puede hacer competencia: el arce japónico.

Originario también del este de Asia, esta es una planta muy bonita, que requiere exactamente los mismos cuidados que el Acer palmatum. Es, y te lo digo convencida, un árbol o arbolito con la que, de buen seguro, vas a disfrutar tanto o incluso más. ¿Por qué? Por todo lo que te voy a contar a continuación.

¿Cómo es el arce japónico?

Acer japonicum 'Aconitifolium'

Imagen – Ghhf.org

Nuestro protagonista es un árbol originario de Japón y de Corea del Sur conocido como arce afelpado japonés o arce ”luna llena”. Se trata de un árbol caducifolio que alcanza una altura máxima de 15 metros pero que rara vez supera los 10m, y cuyo tronco se mantiene alrededor de los 40cm de diámetro. Las ramas son delgadas y están coronadas por hojas redondeadas de hasta 15cm de diámetro con 9-13 lóbulos serrados (raramente 7, cosa que sí vemos en el arce japonés). Durante el otoño se convierten en todo un espectáculo al teñirse de colores que van desde el naranja hasta el rojo oscuro.

Las flores aparecen distribuidas en corimbos colgantes a principios de primavera. Son de 1cm de diámetro, y tienen cinco sépalos y pétalos, de color rojo púrpura oscuro. Una vez son polinizadas, comienzan a producir los frutos, que son sámaras que cuelgan por debajo de las hojas que miden hasta 32mm (25mm el ala y 7mm la nuececilla o semilla propiamente dicha).

¿Qué cuidados necesita?

Acer japonicum 'Green Cascade'

Acer japonicum ‘Green Cascade’
Imagen – amblesidegardens.com

Te está gustando esta plantita, ¿verdad? Pues si te animas a hacerte con un ejemplar, proporciónale los siguientes cuidados y verás qué bonita se te pone:

  • Ubicación: exterior, en semisombra. Esta especie es más sensible a los rayos solares que el arce japonés, de modo que debes de ponerla en un sitio muy luminoso pero donde no le llegue el sol de forma directa.
  • Suelo o sustrato: tiene que ser fértil, con buen drenaje y, lo más importante, ácido. El pH debe ser de 4 a 6. Si lo quieres tener en maceta, utiliza sustratos que venden ya preparados para plantas acidófilas; o mezcla akadama con un 30% de kiryuzuna si vives en un clima más bien cálido, como el mediterráneo.
  • Riego: ha de ser frecuente. Por lo general, se regará tres o cuatro veces por semana en verano, y cada 3-4 días el resto del año. Se debe de usar agua de lluvia, sin cal o acidificada (echando el líquido de medio limón en 1 litro de agua).
  • Abonado: desde primavera hasta verano debes de abonarlo con abonos para plantas acidófilas siguiendo las indicaciones especificadas en el envase.
  • Multiplicación: por semillas en otoño-invierno (se han de estratificar en frío durante 3 meses y luego sembrarlas en maceta), por acodo aéreo o esquejes en primavera. Los cultivares por injerto.
  • Época de plantación/trasplante: en primavera, cuando el riesgo de heladas haya pasado. Si lo tienes en maceta, necesitará un trasplante cada dos años.
  • Rusticidad: resiste hasta los -17ºC.
Hojas del Acer japonicum 'Aconitifolium'

Acer japonicum ‘Aconitifolium’

Que disfrutes de tu árbol 🙂 .

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