
En el barrio de Prosperidad de Salamanca ha tomado forma un nuevo espacio verde que quiere ir más allá de lo puramente estético: el Bosque de la Inclusión con 10 olmos clonados resistentes a la grafiosis. Ubicado en la calle Alberto/Antonio Montesinos, este pequeño bosque urbano suma naturaleza y mensaje social en una misma iniciativa municipal.
El proyecto se ha impulsado como parte de la estrategia del Ayuntamiento para reforzar la infraestructura verde y la calidad de vida en la ciudad, al tiempo que visibiliza el trabajo de las asociaciones de personas con discapacidad. La plantación de estos olmos simboliza tanto la recuperación de una especie castigada por la enfermedad como el compromiso con una ciudad más inclusiva.
Un bosque urbano con 10 olmos clonados y resistentes a la grafiosis
El llamado Bosque de la Inclusión está formado por 10 olmos autóctonos con resistencia probada frente a la grafiosis, una enfermedad que ha diezmado los olmedales tradicionales en buena parte de la Península Ibérica. Estos árboles no son ejemplares cualquiera: proceden de clones de olmos seleccionados en el parque de El Retiro de Madrid, donde se comprobó su tolerancia a la enfermedad.
Los nuevos ejemplares se han obtenido a partir de árboles madre cuyo buen comportamiento frente a la grafiosis ya estaba contrastado. De este modo, se busca conservar y multiplicar esos genotipos más resistentes para devolver los olmos a espacios urbanos y periurbanos donde casi habían desaparecido.
La plantación en la calle Alberto/Antonio Montesinos se ha desarrollado con la participación del alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo, y representantes de diversas asociaciones de personas con discapacidad, que han colaborado en la puesta en tierra de los 10 ejemplares. El gesto tiene un claro componente simbólico: un bosque que crece con la implicación directa del movimiento asociativo vinculado a la inclusión.
Este conjunto de olmos se integra en la red de zonas verdes del barrio de Prosperidad, sumando sombra, biodiversidad y un entorno más agradable para el vecindario. La elección de olmos ibéricos adaptados al clima local ayuda también a garantizar un mejor arraigo y un mantenimiento más eficiente a medio y largo plazo.
Vinculado al Programa Español de Conservación de Olmos Ibéricos
Los árboles de este Bosque de la Inclusión pertenecen a una nueva remesa del ‘Programa Español de Conservación y Mejora de los Recursos Genéticos de los Olmos Ibéricos’, una iniciativa estatal centrada en salvar y recuperar este género emblemático. El proyecto está impulsado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través de la Dirección General de Biodiversidad, Bosques y Desertificación.
Este programa se dedica a identificar ejemplares de olmo con mayor resistencia natural a la grafiosis, conservar su material genético y producir plantones que puedan reintroducirse en distintas zonas del territorio. Salamanca se ha sumado a este esfuerzo con la plantación de olmos clónicos en suelo municipal, siempre con criterios de conservación y seguridad.
La grafiosis, provocada por un hongo que afecta al sistema vascular de los olmos, provocó en las últimas décadas la desaparición de muchos olmedales. Iniciativas como esta buscan revertir, al menos parcialmente, ese impacto, apostando por líneas genéticas que puedan convivir con la enfermedad.
En lugar de optar por especies exóticas, el Ayuntamiento ha elegido material vegetal procedente de programas oficiales de selección, lo que facilita su adecuación a las condiciones climatológicas de la Meseta y reduce riesgos fitosanitarios. Además, el origen controlado de los clones permite seguir su evolución y recabar datos de interés científico.
91 olmos resistentes en seis zonas de Salamanca
El Bosque de la Inclusión es sólo una pieza de un plan más amplio. En total, el Ayuntamiento está procediendo a la plantación de 91 olmos autóctonos resistentes a la grafiosis en diferentes puntos del término municipal. Estos nuevos árboles se distribuyen por seis ubicaciones principales.
Según la planificación municipal, los olmos se están instalando en los parques de Jesuitas, Miguel Delibes y Elio Antonio de Nebrija, en el paseo del Progreso junto a las pistas de atletismo, en la calle Antonio Montesinos del barrio Prosperidad, en la calle Cordel de Merinas de Chamberí, así como en el Parque Botánico y los corredores verdes de Huerta Otea.
Con esta nueva fase de plantación, se alcanzará un total de 849 olmos resistentes establecidos desde 2019 en terrenos de titularidad municipal. Todos ellos cuentan con el mantenimiento de los servicios del Ayuntamiento, que procuran riego, vigilancia y protección frente al vandalismo o la presencia de animales sueltos.
La idea es crear una auténtica red de olmos en distintos barrios, de manera que no se trate solo de un punto aislado, sino de un conjunto de enclaves conectados por la presencia de esta especie. Este planteamiento facilita, además, que la ciudad gane en continuidad ecológica y que más vecinas y vecinos se familiaricen con el nuevo arbolado.
Incremento de la masa arbórea y calidad del aire en la ciudad
El Bosque de la Inclusión se enmarca en la estrategia municipal para aumentar la masa arbórea y la superficie verde por habitante. En los últimos años, Salamanca ha experimentado un incremento notable de árboles y arbustos gracias a distintos planes de plantación repartidos por toda la ciudad.
Actualmente, las zonas verdes municipales cuentan con más de 127.000 árboles y 55.000 arbustos, lo que supone en torno a un 45% más de ejemplares que al inicio del actual mandato. Esta densidad verde se reparte por unos 2,9 millones de metros cuadrados de parques, jardines y otros espacios ajardinados de competencia municipal.
Si se hace el cálculo por habitante, la ciudad dispone de casi 20 metros cuadrados de zona verde por persona, es decir, más del doble de la cifra sugerida por la Organización Mundial de la Salud para considerarse un entorno urbano saludable. A ello se añade la masa arbórea de la ribera del río Tormes, los espacios universitarios y los jardines privados.
Sumando todos estos ámbitos, en el término municipal de Salamanca se alcanza la proporción de más de un árbol por habitante. Este nivel de cobertura vegetal contribuye a mitigar las islas de calor, mejorar la calidad del aire y ofrecer refugios de sombra en calles y plazas, aspectos cada vez más relevantes ante el contexto de cambio climático.
El Ayuntamiento sostiene que estas actuaciones forman parte del Plan Especial de Protección de Infraestructura Verde y Biodiversidad y de la estrategia Savia Red Verde, que persiguen una ciudad más saludable, adaptada al aumento de temperaturas y a episodios de contaminación, integrando la naturaleza como elemento habitual del paisaje urbano.
Participación social e impulso a la inclusión
Uno de los rasgos distintivos del Bosque de la Inclusión es su dimensión social y participativa. La plantación de los 10 olmos clonados se realizó con la implicación directa de asociaciones de personas con discapacidad, que tomaron parte en la jornada junto al alcalde Carlos García Carbayo.
Durante el acto, el regidor agradeció el esfuerzo cotidiano de estas entidades y subrayó que el Ayuntamiento quiere seguir siendo un aliado estable de las personas con discapacidad y sus familias. En esta línea, destacó el incremento de casi un 7% del presupuesto destinado a financiar unos 70 convenios con el tejido asociativo, que en conjunto superan los 2 millones de euros.
La idea de vincular la plantación de árboles a la inclusión social permite que el nuevo bosque no sea solo una actuación medioambiental, sino también un espacio cargado de significado para quienes han participado en su creación. Cada olmo plantado sirve como recordatorio del papel que juegan estas asociaciones en la ciudad.
Al mismo tiempo, este tipo de actividades refuerza la convivencia intergeneracional y la sensibilización ciudadana hacia la diversidad, al reunir en un mismo entorno a instituciones, entidades sociales y vecindario alrededor de un proyecto común. La inclusión se traduce, así, en una realidad tangible en forma de arbolado y espacio compartido.
Reconocimientos internacionales a la política de arbolado
La apuesta de Salamanca por la ampliación y el cuidado de su arbolado urbano ha obtenido reconocimientos en el ámbito internacional. La ciudad ha sido distinguida por el programa ‘Tree Cities of the World’ en varias ediciones recientes, un sello promovido por la FAO y la Arbor Day Foundation a través de la Asociación Arbocity en España.
Este distintivo se concede a los municipios que muestran un compromiso sostenido con la gestión responsable de sus árboles urbanos, incluyendo la planificación, el mantenimiento, la participación ciudadana y la transparencia en la información relacionada con su masa arbórea. La incorporación de olmos resistentes a la grafiosis se suma a estas líneas de actuación.
A este reconocimiento se agrega el denominado Premio Árbol, otorgado a Salamanca por el Foro de las Ciudades de Madrid IFEMA en 2022. Este galardón valoró el fomento de los espacios naturales urbanos como herramienta para mejorar de forma sostenible la salud y el bienestar de las personas residentes.
Proyectos como el Bosque de la Inclusión con 10 olmos clonados contribuyen a consolidar esta trayectoria, combinando innovación en la elección de especies, restauración de patrimonio natural y componente social. Al integrarse en una estrategia más amplia, refuerzan la posición de la ciudad como referente en la gestión de zonas verdes en el contexto español y europeo.
El nuevo Bosque de la Inclusión en el barrio de Prosperidad resume buena parte de las líneas que Salamanca está siguiendo: recuperar especies emblemáticas como los olmos mediante clones resistentes, ampliar la infraestructura verde y hacerlo de la mano del tejido asociativo. Con sus 10 olmos clonados y los 91 ejemplares repartidos por la ciudad, este proyecto refuerza el papel del arbolado como herramienta de salud, identidad local e integración social.
