Los jardines suspendidos en Zamora ya son una realidad visible en pleno centro urbano. El Ayuntamiento ha culminado varias intervenciones que aprovechan estructuras existentes para llenarlas de vegetación, ganando sombra, frescor y un paisaje mucho más agradable para quienes pasean por el eje de Santa Clara.
Estas actuaciones forman parte del proyecto municipal RenaturaliZA, financiado con fondos europeos Next Generation EU, y se enmarcan en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. El planteamiento es sencillo pero ambicioso: introducir naturaleza en espacios ya consolidados para mejorar el confort térmico, reforzar la biodiversidad y avanzar hacia una ciudad más habitable frente al cambio climático.
Qué son los jardines suspendidos en el eje de Santa Clara
La actuación conocida como “Jardines Suspendidos”, identificada como B14 dentro de RenaturaliZA, se ha implementado en tres puntos clave muy transitados: el parque de San Martín, la plaza de Castilla y León y la plaza de la Marina. En lugar de crear nuevos espacios verdes desde cero, el proyecto se centra en transformar pérgolas, marquesinas y cubiertas que ya existían en soportes para vegetación.
En estos enclaves se han instalado techos verdes ligeros y jardines verticales, de forma que las zonas de paso habituales del eje de Santa Clara pasan a ofrecer más sombra, humedad ambiental y un entorno visualmente mucho más atractivo. La idea es aprovechar al máximo la infraestructura urbana disponible para convertirla en auténtica infraestructura verde al servicio de la ciudadanía.
La intervención se ha diseñado atendiendo a las condiciones climáticas de Zamora, con veranos cada vez más calurosos y episodios de altas temperaturas más frecuentes. Por ello, el proyecto incide especialmente en reducir el efecto isla de calor en áreas muy utilizadas por peatones, mejorando la sensación térmica sin recurrir únicamente a soluciones tecnológicas.
Además del componente ambiental, el Ayuntamiento subraya la importancia de reforzar la imagen de una ciudad más amable y resiliente, en línea con las estrategias europeas de adaptación al cambio climático. Los jardines suspendidos se conciben así como un ejemplo de soluciones basadas en la naturaleza aplicadas al ámbito urbano.

Intervención en el parque de San Martín: cubiertas verdes y pérgolas vegetales
El parque de San Martín es uno de los puntos donde más se aprecia el cambio. Sobre el voladizo de la cubierta del edificio existente y sobre la marquesina de acceso al aparcamiento subterráneo se han colocado cubiertas verdes ligeras, pensadas para no sobrecargar la estructura y funcionar correctamente en el clima local.
Estas cubiertas se han ejecutado con sistemas de sustrato de poco espesor y piezas de tepe de sedum, una planta crasa muy resistente, de bajo mantenimiento y capaz de soportar bien la insolación y los periodos de sequía. Todo el sistema se ha conectado a la red de riego del propio parque para garantizar su correcto desarrollo sin un consumo excesivo de agua.
Junto a los techos verdes, en las pérgolas del parque se han integrado jardineras para crear jardines verticales. Estas jardineras albergan especies trepadoras que, con el tiempo, cubrirán las estructuras aportando sombra y un efecto visual de “túnel verde” en las zonas de paso y estancia.
El diseño de la vegetación ha priorizado la utilización de especies autóctonas o bien adaptadas al clima mediterráneo continentalizado de Zamora, reduciendo así la necesidad de riego y mantenimiento intensivo. Esta selección busca también favorecer la presencia de pequeña fauna urbana, como polinizadores, que encuentran refugio y alimento en este tipo de plantaciones.
Con estas actuaciones, el parque de San Martín pasa de ser un simple espacio de paso y ocio a convertirse en un ejemplo práctico de cómo renaturalizar infraestructuras ya consolidadas sin grandes obras ni ocupación adicional de suelo.
Plaza de Castilla y León y plaza de la Marina: pérgolas que se convierten en sombra verde
En la plaza de Castilla y León y en la plaza de la Marina, la intervención se ha centrado principalmente en las pérgolas y marquesinas existentes. Sobre ellas se han dispuesto jardineras con especies trepadoras y cubresuelos similares a las empleadas en el parque de San Martín, buscando una imagen coherente a lo largo de todo el eje.
Entre las plantas seleccionadas se encuentran hiedra común, hiedra blanca y parra virgen (plantas colgantes para balcones), variedades que destacan por su bajo mantenimiento, su gran capacidad de cobertura y su eficacia a la hora de generar sombra. Con el paso del tiempo, estas especies irán colonizando las estructuras, creando una sensación de “toldo vegetal” sobre las zonas de tránsito y estancia.
La actuación también incorpora plantas tapizantes y cubresuelos en las jardineras, que contribuyen a mantener la humedad del sustrato, reducen la radiación directa sobre las superficies duras y aportan un plus de valor paisajístico. Todo ello ayuda a rebajar la temperatura ambiente en los días más calurosos y a mejorar el confort de las personas que utilizan estos espacios.
En la zona de acceso al aparcamiento de la Marina se ha seguido el mismo criterio utilizado en San Martín, con cubiertas verdes ligeras de sedum conectadas al sistema de riego. De esta manera, las entradas a los aparcamientos dejan de ser elementos meramente funcionales para integrarse mejor en el entorno verde del eje peatonal.
La concejalía responsable destaca que no se trata solo de “llenar de verde” la ciudad de cualquier manera, sino de incorporar vegetación donde realmente mejora el confort, reduce la sensación térmica extrema y aporta beneficios ecológicos medibles, como el aumento de la biodiversidad o la mejora de la calidad del aire.
Coste del proyecto y empresas implicadas en los jardines suspendidos
La ejecución de los jardines suspendidos en Zamora ha supuesto una inversión total en torno a los 127.000-127.800 euros, una cifra considerada ajustada por el impacto visual y ambiental que se espera obtener en el eje de Santa Clara y su entorno inmediato.
La empresa encargada de llevar a cabo las obras ha sido A Scala / Aescala, adjudicataria del contrato mediante licitación pública. Los trabajos han incluido tanto la instalación de las cubiertas verdes y jardineras como la integración de los sistemas de riego y la adaptación de las estructuras existentes para soportar la nueva vegetación.
El proyecto se ha diseñado tomando en cuenta los criterios del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que impulsa inversiones en infraestructura verde y soluciones basadas en la naturaleza en ámbitos urbanos de toda España. En este contexto, Zamora se suma a otras ciudades que están apostando por proyectos de renaturalización con financiación europea.
La concejala de Fondos Europeos, Urbanismo, Transformación Digital y Prensa, Ana Belén González, ha subrayado que estas intervenciones se conciben como actuaciones visibles, fácilmente reconocibles por la ciudadanía, y que sirven también para sensibilizar sobre la necesidad de adaptar las ciudades al nuevo escenario climático.
Según ha explicado, la intención del Ayuntamiento es continuar presentando el resto de actuaciones incluidas en RenaturaliZA repartidas por distintos barrios, y más adelante realizar un balance global del proyecto para evaluar resultados y planificar posibles nuevas fases.
RenaturaliZA y los fondos europeos Next Generation
Los jardines suspendidos del eje de Santa Clara se enmarcan dentro del proyecto RenaturaliZA, impulsado por el Ayuntamiento de Zamora con el apoyo de la Fundación Biodiversidad y del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). Este programa forma parte del componente 4 del PRTR, dedicado a la conservación y restauración de ecosistemas y su biodiversidad.
En concreto, las actuaciones se incluyen en la línea de inversión orientada a la infraestructura verde y azul en entornos urbanos. La financiación procede de los fondos europeos Next Generation EU, que persiguen una recuperación económica alineada con los objetivos climáticos y medioambientales marcados por la Unión Europea.
El planteamiento general de RenaturaliZA pasa por reintegrar la naturaleza en plazas, parques y espacios degradados de Zamora, aplicando soluciones basadas en la naturaleza que ayuden a lidiar con el aumento de las temperaturas, la pérdida de biodiversidad y la fragmentación de los hábitats urbanos.
Más allá del componente ecológico, el proyecto persigue también mejorar la calidad de vida de la ciudadanía, ofreciendo entornos más agradables para el paseo, el ocio y la convivencia, y reforzando al mismo tiempo la identidad paisajística de la ciudad.
Desde el consistorio se insiste en que este tipo de intervenciones son un paso más dentro de una estrategia a medio y largo plazo, en la que se combina la renaturalización de espacios consolidados con otras iniciativas de eficiencia energética, movilidad sostenible y adaptación al cambio climático.
Con el despliegue de los jardines suspendidos en Zamora, el eje de Santa Clara, San Martín, la plaza de Castilla y León y la plaza de la Marina se convierten en un escaparate claro de este nuevo modelo urbano que apuesta por sumar vegetación donde más se nota: sobre pérgolas, marquesinas y cubiertas que, hasta ahora, pasaban prácticamente desapercibidas y que hoy empiezan a funcionar como pequeñas islas verdes repartidas por el corazón de la ciudad.