¿Qué es la Atractylis preauxiana?
La Atractylis preauxiana, conocida popularmente como piña de mar o piñamar, es un pequeño arbusto subarbustivo de la familia Compositae (Asteraceae), endémico del archipiélago canario. Constituye una de las especies vegetales más emblemáticas de las islas de Gran Canaria y Tenerife, donde únicamente se encuentra distribuida en unas escasas subpoblaciones a lo largo de ciertas zonas costeras, principalmente en ambientes de acantilados, terrenos pedregosos y formaciones halófilas próximas al mar.
Desde el punto de vista taxonómico, su nombre científico Atractylis preauxiana Sch. Bip. hace referencia tanto a su género como a su descubridor, y fue descrita oficialmente utilizando material recolectado de la costa de Gran Canaria.

Descripción botánica de la piña de mar
La Atractylis preauxiana exhibe un aspecto que la distingue de otras especies del litoral canario. Se presenta como un arbusto bajo, leñoso y compacto, que suele formar cojines bajos de hasta 25 centímetros de diámetro, con parte de sus ramas parcialmente enterradas en la arena o entre piedras. Este sistema la protege de la acción directa del viento y la maresía.
Sus hojas oblanceoladas, de textura subcoriácea o subcarnosa, muestran un color verde-grisáceo con una fina tomentosidad, lo que contribuye a la adaptación al entorno salino. Tienen un margen delicadamente aserrado y logrando en algunos ejemplares formas subsagitadas. La longitud de las hojas varía hasta los 2 centímetros y su anchura alcanza los 4 a 5 milímetros.
La floración se produce en inflorescencias terminales tipo capítulo, con flores blancas que posteriormente pueden tornarse de un suave tono rosado. Los capítulos son escamosos, y los pétalos se presentan ligeramente incisados. Es una especie siempreverde o con hojas que persisten durante gran parte del año.
Distribución y hábitat

La piña de mar es un endemismo estricto de las islas de Tenerife y Gran Canaria, lo que significa que no existe en ningún otro lugar del planeta. Se localiza principalmente a lo largo de la costa oriental de ambas islas, aunque sus poblaciones son muy escasas y fragmentadas.
- En Gran Canaria, la principal concentración se sitúa en la zona de Arinaga (municipio de Agüimes), acompañada de otras subpoblaciones menores en áreas como Taliarte y Tufia, ambas en el municipio de Telde.
- En Tenerife, la especie se reparte en enclaves muy limitados del sur y sureste de la isla, como Montaña Roja, Punta de Abona, Playa del Vidrio, Montaña Amarilla y otros pequeños núcleos costeros.
Su hábitat predilecto son los matorrales halófilos costeros, en pisos basales o cordón halófito, donde se asienta en acantilados, terrenos pedregosos poco alterados y zonas muy próximas al mar, generalmente hasta los 25-30 metros sobre el nivel del mar. En Gran Canaria favorece sustratos calcáreos y arenosos, mientras que en Tenerife se desarrolla sobre terrenos pumíticos o basálticos.
Estado de conservación y amenazas actuales
La Atractylis preauxiana está incluida en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas y en el Catálogo de Especies Amenazadas de Canarias con el categoría de “en peligro de extinción”. Su situación es crítica debido a la exigüidad de sus subpoblaciones y la continua degradación de su hábitat litoral.
Entre las principales amenazas destacan:
- Expansión urbanística y desarrollos industriales en zonas costeras, provocando la destrucción directa del hábitat.
- Extracción de áridos y acumulación de escombros, que recubren y eliminan las plantas.
- Tránsito humano y de vehículos no autorizado, que a menudo destrozan las áreas donde crecen las poblaciones.
- Pastoreo de cabras y conejos, que ejercen una presión añadida al alimentarse de ejemplares jóvenes.
- Otros usos recreativos del litoral, como sendas turísticas y actividades deportivas que alteran el territorio.
- Contaminación derivada de vertidos y residuos sólidos urbanos.
Estos factores han provocado la drástica reducción de las poblaciones de piña de mar, especialmente en Tenerife, donde varios núcleos han llegado a desaparecer o permanecen con un número de individuos muy reducido. En Gran Canaria, aunque la situación es algo mejor, la especie continúa bajo una presión considerable, particularmente a raíz de proyectos portuarios y urbanizaciones.
Planes de recuperación y conservación de la especie
El Gobierno de Canarias ha puesto en marcha diversos planes de recuperación y programas específicos con el fin de asegurar la supervivencia de la Atractylis preauxiana a largo plazo. Estas estrategias incluyen:
- Vallado y protección física de algunos núcleos para evitar daños ocasionados por conejos y tránsito de personas o vehículos (por ejemplo, en áreas de Tenerife y Gran Canaria).
- Reforestación y restauración de hábitats degradados, como en Taliarte (Melenara-Telde) y Abades (Arico).
- Reducción del paso de vehículos en enclaves críticos como Punta de la Sal y Tufia.
- Cultivo en vivero y reintroducción de ejemplares en áreas como Montaña Roja, Punta de Agache y Montaña Amarilla.
- Información y sensibilización social dirigida a la población local para concienciar sobre la importancia de esta especie y la problemática de su conservación.
- Acuerdos institucionales para declarar ciertas zonas como ‘espacios libres’ de presión urbanística y de actividades dañinas.
Además, en el Banco de Germoplasma del Jardín Botánico Canario Viera y Clavijo se conservan semillas de Atractylis preauxiana para asegurar la viabilidad genética futura y posibles proyectos de mejora y reintroducción.
Evolución de las poblaciones y censos recientes
El seguimiento de las poblaciones de la piña de mar revela fluctuaciones importantes, sobre todo asociadas a las medidas de protección implantadas y a la presión de las amenazas. Por ejemplo, en la zona de Arinaga (Gran Canaria), se ha registrado un notable incremento en el número de ejemplares censados gracias a los planes de vigilancia y restauración, pasando de apenas unos miles a superar los 200.000 individuos en determinados puntos. Sin embargo, en Tenerife la situación sigue siendo mucho más precaria, con subpoblaciones muy fragmentadas y de escaso tamaño.
Los expertos consideran que se logrará una recuperación efectiva cuando la mayoría de subpoblaciones muestren tendencias de crecimiento estable y consolidada en al menos el 75% del área ocupada actualmente, estimada en varios cientos de hectáreas entre ambas islas. Otro objetivo clave es reforzar y consolidar núcleos de Montaña Roja y Montaña Amarilla hasta alcanzar al menos 500 ejemplares conjuntamente.
Protección legal y normativa
La Atractylis preauxiana cuenta con protección nacional y autonómica. Se halla incluida en:
- El Catálogo Nacional de Especies Amenazadas como especie “en peligro de extinción”.
- El Catálogo de Especies Amenazadas de Canarias, con el máximo nivel de protección.
- El Anexo I de la Convención para la Conservación de la Vida Silvestre y Hábitats Naturales de Europa.
- El Anexo II de la Directiva europea 92/43/CEE relativa a la conservación de hábitats naturales y flora y fauna silvestres.
Además, determinados enclaves donde crece la piña de mar han sido declarados Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) y Zonas Especiales de Conservación (ZEC) dentro de la Red Natura 2000, como el caso del LIC Piña de Mar de Granadilla en Tenerife. Estos espacios cuentan con figuras legales adicionales orientadas a su preservación y gestión sostenible.
Desafíos y controversias en la gestión
La gestión de la conservación de Atractylis preauxiana ha suscitado debates, especialmente tras la declaración de ciertos enclaves industriales como zonas de protección, y por el cuestionamiento del estado real de amenaza de la especie en función de los censos recientes. Algunas entidades sugieren que, en puntos concretos como Granadilla, la viabilidad de mantener pequeñas poblaciones aisladas no contribuye significativamente a la conservación efectiva y supone un desafío económico y logístico importante.
Otras voces abogan por actualizar los criterios de clasificación y destinar los recursos públicos a áreas con mayor funcionalidad ecológica o potencial de recuperación, sin menoscabar la protección de todos los núcleos existentes.
Importancia ecológica y cultural de la piña de mar
Más allá de su singularidad botánica, la piña de mar cumple un papel relevante en la dinámica de los ecosistemas costeros canarios, actuando como especie pionera y fijadora del terreno en ambientes hostiles, contribuyendo a la formación y mantenimiento de los matorrales halófilos junto a otras especies como Suaeda vera, Frankenia ericifolia o Mesembryanthemum crystallinum.
Asimismo, la piña de mar constituye un símbolo de la riqueza florística y los valores de conservación del patrimonio natural de Canarias. Su nombre común hace alusión a la disposición escamosa de los sépalos del cáliz, semejante a una piña, y su presencia en referencias botánicas y culturales locales ha generado un interés educativo y científico notable.
Participación social y educación ambiental
La conservación de la Atractylis preauxiana no solo es responsabilidad de las instituciones, sino que la implicación ciudadana y la sensibilización ambiental resultan fundamentales para evitar su desaparición. Diversas campañas informativas, señalización de envergadura, proyectos de voluntariado y actividades en colaboración con ayuntamientos y organizaciones ecologistas, han contribuido a proteger y restaurar áreas críticas para la especie.
Destaca el papel del Programa de Seguimiento de Poblaciones de Especies Amenazadas (SEGA) en el monitoreo, censo y divulgación de resultados, así como el uso de jardines botánicos para la conservación ex situ y educación medioambiental. Se anima a la población local y visitante a respetar las zonas señalizadas y a evitar cualquier tipo de recolección o alteración del entorno.
Curiosidades, investigación y expectativas de futuro
La Atractylis preauxiana ha sido objeto de investigaciones científicas tanto sobre su genética poblacional como su biología reproductiva y su respuesta a procesos de restauración ecológica. Estudios recientes han determinado que no existen diferencias genéticas significativas entre subpoblaciones de Tenerife y Gran Canaria, permitiendo así una gestión flexible en los programas de reintroducción y refuerzo poblacional siempre que el material sea de la misma isla.
En cuanto a su futuro, la recuperación de la piña de mar depende no solo del mantenimiento de las medidas actuales, sino también de la adaptación y mejora continua de estrategias de conservación, la alineación entre administraciones públicas y la sociedad, y de una mayor financiación destinada a la gestión activa de hábitats y al seguimiento riguroso de la especie, evitando el abandono de las infraestructuras de protección.