Avispa velutina en España: expansión, riesgos y control

  • Expansión acelerada de la avispa velutina con presencia estable en buena parte del norte y avance al interior.
  • Amenazas a apicultura, biodiversidad y salud; peligro elevado cerca de nidos y en ataques múltiples.
  • Guía de ANECPLA con detección temprana, eliminación de nidos primarios y actuaciones profesionales.
  • Comunidades activan planes y brigadas; se pide no manipular nidos y avisar al 112.

Avispa velutina en España

La avispa velutina, también llamada avispa asiática, se ha afianzado como una de las mayores preocupaciones para la apicultura y los ecosistemas en España. Su avance constante y su capacidad de depredar abejas comprometen la polinización y dejan al sector apícola en una situación delicada.

Ante este escenario, el sector y las administraciones están redoblando esfuerzos. La Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) ha difundido una guía de alcance estatal con medidas prácticas: detección temprana, eliminación de nidos primarios, arpas eléctricas en colmenares y actuaciones únicamente por personal capacitado, además de coordinación y educación ciudadana.

Dónde está y cómo avanza

Los datos más recientes del Ministerio para la Transición Ecológica reflejan un salto notable en la superficie colonizada por la avispa asiática: el área estimada se ha duplicado desde 2018. El crecimiento ha sido especialmente acusado en la provincia de Barcelona y, en paralelo, se mantiene el avance por el arco cantábrico y el noroeste, con focos en La Rioja, Navarra y Asturias, y detecciones puntuales en otras zonas.

En España su presencia ya es permanente en Galicia, País Vasco, Asturias, Cantabria, Cataluña, Navarra, La Rioja y Baleares, con registros esporádicos en Castilla y León, Aragón y Comunidad Valenciana. Los expertos subrayan que, con el apoyo involuntario del transporte, su expansión seguirá ganando territorio.

La especie está ampliamente extendida en parte de Europa occidental: Francia, Bélgica, Portugal, Italia y Alemania ya la incluyen entre sus invasoras. Se adapta bien a ambientes templados y húmedos, lo que favorece su consolidación en la fachada atlántica y zonas de clima suave.

Las administraciones cartografían su presencia por cuadrículas de 10×10 km: una sola confirmación de nido da por colonizada la cuadrícula, sin reflejar cuántos nidos contiene. Así, áreas con miles de registros (como en el entorno de Vigo) y otras con hallazgos aislados cuentan por igual en el mapa, lo que obliga a extremar la vigilancia local y el aviso temprano.

Distribución de avispa velutina

Impacto y riesgos

La velutina ejerce una fuerte presión sobre las abejas melíferas y otros polinizadores, con daños indirectos en la producción frutícola y agrícola. Para las personas, el mayor riesgo se produce cerca de los nidos: las picaduras múltiples pueden causar reacciones graves y situaciones de emergencia, como se ha visto con recientes fallecimientos en Galicia.

Además del daño ecológico y productivo, el control de la especie cuesta dinero y recursos: España destina alrededor de 2,5 millones de euros al año a labores de vigilancia y eliminación, lo que evidencia un impacto sostenido sobre sectores y comunidades locales.

El comportamiento de la especie complica su gestión. Los nidos primarios de primavera son pequeños y pasan inadvertidos; en verano la colonia se traslada a nidos secundarios, mucho más voluminosos y ubicados a menudo a 10-12 metros de altura en árboles frondosos o en estructuras de difícil acceso. Su retirada requiere equipos especializados y protección.

El clima también juega su papel. Otoños más largos y primaveras adelantadas están alargando la actividad de la velutina en zonas como O Salnés (Pontevedra), donde se siguen retirando nidos secundarios bien entrado el otoño por la ausencia de episodios fríos intensos.

Los servicios de control insisten en la precaución en fincas y montes, especialmente en tareas de desbroce o limpieza: los nidos bajos o ocultos pueden pasar desapercibidos y disparar ataques defensivos. Antes de intervenir, conviene observar actividad y, si hay dudas, avisar a los equipos especializados.

Riesgos de avispa velutina

Cómo se está combatiendo y situación por comunidades

La guía de ANECPLA recomienda actuar en el momento más eficaz del ciclo: la eliminación de nidos primarios en primavera, cuando las colonias aún son pequeñas, y el uso de barreras físicas (arpas eléctricas) en colmenares, siempre mediante personal formado y con protocolos de seguridad.

La detección temprana y la coordinación son claves. En Baleares funciona un modelo de bioseguridad con trampas en puertos y aeropuertos y herramientas de detección automática; los especialistas subrayan que una actuación conjunta en Europa evitaría repetir errores y mejoraría la respuesta ante nuevas entradas.

Galicia ha reforzado su plan de choque: este año se han retirado más de 19.600 nidos, se han desplegado 18.500 trampas y las capturas de reinas han superado las 230.000. La administración destaca una reducción de avisos desde que se intensificaron las medidas, junto a campañas de formación y divulgación.

Los expertos recuerdan que el trampeo tiene efecto colateral sobre insectos nativos y debe usarse con criterio, focalizado y con revisión continua. La prioridad es proteger colmenares y cortar la reproducción eliminando nidos antes de la salida de nuevas reinas.

Sobre el terreno, brigadas especializadas y bomberos afrontan retiradas complejas en nidos altos o de difícil acceso. En Benavente (Zamora), por ejemplo, una dotación neutralizó un nido de velutina en Santa Colomba de las Monjas, subrayando la importancia de que estas actuaciones se realicen con equipos y biocidas autorizados.

La Comunidad Valenciana registra un crecimiento sostenido en Castellón, con presencia confirmada en 23 municipios entre litoral e interior, incluso en espacios naturales como la Serra d’Espadà o la Serra d’Irta. Las brigadas de Tragsatec intensifican la retirada de nidos en verano y otoño; se recalca la urgencia de destruirlos antes de que produzcan reinas.

En Aragón hay detecciones en zonas de la Jacetania, Altas Cinco Villas y el Bajo Cinca, además de avisos en el entorno de Zaragoza. La comunidad ha activado protocolos de vigilancia y pide a la población no manipular nidos y avisar a los servicios ambientales o al 112.

En Extremadura, con registros desde 2016 cerca de la frontera con Portugal, la especie va aclimatándose y su impacto aumenta en otoño. Apicultores advierten de pérdidas crecientes de colmenas y de un riesgo adicional por la trashumancia hacia Castilla y León, que puede facilitar la dispersión inadvertida de nidos en retorno.

La provincia de Segovia no ha confirmado aún su presencia, pero asociaciones apícolas piden vigilancia intensiva, control de reinas fundadoras y protocolos claros. En León, equipos medioambientales han retirado decenas de nidos, y la recomendación oficial es comunicar cualquier avistamiento al 112 y evitar actuaciones por cuenta propia.

Comprender el ciclo anual ayuda a decidir cuándo actuar. En primavera emergen las reinas fecundadas que levantan nidos primarios; en verano la colonia se traslada a un nido secundario más grande; en otoño se producen nuevos machos y reinas, y con el frío muere el resto. Por eso la detección temprana y la eliminación de nidos antes de la salida de reinas es tan determinante.

La convivencia con esta invasora exige una respuesta sostenida: vigilancia ciudadana (sin manipular nidos), atención a los focos en colmenares, coordinación entre administraciones y ciencia aplicada para afinar métodos selectivos. Cuanto antes se identifique y se actúe, más opciones habrá de reducir su impacto en la naturaleza, la apicultura y la seguridad pública.

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