El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha dado a conocer el primer listado oficial de 424.593 agricultores que podrán beneficiarse de las ayudas extraordinarias para la compra de fertilizantes, una medida destinada a paliar el fuerte incremento de costes provocado por la crisis en Oriente Próximo. Estas subvenciones, que en conjunto suman 607 millones de euros, se conceden de oficio a los titulares de explotaciones que declararon cultivos en la PAC, pero no se cobran automáticamente: es imprescindible aceptar la ayuda de forma expresa para que el dinero llegue a la cuenta del agricultor.
El plazo para realizar este trámite de aceptación está abierto desde el 7 de julio y finaliza el próximo 27 de julio de 2026. Si no se completa antes de esa fecha, la ayuda se pierde sin posibilidad de reclamación posterior. La gestión debe hacerse por vía telemática, utilizando certificado digital, a través de la sede electrónica del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA). Las organizaciones agrarias ya han advertido de que el periodo de apenas tres semanas puede resultar insuficiente, especialmente en plena campaña agrícola y con muchos profesionales que dependen de asesorías para los trámites electrónicos.
Las cuantías de las ayudas nacionales
El presupuesto inicial de estas ayudas era de 500 millones de euros, pero el Gobierno lo amplió hasta los 665 millones ante la elevada demanda y la persistencia de los altos costes de producción. Los agricultores incluidos en el listado recibirán 92,50 euros por hectárea en cultivos de regadío y 38,33 euros por hectárea en secano, con un límite máximo de 300 hectáreas por beneficiario. Estas cantidades son superiores a las previstas inicialmente y responden al refuerzo presupuestario aprobado mediante un real decreto ley en junio. El objetivo, según el Ministerio, es compensar parte del sobrecoste que han soportado las explotaciones agrarias mediante nuevas ayudas directas para la compra de fertilizantes, especialmente por el encarecimiento de los fertilizantes nitrogenados.
El respaldo europeo: 540 millones adicionales
La Unión Europea también ha movido ficha. El Consejo de la UE dio luz verde el pasado 17 de julio a un paquete de 540 millones de euros con cargo a la reserva agrícola de crisis de la PAC para compensar a los agricultores europeos por la subida de los fertilizantes y la energía. España es el cuarto país más beneficiado, con 50.174.300 euros, por detrás de Francia, Polonia y Alemania. Estos fondos deben distribuirse antes del 28 de febrero de 2027 y los Estados miembros pueden complementarlos con hasta un 200% de financiación nacional, lo que elevaría el potencial total del paquete a 1.500 millones de euros en toda la UE.
Es importante no confundir ambas líneas de ayuda. Los 50,17 millones europeos son independientes de los 665 millones que ya paga España a través del FEGA. Mientras que la ayuda nacional se concede de oficio a partir de los datos de la PAC, la europea requiere que cada Estado miembro diseñe su propio sistema de reparto con ayudas y regulación de fertilizantes en la Unión Europea basados en criterios objetivos. El ministro Luis Planas ha insistido en que la respuesta comunitaria sigue siendo corta y ha reclamado medidas adicionales a Bruselas.
Requisitos y trámite: no olvides aceptar la ayuda
Para no quedarse sin la subvención, los agricultores deben seguir estos pasos: comprobar si figuran en el listado del FEGA introduciendo su DNI en la sede electrónica; aceptar expresamente la ayuda mediante certificado digital antes del 27 de julio; conservar las facturas de compra de fertilizantes posteriores al 1 de marzo de 2026 durante un mínimo de diez años; y tener disponible el cuaderno de explotación por si la Administración lo requiere. Las personas jurídicas deben usar el certificado digital de la sociedad, mientras que las físicas pueden autorizar a una organización agraria para que gestione la aceptación en su nombre.
Diversas asociaciones, como ASAJA, COAG y UPA, han solicitado al Ministerio que amplíe el plazo de aceptación para evitar que muchos agricultores pierdan la ayuda por motivos administrativos. Señalan que en zonas rurales la conectividad es limitada y que muchos profesionales de edad avanzada dependen de terceros para realizar trámites telemáticos. Además, recuerdan que estas ayudas nacieron para compensar un incremento extraordinario de costes que ha afectado de forma generalizada al sector.
El contexto: crisis de Oriente Próximo y dependencia exterior

El origen de esta crisis está en el bloqueo del estrecho de Ormuz tras el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, activo desde finales de febrero. Por ese paso circula cerca de un tercio del comercio mundial de fertilizantes, y su cierre disparó los precios: los fertilizantes nitrogenados llegaron a estar un 72% más caros que en 2024. La dependencia de materias primas importadas es clave: el gas natural representa casi el 80% del coste de fabricación de los fertilizantes nitrogenados, y España importa alrededor del 30% de los que consume. Según UPA Aragón, los fertilizantes suponen aproximadamente el 20% de los costes directos de las explotaciones agrícolas en esa comunidad, y cualquier tensión en el mercado de fertilizantes ante un giro geopolítico repercute de inmediato en la rentabilidad del sector.
A mayores, las organizaciones agrarias europeas han puesto el foco en el mecanismo de ajuste en frontera del carbono (CBAM) aplicado a los fertilizantes importados, que según sus cálculos supondrá un coste de 820 millones de euros para el campo europeo en 2026, una cifra que podría escalar hasta 3.400 millones anuales en 2034. El propio ministro Planas trasladó esta exigencia en el Consejo de Agricultura de la UE, reprochando a Bruselas que buena parte de la respuesta europea consista en reorientar fondos ya existentes en lugar de aportar recursos nuevos.
Con todo, el sector tiene sobre la mesa dos vías de financiación que pueden aliviar la situación, pero el tiempo corre y la ventana para aceptar la ayuda nacional se cierra el 27 de julio. Los agricultores que aún no hayan comprobado si figuran en el listado harían bien en echar un ojo cuanto antes, porque una vez pasada la fecha, no habrá segunda oportunidad. La combinación de los fondos nacionales y europeos, junto con las medidas de flexibilidad en la PAC, ofrece un respiro, pero la dependencia exterior y la industria de los fertilizantes en Europa ante el reto de la autonomía estratégica y los nuevos gravámenes como el CBAM siguen siendo una losa para el campo español y europeo.
