Plaga del barrenillo en almendros y olivos: identificación, daños, prevención y control

  • El barrenillo es una plaga que afecta principalmente a almendros y olivos debilitados, causando daños serios en brotes, ramas y frutos.
  • La prevención y la gestión de los restos de poda son claves para evitar la proliferación de la plaga.
  • El control integrado combina estrategias culturales, biológicas y químicas para minimizar el impacto en los cultivos.

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El barrenillo es una de las plagas más extendidas y perjudiciales para dos de los cultivos leñosos más valiosos en la agricultura mediterránea: el almendro y el olivo. Aunque suele considerarse una plaga secundaria, su capacidad para debilitar gravemente los árboles bajo determinadas condiciones la convierte en una amenaza importante para la producción y la salud de los cultivos. A continuación se ofrece una guía completa y detallada sobre las características del barrenillo en almendros y olivos, su biología, los daños que provoca, cómo identificarlo y cuáles son los tratamientos y medidas de control más eficaces actualmente.

¿Qué es el barrenillo?

El barrenillo es el término común que engloba a diversos insectos de la familia Scolytidae, conocidos también como escarabajos barrenadores. Los más relevantes en almendros y olivos son Ruguloscolytus (Scolytus) amygdali Guerin en el caso del almendro, y Hylesinus oleiperda y Phloeotribus scarabaeoides en el olivo. Aunque cada especie tiene particularidades, comparten hábitos similares de alimentación y reproducción: excavan galerías bajo la corteza o en la madera de ramas, y depositan allí sus huevos. Sus larvas, al alimentarse, causan graves daños en los tejidos vegetales.

Morfología y características del barrenillo

Adultos: Son pequeños escarabajos alargados, de entre 2 y 3 mm de longitud en el caso del almendro y hasta 2,5 mm en el olivo. Su cuerpo es de color pardo o marrón oscuro, presentan fuertes mandíbulas y cabeza pequeña. Tienen tres pares de patas y son muy activos, con gran capacidad de vuelo, lo que les facilita colonizar árboles cercanos o restos de poda.

Huevos: Son ovalados, de color blanco amarillento y apenas alcanzan 0,75 mm de largo. Las hembras pueden poner desde 50 hasta más de 100 huevos en una sola galería.

Larvas: De cuerpo arqueado, ápodas (sin patas), blancas y sin ojos. En el almendro miden 2–3 mm y en olivo superan los 3 mm. Presentan potentes mandíbulas para excavar túneles en la madera.

Ciclo biológico del barrenillo: fases y generaciones

El ciclo vital del barrenillo incluye varias fases: huevo, larva, pupa y adulto. Su desarrollo y número de generaciones varía según las condiciones climáticas, la disponibilidad de madera y el estado sanitario del árbol.

  • Invernación: Los adultos pasan el invierno en galerías excavadas en ramas, hojas o frutos.
  • Primavera: Salen de su refugio coincidiendo con la brotación y, tras alimentarse, excavan galerías para poner huevos. Prefieren ramas jóvenes o madera debilitada, restos de poda y árboles enfermos.
  • Puesta: Las hembras excavan una galería principal bajo la corteza y depositan los huevos a ambos lados, sellándolos con una mezcla de serrín y saliva.
  • Larvas: Emergen y excavan galerías perpendiculares a la de la madre. Aquí transcurren sus estados larvarios, alimentándose del floema y el cambium.
  • Pupación y emergencia: La maduración larvaria dura entre 40 y 60 días; al alcanzar la etapa adulta, los insectos perforan la corteza y salen al exterior, comenzando un nuevo ciclo.

Dependiendo de la especie y el clima, pueden producirse entre una y hasta cuatro generaciones al año. Las de primavera y verano son más rápidas, mientras la última generación suele invernar en las ramas.

Identificación: síntomas y daños en almendros y olivos

El daño que provoca el barrenillo es consecuencia directa de la actividad de la actividad de las larvas y adultos al alimentarse y excavar galerías en ramas, brotes y yemas. Los síntomas varían en función de la especie y el estado de los árboles.

  • Secado de brotes y ramas jóvenes: Las galerías alimenticias en brotes y yemas acaban por secar estas partes, lo que provoca la caída tanto de yemas como de hojas y frutos.
  • Debilitamiento general del árbol: Las larvas perforan los tejidos de conducción de savia, frenando el crecimiento y debilitando al árbol progresivamente. Esto afecta a la producción de la cosecha y a la longevidad del ejemplar.
  • Pérdida de frutos: En ataques severos, los barrenillos pueden provocar una caída significativa de almendras, aceitunas o flores.
  • Exudación de goma: Como respuesta a la puesta, los árboles emiten exudaciones gomosas en las ramas afectadas, síntoma típico y fácil de observar.
  • Orificios de salida y serrín: La presencia de pequeños orificios en la corteza y la aparición de serrín en la base de ramas, hojas o leña apilada delatan la actividad y la presencia de adultos y larvas.

En el olivo, los daños se agravan en plantaciones jóvenes o árboles debilitados por podas inadecuadas, sequías, enfermedades u otras plagas.

¿A que plantas afecta el barrenillo?
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Factores que favorecen el ataque del barrenillo

El barrenillo es especialmente peligroso en condiciones que debilitan a los árboles:

  • Estrés hídrico: Suelos secos, pobres o poco profundos aumentan la vulnerabilidad del árbol al ataque.
  • Podas recientes: Los restos de poda y madera apilada son un auténtico imán para los adultos, que depositan preferentemente sus huevos en estos lugares.
  • Enfermedades previas: Hongos, bacterias o ataques previos debilitan a los ejemplares, facilitando la invasión del barrenillo.
  • Parcelas abandonadas: Zonas con árboles descuidados o sin tratar actúan como reservorio para la expansión de la plaga a cultivos sanos cercanos.

Importancia económica del barrenillo

En núcleos productivos donde los olivos y almendros son el pilar económico del campo, un ataque intenso de barrenillo puede:

  • Reducir notablemente la cosecha del año presente y de los siguientes, debido a la muerte o debilitamiento de las ramas productivas.
  • Provocar la caída prematura de frutos y flores, afectando la rentabilidad del cultivo.
  • Dificultar la recuperación de árboles jóvenes o plantones, hasta el punto de perder por completo nuevas plantaciones.
  • Condicionar el desarrollo vegetativo general del árbol, acortando su vida útil.

La presencia simultánea de otras plagas, enfermedades fúngicas o situaciones de sequía multiplican el daño, pudiendo llegar a causar la muerte total de ejemplares en casos extremos.

Seguimiento y estimación del riesgo

El seguimiento regular de la población de barrenillo es esencial para prevenir daños mayores y decidir el mejor momento para intervenir:

  • Se recomienda realizar inspecciones visuales periódicas, especialmente tras la brotación y antes del verano, para detectar orificios, exudaciones y brotes secos.
  • La observación de pequeños montones de serrín en la base de ramas o en leña apilada revela la actividad reciente del escarabajo.
  • En olivar, se pueden colocar troncos-cebo bajo los árboles a principios de primavera para atraer adultos y después eliminarlos antes de la salida de la nueva generación.
  • Un umbral de ataque severo se considera cuando más del 10% de los brotes presentan presencia activa de barrenillos.

Medidas preventivas y culturales contra el barrenillo

La prevención es la clave del éxito frente al barrenillo. Entre las principales estrategias recomendadas se encuentran:

  • Eliminación de ramas con larvas: Identificar, cortar y destruir las partes afectadas por larvas invernantes antes del inicio de la actividad de la primera generación. Las ramas deben quemarse inmediatamente; si se almacenan, debe ser en bolsas plásticas bien cerradas, en lugares seguros y alejados del cultivo.
  • Gestión de los restos de poda: Triturar o destruir los residuos lo antes posible. La leña nunca debe dejarse apilada largo tiempo, ya que facilita la proliferación de la plaga.
  • Vigilancia de zonas colindantes: Extremar la precaución si hay parcelas abandonadas o con antecedentes de plaga cercanas, ya que pueden servir como foco de reinfestación.
  • Evitar el estrés hídrico y fortalecer los árboles: Un adecuado manejo de riego, fertilización y podas equilibradas incrementa la resistencia natural de los árboles al ataque.
  • Realizar la poda en fechas fuera de las máximas de actividad reproductora: De este modo, los restos son menos atractivos para el escarabajo y el riesgo disminuye.

Tratamientos químicos autorizados

La utilización de productos fitosanitarios debe hacerse únicamente en los momentos y bajo las condiciones autorizadas. Actualmente:

  • En almendro aún no existen productos específicamente autorizados para el barrenillo, pero pueden emplearse algunos insecticidas registrados para otras plagas (como pulgón) o los aprobados en olivo siempre que estén permitidos para ese uso. En el olivo los tratamientos son más efectivos si se aplican en los momentos adecuados, como la salida de adultos.
  • En olivo, las materias más empleadas son piretroides como deltametrina y betaciflutrina, aplicadas al detectarse la salida de nuevos adultos y antes de que inicien la perforación y las puestas.
  • El control químico es más eficaz si se realiza en el momento en que los adultos emergen y antes de que excaven galerías de puesta (normalmente al inicio de la primavera o después de la poda si coincide con la actividad del insecto).
  • Las materias activas autorizadas pueden variar; siempre debe consultarse el registro vigente y respetar las indicaciones de seguridad y plazos de aplicación.

Control biológico y alternativas ecológicas

El barrenillo cuenta con enemigos naturales que, en condiciones favorables, pueden reducir sus poblaciones. Para más información sobre las plagas del almendro, también puedes visitar Plagas del almendro. Diversas especies de cómplices naturales como Cheiropachus quadrum y otros parásitos atacan los huevos y larvas del barrenillo, logrando en ocasiones reducir la plaga hasta en un 30-50%.


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