Nematodo de la madera de pino (Bursaphelenchus xilophilus)

imagen de un pino donde se ven sus ramas totalmente secas

El Bursaphelenchus xilophilus es uno de los organismos que más dañan a todo tipo de exponentes de pinos y coníferos, y es una de las preocupaciones más tenidas en cuenta por las entidades naturalistas y los ayuntamientos en toda España.

Esto tiene que ver con que su efecto es bastante arrollador, causando el decaimiento veloz de este tipo de vegetación, provocando no solamente daños de tipo ecológicos, sino también económicos para todas las regiones del país.

Qué es el Bursaphelenchus xilophilus

ramas de pinos totalmente sanos antes de enfermar por una plaga

El Bursaphelenchus xilophilus es una enfermedad de los árboles que se suele alojar en especies de Pinos y en otros tipos de árboles de naturaleza conífera, teniendo un efecto y un impacto en los árboles muy veloz, produciéndoles un decaimiento rápido y muy difícil de recuperar, dejándolos completamente marchitos y perdiendo todas sus propiedades.

Existen muchos tipos de árboles que suelen contar con este tipo de enfermedad. Solamente en España, las especies más propensas a contraer esta enfermedad son el pino silvestre, el pino negro y el pino enano. Existen otros afectados, pero en un nivel un poco menor a los anteriormente mencionados, cuya sensibilidad no llega a ser tan grande como para ser nocivo para estos en gran medida.

Entre los grandes riesgos que puede traer esta enfermedad, se encuentra el decaimiento súbito de los árboles, y por lo tanto una catástrofe ecológica que trae cambios drásticos a los ecosistemas de bosque y donde estos tipos de pinos se alojan.

Al mismo tiempo, la industria de la madera puede sufrir inconvenientes severos en las zonas donde esta plaga es más prolífera, algo que hace que en toda la Unión Europea se tomen medidas de cuarentena, para la prevención y tratamiento de los síntomas y las consecuencias de la enfermedad.

Origen

La distribución de esta plaga que afecta a muchos tipos de árboles alrededor del mundo tiene su origen en los países del Norte de América, donde en realidad no genera daños mayores, debido a que los tipos de pinos y las coníferas que allí se encuentran presentan un mayor grado de resistencia que las que crecen en Europa.

Este organismo cruzó los océanos mediante la comercialización de madera que se encontraba afectada, llegando en primera instancia a algunos países del continente asiático, donde encontraría y se alojaría en especies que no tenían las mismas características de robustez que las americanas y comenzaría a afectar a árboles más sensibles.

Esta proliferación en toda esa zona ocurrió durante las primeras décadas del Siglo XX, donde todavía se desconocía su presencia y se creía que los síntomas de esta plaga eran causados por otro tipo de insectos, de la familia de los perforadores.

Pero ese decaimiento súbito de los árboles asiáticos, específicamente los chinos, los coreanos y los taiwaneses se debía a este organismo, al que también se lo denomina nematodo de la madera de pino.

Poco antes de llegar el Siglo XXI, se detectarían los primeros casos de Bursaphelenchus xilophilus en árboles de la Unión Europea, más precisamente de Portugal, algo que encendió la alarma de precaución en todo el resto de los países europeos, por su proliferación por el centro y el norte del suelo portugués.

¿Cuáles son los síntomas?

Para entender cuáles son los síntomas de esta plaga, en primera instancia debemos entender que esta enfermedad de los pinos es trasmitida a través de un insecto al cual se lo denomina Monochamus.

La infestación de diferentes árboles que se encuentran en estado sano se produce mediante dos acciones diferentes: Cuando este insecto se alimenta en estos pinos y coníferas o cuando estos ponen huevos en árboles que ya se encuentran en proceso de descomposición.

No se detectarán los síntomas en un primer momento, y en la que estos insectos la lleven y la introduzcan en los pinos. Por el contrario, pueden llegar a pasar algunos meses hasta que se comience a ver el deterioro en estos.

Este deterioro ocasionado por el Bursaphelenchus xilophilus se manifestará en primer lugar en la zona alta del árbol, viéndose algunas ramas completamente seas y el aspecto desmejorado con tonos amarillos o pardos en zonas donde generalmente abunda el verde.

Esto que en un principio veremos en la parte superior, comenzará a apoderarse de todo el pino, llegando también hacia la parte inferior y generando de esta manera la disección y el deterioro general. Es muy factible que en un año luego de la inoculación de la enfermedad el espécimen muera.

Monochamus galloprovincialis

Entre todos los tipos de insectos vectores Monochamus, el denominado galloprovincialis es el que tiene presencia más común dentro de Europa.  Este vector se puede encontrar en todo tipo de bosques y sus larvas, contenedoras del Bursaphelenchus xilophilus llevan largos procesos de hibernación en la madera de distintos tipos de pinos.

insecto encima un tronco cortado de un pino muerto

Estas larvas, al llegar la primavera, se habrán desarrollado y serán un insecto que contiene esta enfermedad, momento donde para alimentarse volarán hacia las copas de los árboles y es por eso que esta zona es la que se ve más afectada en principio. Esto tiene que ver con que estos insectos se alimentan de la hierba fresca que en esta parte superior de los coníferos se encuentra.

La temperatura influirá directamente en la densidad de la proliferación de este tipo de insecto, siendo los climas en los que las temperaturas y la humedad más alta, el más propicio para que estos se reproduzcan y sean portadores de la enfermedad.  Pero su proliferación por todo el mundo no llega mediante el aumento de insectos y su propagación natural, sino que se produce mediante la comercialización de la madera.

Medidas fitosanitarias en Europa

La llegada de este nematodo de la madera del pino a territorio portugués a comienzos de este milenio, ha hecho que se tome consciencia y se piensen medidas a lo largo de la primera década del 2000, para que todos los pueblos que detecten esta plaga,  tomen las precauciones debidas y las acciones para su erradicación total.

Así que se debe realizar un control exhaustivo sobre las poblaciones de pinos y coníferas que se presentan como las especies más sensibles y controlar también al insecto que produce la plaga, en todos los ecosistemas donde este se podría presentar, incluso en las zonas que no hayan sido delimitadas como se mencionaba en el primer punto.


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