Libocedro de California (Calocedrus decurrens)

Calocedrus decurrens

Imagen – Wikimedia/Wsiegmund

El Calocedrus decurrens es una conífera preciosa, pero imponente, que hace compañía a otra que, aunque cueste creerlo, la supera en tamaño: las sequoyas. Pero nuestra protagonista es más interesante si cabe, ya que resiste algo mejor las temperaturas que son un poco más cálidas.

Aunque sigue siendo una especie adecuada solo para jardines grandes que gozan de veranos suaves y que soportan inviernos donde la nieve es una fiel protagonista, aguanta mejor la sequía de lo que cabría esperar.

Origen y características

Calocedrus decurrens en hábitat

Imagen – Wikimedia/Ewen Roberts

Es una conífera nativa del oeste de América del Norte, donde crece a una altitud comprendida entre los 50 y los 2900msnm. Popularmente se le conoce como libocedro de California o cedro de incienso de California. Alcanza una altura de 40 a 60 metros, y su tronco se engrosa hasta los 3 metros de diámetro, con la corteza de color pardo anaranjado de joven y grisáceo al envejecer.

Su copa está formada por hojas perennes escuamiformes, de color verde oscuro brillante, y desprenden un aroma a resina muy intenso. Es monoica, es decir, las flores masculinas y las femeninas se encuentran en un mismo ejemplar. Las primeras son globulares y doradas, mientras que las segundas tienen seis escamas. Los conos son pequeños y ovoides, con un tamaño de 15-25mm.

Usos del Calocedrus decurrens

  • Ornamental: es una planta muy decorativa, ideal para plantar como ejemplar aislado o en alineaciones.
  • Madera: al ser ligera, se utiliza para hacer lápices, o en marquetería.
  • Corteza: al quemarse se utiliza como incienso.

¿Cuáles son los cuidados?

Vista de las hojas del Calocedrus decurrens

¿Te gustaría tener un ejemplar? Entonces te aconsejamos darle los siguientes cuidados:

  • Ubicación: ha de estar en el exterior, en una zona donde le dé la sombra de joven y donde, a medida que vaya creciendo, él solo vaya quedando expuesto al sol.
  • Tierra: el suelo ha de ser fértil, con buen drenaje y ácido (pH de 5 a 6).
  • Riego: unas 3 veces por semana en verano, y cada 4 o 5 días el resto del año.
  • Abonado: en primavera y verano es recomendable abonarlo con abonos orgánicos, como puede ser el compost, mantillo, cáscaras de huevo y de plátano, etc.
  • Multiplicación: por semillas en invierno (necesitan pasar frío antes de germinar).
  • Rusticidad: resiste hasta los -18ºC.

¿Qué te ha parecido este árbol?

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