Camelias de Castrelos: el gran tesoro floral de Vigo

  • El parque de Castrelos es uno de los puntos clave de la Ruta de la Camelia en Galicia.
  • El clima suave y húmedo de Vigo favorece una floración espectacular de las camelias.
  • En los jardines del pazo Quiñones de León se conservan variedades raras y de coleccionista.
  • Ejemplares como la camelia nitidissima o la variedad Ciudad de Vigo son muy valorados en todo el mundo.

camelias de Castrelos

Cuando el invierno empieza a aflojar en Vigo, los paseos por Castrelos cambian por completo de aspecto: de repente, entre los caminos húmedos y el verde intenso aparecen las primeras flores de camelia, y el parque se convierte en un auténtico escaparate de colores. Las camelias de Castrelos marcan cada año un momento muy esperado por quienes viven en la ciudad y por quienes se acercan expresamente a ver esta floración.

En un entorno donde la lluvia es protagonista buena parte del año, este jardín histórico demuestra hasta qué punto el clima de las Rías Baixas favorece a esta especie. Humedad constante, temperaturas suaves y suelos fértiles hacen que las camelias se sientan como en casa, ofreciendo una sola floración anual muy concentrada en el tiempo, pero de una intensidad que llama la atención incluso a quienes no están especialmente pendientes de la jardinería.

Castrelos, parada imprescindible en la ruta de las camelias

jardines de camelias en Castrelos

Galicia se ha convertido en uno de los grandes referentes europeos en el cultivo de camelias, y Castrelos figura entre los jardines más destacados dentro del itinerario turístico promovido por la Xunta, que enlaza pazos y parques donde esta flor es protagonista. La mayoría de paradas de esa ruta se concentran en las provincias de Pontevedra y A Coruña, zonas en las que se estima que se pueden encontrar miles de variedades.

En este contexto, el parque vigués no es solo un espacio de paseo, sino también una especie de colección viva. Entre los caminos que rodean el pazo Quiñones de León se reúnen ejemplares tan singulares que muchos aficionados viajan expresamente para verlos en plena floración, aprovechando ese momento único del año en el que las camelias muestran su mejor cara.

Aunque en los jardines de Castrelos también aparecen otras especies ornamentales como magnolias o rododendros, son las camelias las que concentran buena parte del interés. Su presencia marca el final de los días grises más intensos y anticipa una primavera que, en Vigo, suele llegar poco a poco, entre chubascos y claros repentinos.

Un clima perfecto para más de 8.000 tipos de camelias

La camelia es una flor exigente con el entorno, y por eso no en todas partes luce igual. En Galicia, sin embargo, se da una combinación especialmente favorable: altos niveles de humedad, inviernos moderados y ausencia de cal en el suelo. Este cóctel permite que se desarrollen ejemplares vigorosos y longevos, capaces de florecer año tras año con fuerza.

Se calcula que en la comunidad existen más de 8.000 tipos distintos de camelias, entre especies y variedades, muchas de ellas presentes en colecciones privadas y en jardines históricos abiertos al público. Castrelos funciona como una especie de resumen de esa diversidad, con plantas que varían en tamaño, forma de la flor, color y porte general.

A diferencia de otras especies ornamentales que pueden dar varias floraciones al año, la camelia concentra su espectáculo en una sola temporada. Ese carácter efímero es parte de su encanto: quien acierta con la fecha de la visita puede disfrutar de los árboles completamente cargados de flores, mientras que unas semanas después muchos pétalos ya habrán caído sobre los senderos.

En la práctica, este comportamiento hace que la floración de Castrelos se viva casi como una cita fija en el calendario de la ciudad. La lluvia frecuente de los meses anteriores no impide el espectáculo; al contrario, suele favorecer que los ejemplares se mantengan bien hidratados y con un follaje más frondoso, lo que realza todavía más el contraste de los tonos blancos, rosas y rojos de las flores.

Ejemplares únicos en torno al pazo Quiñones de León

Uno de los espacios más llamativos del parque se encuentra en los alrededores del pazo Quiñones de León, donde se concentran camelias de alto valor botánico y ornamental. No se trata de plantas corrientes: algunas son tan raras que resultan difíciles de encontrar incluso en exposiciones especializadas.

En este área, ciertos ejemplares están considerados auténticas joyas de coleccionismo. El mercado de la camelia puede alcanzar cifras sorprendentes, y algunas macetas de variedades exclusivas superan los 3.000 euros, especialmente cuando se trata de híbridos poco frecuentes o de plantas con una larga trayectoria de cultivo detrás.

Entre las más singulares destaca la camelia nitidissima, conocida por el tono amarillo intenso de sus flores, algo muy poco habitual en esta especie. Conseguir un color así no es cuestión de azar: detrás hay años de cruces y selección, con un trabajo de hibridación que requiere paciencia y conocimientos muy específicos.

Los especialistas en planta ornamental subrayan que lograr un amarillo tan vivo no es nada sencillo. Lo habitual es obtener tonalidades blanquecinas o amarillos muy suaves, pero alcanzar una flor brillante y uniforme supone un salto de calidad que explica por qué estas camelias están tan cotizadas entre coleccionistas de todo el mundo.

Híbridos singulares: Elegans y las formas lloronas

Junto a las variedades más raras aparecen híbridos clásicos que también llaman la atención por su aspecto. Una de las plantas que más curiosidad despierta es la conocida como Elegans, una camelia que presenta pétalos resistentes, pero de formas irregulares, y que tiende a producir flores de distintos colores en el mismo ejemplar.

Esta planta se considera un híbrido inestable, lo que en la práctica se traduce en una floración muy variada: predominan las flores blancas, pero en medio de ellas pueden aparecer manchas, vetas o zonas con otros tonos. Esa falta de uniformidad, lejos de verse como un defecto, aporta interés estético y la convierte en una pieza llamativa dentro del conjunto del jardín.

En otra zona del parque se puede observar una camelia con porte de sauce llorón, de ramas caídas y aspecto muy peculiar. Sus flores, de color fucsia con pequeñas motas blancas, combinan bien con esa forma arqueada. Se trata de una camelia japónica que ha sido moldeada generación tras generación para conseguir ese efecto colgante tan característico.

Este tipo de ejemplares, con ramas que se inclinan hacia abajo, no aparecen de un día para otro. Los expertos apuntan que alcanzar esa forma puede requerir siglos de selección, escogiendo y reproduciendo las plantas que mejor se adaptan al estilo buscado hasta consolidar un árbol con personalidad propia dentro del parque.

Variedades emblemáticas: la camelia Ciudad de Vigo y la mítica Kramer

Entre las camelias que han logrado un nombre propio destaca un ejemplar ligado directamente a la ciudad: la variedad Ciudad de Vigo. En Castrelos se conserva uno de los árboles más conocidos de este tipo, un ejemplar vigoroso, de gran tamaño, con presencia notable dentro del conjunto del jardín.

Sus flores combinan tonos blancos y rosas, ofreciendo un contraste suave pero muy reconocible. La importancia de esta variedad trasciende el propio parque, ya que es probable que coleccionistas de distintos países la cultiven en sus jardines privados, ayudando a difundir el nombre de Vigo en el mundo de la camelia.

Otra protagonista del recorrido es la llamada Kramer, una camelia de aspecto más barroco que se distingue por sus flores grandes, semidobles, de un rojo intenso salpicado por manchas y vetas blancas irregulares. Esta combinación hace que prácticamente no haya dos flores iguales en el mismo árbol.

El carácter cambiante de la Kramer encaja bien con el espíritu de Castrelos, donde cada ejemplar aporta un matiz distinto a la colección general. Su presencia refuerza la sensación de estar ante un auténtico museo al aire libre, en el que cada planta cuenta una pequeña historia sobre el trabajo de hibridación, la paciencia de los cultivadores y la adaptación al clima atlántico.

Todo este conjunto de variedades, desde las más discretas hasta las más llamativas, convierte a las camelias de Castrelos en un referente para aficionados y expertos en Europa. Recorrer sus caminos en plena floración permite apreciar no solo la belleza de cada flor, sino también el largo proceso histórico y botánico que hay detrás de este patrimonio vegetal tan característico de Galicia.

La flor de la camelia aparece en primavera
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