Camellia sinensis

Entre las variedades de camelia nos encontramos con la Camellia sinensis. Es conocida como la planta del té. Sus hojas y tallos forman parte de los ingredientes que se emplea en la medicina tradicional china. Una de las características que la hacen más especial es que, dependiendo de la fecha en la que recolectemos las flores, tendrá un sabor diferente en el té. Esto nos permite poder jugar con diferentes sabores sin necesidad de tener diferentes plantas. Además, si la cultivamos en casa, podremos aprovecharnos de sus propiedades medicinales.

En este artículo podrás saber todo sobre la Camellia sinensis. Te lo explicamos con detalle.

Características principales

Esta planta tiene su procedencia en Asia. De ahí a que sea base de la medicina asiática. Sin embargo, hoy día se ha podido extender casi en cualquier zona, incluida las más tropicales. Esto nos permite que no tengamos problemas a la hora de poder cultivarla en casi cualquier zona del mundo. Probablemente tu jardín sea apto para mantener las condiciones ideales que necesita la Camellia sinensis.

Se trata de una planta que se considera más bien como un árbol pequeño o arbusto. Es de hoja perenne y podemos hacer té con ellas con un contenido de 4% de cafeína. Como hemos mencionado en la introducción, se pueden hacer diferentes tipos de té dependiendo de la época en la que hagamos la recolección. Se puede tener té verde, té rojo, negro, blanco, amarillo, etc. Lo que depende que salga un té u otro es el grado de oxidación de las hojas y tiempo en el que hagamos la recolección.

Variedades más conocidas

Hay dos variedades de la planta que son las más conocidas. La primera es la Camellia sinensis sinensis que viene siendo lo que es el té chino. Procede de China y crece de una forma más rápida si la cultivamos en temperaturas más frescas y a una altitud mayor. Esta variedad se cultiva normalmente en las laderas de la montaña donde se obtienen mejores resultados. Sirven para hacer los tés más dulces y suaves en los que destaca el té verde y el té blanco.

La otra variedad es la Camellia sinensis assamica. Esta es la que se conoce como té indio. Su origen procede de la región de Assam en el norte de la India. Crece mejor en el clima tropical donde abundan más la lluvia y las temperaturas cálidas. Esto hace que también tenga la planta un mayor tamaño y que sirva para hacer tés más robustos como el té negro, oolong y pu-erh.

Se conoce una tercera variedad pero es menos famosa, ya que no se emplea para hacer té. Su nombre es arbusto de Java y el nombre científico es Camellia sinensis cambodiensis. Aunque no sirve para hacer té, es bastante usada para poder cruzar variedades de plantas y sacar más sabores diferentes.

Requisitos de la Camellia sinensis

Si queremos cultivar esta planta en nuestro jardín para aprovecharnos de sus propiedades y demás aspectos positivos, necesitará cumplir algunos requisitos. Lo primero es que el clima sea húmedo o sus condiciones sean de riego favorables. Si nuestro clima no es demasiado lluvioso, podemos nosotros crear un ambiente más húmedo para que pueda desarrollarse más fácilmente. Si nuestro clima es más seco y las precipitaciones no son tan abundantes, podemos centrarnos en crear zonas más húmedas como el sotobosque, con alguna especie de árbol más grande que dé sombra y regar con pulverización también para mantener la humedad ambiental.

La ubicación correcta de esta planta es la semi sombra con una disposición de sol de unas 4 o 5 horas al día. En cuanto al suelo, lo mejor es que sea ligeramente ácido. Podemos ir corrigiendo el suelo si no es ácido con un sustrato de materia orgánica antes de plantarla. Hay que tener cuidado con el tema de la humedad porque no se puede malinterpretar el que necesite humedad con el exceso de riego. Debemos evitar en todo caso el hecho de que, al regar, estemos encharcando el suelo dado que eso puede estropear las raíces. Si se encharca el suelo puede producir una rápida podredumbre de las raíces.

Poda y mantenimiento

Una vez tenemos la planta más desarrollada, las tareas de poda y mantenimiento irán enfocadas al objetivo que queramos mantener. Las podas difieren si la queremos para preparar té casero o si la queremos como planta ornamental. Dependiendo de ello, existen dos tipos de poda:

  • Poda de formación: se realiza a partir del tercer año de crecimiento. En ella, se corrigen algunos tallos que no han crecido bien. También se estimula con la poda el crecimiento de nuevos tallos para ir equilibrando el árbol.
  • Poda cada 5 años: esta poda sirve para controlar el crecimiento del árbol y se realiza cada 5 años. Es más útil cuando queremos que el árbol no crezca demasiado en altura. Si dejamos que el árbol sea muy alto, nos dificultará la recolección para hacer té. Por el contrario, si solamente quieres tenerlo como árbol ornamental si podrás tener un ejemplar más grande que, a su vez, se ayudará a sí mismo a mantener la humedad más alta.

Mantener las condiciones de cultivo en todo momento es ideal para que la calidad de la planta no empeore con el paso del tiempo. El suelo necesita no sólo humedad, sino una buena cantidad de nutrientes. Esto podemos dárselo a través del estiércol o compost. Para mantener la humedad podemos acolchar el terreno para realzar ambos parámetros.

El riego debe ser frecuente y se verá incrementado en la época de verano donde las temperaturas son más altas y la necesidad de agua aumenta. El indicador para volver a regar es que la tierra se esté secando. Nunca hay que dejar que se llegue a regar por completo. Si en verano, la tierra se queda seca en tan solo dos días, ya sabemos que es la frecuencia de riego que necesita en todo momento.

Si la cultivas en tu jardín podrás también aprovechar sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, antidiarreicas y ayuda en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

Espero que con esta información puedas cultivar y disfrutar de la Camellia sinensis.

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