Campaña para frenar la extracción ilegal de musgo en los pesebres navideños

  • El Gobierno refuerza controles contra la extracción ilegal de musgo y otras plantas usadas en pesebres.
  • La campaña nacional “No arranques la piel de los bosques” suma ya seis años de operativos y sensibilización.
  • Entre 2021 y 2024 se decomisaron más de 1.055 kilos de flora silvestre destinada al comercio navideño.
  • Las sanciones por extraer o vender musgo ilegalmente van de 1 a 3 años de cárcel y multas de hasta 92.000 dólares.

Extracción ilegal de musgo para pesebres navideños

Con la llegada de diciembre, se repite una costumbre muy arraigada: usar musgo natural para montar el belén y otras decoraciones navideñas. Lo que a primera vista parece un gesto inocente se ha convertido, sin embargo, en un problema ambiental serio por la extracción masiva e ilegal de esta planta y de otras especies asociadas.

Las autoridades ambientales han puesto el foco en esta práctica y han lanzado una nueva edición de la campaña nacional “No arranques la piel de los bosques”, que busca frenar la recolección y comercialización de musgo, bromelias, líquenes y helechos silvestres. El mensaje es claro: el pesebre puede seguir siendo una tradición, pero sin arrancar a la naturaleza lo que sostiene el equilibrio de los ecosistemas.

Una campaña nacional contra la extracción ilegal de musgo

El Ministerio de Ambiente y Energía ha presentado de nuevo, coincidiendo con el inicio de la temporada navideña, la campaña “No arranques la piel de los árboles” o “No arranques la piel de los bosques”, dos lemas utilizados en los últimos años para la misma estrategia de protección de la flora silvestre. Esta iniciativa se dirige de forma específica a quienes extraen musgo y plantas asociadas para venderlas como adorno de belenes.

Dentro de esta estrategia, la Unidad de Protección del Medio Ambiente (UPMA) de la Policía Nacional participa de forma activa en el diseño y aplicación de los controles. El objetivo es reducir la oferta ilegal de musgo en mercados, ferias y carreteras, donde tradicionalmente se mueve este comercio estacional ligado a las fiestas de fin de año.

La campaña no se limita a mensajes simbólicos. Se plantea como un plan nacional que combina operativos de control, decomisos de flora silvestre y acciones de concienciación ciudadana. El énfasis está puesto en evitar que la demanda navideña siga impulsando un negocio que degrada bosques y páramos.

Según detallan fuentes oficiales, no es una iniciativa improvisada: se trata de una estrategia que lleva alrededor de seis años aplicándose de manera continuada, y que cada temporada navideña se refuerza con mayor presencia policial y campañas informativas más visibles y, en algunos lugares, refuerza las sanciones por extraer musgo.

Navidad Sin Musgo
Artículo relacionado:
Navidad Sin Musgo: campaña, controles y sanciones ambientales

Operativos en carreteras, mercados y puntos de extracción

El dispositivo acordado para estas fiestas incluye controles simultáneos en carreteras, plazas, ferias, mercados y zonas identificadas como focos de extracción de musgo y otras especies. En estos operativos participan equipos mixtos del Ministerio de Ambiente y Energía y agentes de la UPMA.

Durante los controles se realizan tareas de retención de flora silvestre recolectada ilegalmente, inspección de vehículos y revisión de puestos de venta ambulante y establecimientos donde se sospeche que se comercializa musgo natural sin autorización. En caso de detectar irregularidades, las plantas son decomisadas y se inician los procedimientos sancionadores correspondientes.

Además de los puntos de venta, los esfuerzos se centran en los lugares donde tradicionalmente se arranca el musgo, como bosques húmedos, laderas y zonas de páramo. Allí, los equipos de vigilancia tratan de disuadir la extracción in situ e identificar a quienes organizan la recolección para su posterior distribución.

La campaña incorpora también actividades educativas y de proximidad. Se prevén charlas y talleres en centros escolares y espacios comunitarios para explicar por qué el musgo y las bromelias no son simples adornos, sino piezas clave de la infraestructura ecológica de los bosques.

Las autoridades subrayan que, aunque los controles ayudan a frenar el problema, la prevención y la información temprana resultan esenciales. El comercio navideño comienza en muchos lugares desde octubre, por lo que la sensibilización debería empezar incluso antes de que los pesebres aparezcan en escaparates y hogares.

Más de una tonelada de flora silvestre decomisada

Los datos oficiales muestran que la extracción ilegal de musgo no es un fenómeno aislado. Entre 2021 y 2024 se confiscaron aproximadamente 1.055,44 kilogramos de flora silvestre destinada al comercio clandestino, una cifra que incluye sobre todo musgos nativos, bromelias (como Tillandsia usneoides y T. incarnata) y líquenes.

Estas cantidades reflejan únicamente lo que se detecta en operativos, por lo que las autoridades admiten que la cifra real de extracción podría ser mayor. El decomiso es solo la punta del iceberg de un problema que combina la presión del mercado navideño con la falta de conocimiento sobre el impacto ecológico de arrancar estas especies.

La información recopilada por los organismos ambientales y la policía ha servido para ajustar la planificación de los operativos año tras año, enfocando recursos en las rutas, mercados y zonas de extracción más críticas durante la temporada alta de ventas.

Al mismo tiempo, la reiteración de campañas y comunicados oficiales busca que tanto vendedores como compradores tengan claro que el musgo natural destinado a belenes no es un simple producto decorativo, sino el resultado de una actividad que, en la mayoría de los casos, vulnera la normativa ambiental vigente.

Funciones ecológicas del musgo y por qué no es solo decoración

Lejos de ser un mero “tapete verde”, el musgo, las bromelias y los líquenes cumplen un papel fundamental en el funcionamiento de bosques y páramos. Estas plantas actúan como una especie de esponja natural que retiene humedad y regula el ciclo del agua en las zonas donde crecen.

Los expertos explican que el musgo contribuye a la regulación del recurso hídrico al captar y almacenar agua de lluvia y de neblina. Esta función es especialmente relevante en ecosistemas de montaña y zonas altas, donde buena parte del abastecimiento hídrico de comunidades cercanas depende de ese almacenamiento natural.

Además, estos organismos ayudan a la protección de los suelos frente a la erosión. Al cubrir el terreno, reducen el impacto directo de la lluvia y el viento, estabilizan el sustrato y evitan que se pierda la capa fértil del suelo, clave para que otras plantas puedan enraizar y desarrollarse.

El musgo y las bromelias son también un refugio para numerosas especies de fauna, desde pequeños invertebrados hasta anfibios y reptiles que encuentran en estas microestructuras sombra, humedad y alimento. Al arrancar estas plantas se destruyen, de paso, los microhábitats de los que dependen muchas especies.

Cuando la extracción se realiza de manera masiva, se generan procesos de erosión, pérdida de humedad y alteración del equilibrio ecológico. A medio y largo plazo, esta degradación puede terminar afectando a la calidad y disponibilidad del agua que llega a pueblos y ciudades, así como a la resiliencia de los bosques frente al cambio climático.

Sanciones penales y económicas por arrancar musgo para el belén

El marco legal vigente considera la extracción, tenencia y comercialización ilegal de musgo y otras plantas silvestres como una falta grave contra el medio ambiente. De acuerdo con el Código Integral Penal, estas conductas pueden derivar en penas de entre uno y tres años de prisión cuando afectan a especies protegidas o amenazadas.

A nivel administrativo, el Código Orgánico del Ambiente prevé multas por extraer musgo y helechos que oscilan entre los 2.300 y los 92.000 dólares, dependiendo de la gravedad del caso, el volumen de flora intervenida y la reincidencia del infractor. A estas sanciones se suma el decomiso de las especies, así como de las herramientas, vehículos y demás medios utilizados para la extracción o el transporte.

Las autoridades insisten en que no solo comete infracción quien arranca el musgo en el monte. La compra y la venta también se consideran parte de la cadena ilegal. Participar en el comercio, aunque sea adquiriendo un pequeño montón de musgo para el belén, puede tener consecuencias legales si se demuestra su procedencia ilícita.

En los operativos de control, los agentes verifican tanto la documentación de origen de la flora como las autorizaciones necesarias en el caso de viveros o tiendas que vendan productos vegetales. Si no se acreditan permisos, el material se incauta y se inicia el expediente correspondiente.

El mensaje que trasladan los responsables de la campaña es tajante: el desconocimiento de la ley no exime de responsabilidad. La ciudadanía está llamada a informarse y a rechazar la compra de musgo natural, especialmente cuando se ofrece en la vía pública o sin acreditación de origen.

Alternativas sostenibles para los pesebres navideños

Para mantener la tradición del belén sin castigar a los ecosistemas, las autoridades y organizaciones ambientales recomiendan evitar el uso de musgo y bromelias naturales procedentes del medio silvestre, especialmente cuando se venden en puestos informales o en ferias sin ningún tipo de permiso.

Entre las opciones sugeridas destacan los materiales reutilizables y de bajo impacto ambiental, como fieltro, papel reciclado, fibras vegetales procedentes de cultivos controlados o musgo artificial elaborado con productos duraderos. Estas alternativas permiten recrear el paisaje del pesebre sin intervenir directamente en los bosques.

En el caso de comercios establecidos que venden decoración vegetal, se pide a los consumidores que soliciten certificados de procedencia y permisos ambientales. Si el establecimiento no puede demostrar el origen legal del producto, la recomendación es no comprar y buscar otras opciones más responsables.

Las autoridades subrayan también la importancia de la educación dentro de los hogares. Explicar a los niños y a las familias que el belén puede ser igual de bonito usando materiales alternativos ayuda a romper la idea de que el musgo real es imprescindible en la decoración navideña.

Finalmente, se anima a la población a denunciar puntos de venta o extracción cuando se sospeche que se están arrancando plantas protegidas. La UPMA y los canales oficiales de atención ciudadana recogen avisos sobre mercados, carreteras y espacios públicos donde se comercialice flora silvestre sin autorización.

La campaña de este año vuelve a poner sobre la mesa que, aunque las fiestas son un momento de tradición y celebración, el coste ambiental de decorar con musgo natural es demasiado alto para bosques, páramos y fuentes de agua. Con un refuerzo de operativos, sanciones claras y alternativas sostenibles al alcance de todos, las autoridades aspiran a que cada vez más personas opten por belenes respetuosos con la naturaleza y dejen de arrancar, literalmente, la piel de los bosques.