Características y cuidados del árbol de cerezo japonés

El cerezo japonés tiene las flores rosas

El árbol de cerezo japonés, cuyo nombre científico es Prunus serrulata, es uno de los más conocidos, sobre todo si te gusta la cultura japonesa. Uno de los nombres por el que se le llama es sakura, debido a que tiene una floración tan hermosa que hace que se cubran las ramas de flores rosadas o blancas, lo que le da un toque efímero cuando llega su época. Pero, para conseguirlo, ¿sabes qué características y cuidados has de proporcionarle?

A continuación te hablamos de todo ello para que no tengas problemas en reconocerlo y en disfrutar de este árbol en tu jardín. ¿Empezamos?

Características del árbol de cerezo japonés

cerezo japonés

Imagen – Flickr/Jungle Rebel

El Prunus serrulata es un árbol que pertenece a la familia Rosaceae. Es originario de Asia oriental, sobre todo de Japón, China y Corea. Pero lo cierto es que, si le das las condiciones adecuadas, puede adaptarse a otros lugares del mundo. Es conocido mundialmente gracias a las películas y series japonesas, sobre todo de anime, ya que es un símbolo de Japón y la belleza que tienen cuando florecen atrae a muchísimos turistas al país para verlos florecer. De hecho, en España también se pueden encontrar algunos cerezos cuyo espectáculo llama la atención, aunque no son iguales que los sakura.

Se caracteriza por ser un árbol caducifolio, es decir, que se le caen las hojas en el invierno. Es capaz de alcanzar los 5-12 metros de altura fácilmente, según la variedad y también las condiciones de cultivo que tenga. Pero si están en maceta, lo normal es que no pasen de los dos metros de altura.

En general, el tronco del cerezo japonés es delgado y su corteza suele ser marrón rojiza, con algunas marcas horizontales.

Por su parte, las hojas del cerezo japonés son ovaladas. Vas a encontrarte con que tiene los bordes aserrados y son de un color verde brillante, sobre todo en primavera y verano. Sin embargo, como también ocurre con los arces, las hojas del cerezo japonés se vuelven anaranjadas y rojizas en el otoño y predicen que se van a caer.

En cuanto a las flores, estas suelen aparecer entre marzo y abril y es el mayor atractivo que tienen. Pueden ser blancas o rosadas y se forman en racimos de, como máximo, seis flores por rama. Estas pueden ser simples, dobles o semidobles y durarán solo una o dos semanas. De ahí que cuando se produce esta floración atrae a muchos.

Por último, tienes el fruto, es decir, las cerezas. Pero debemos avisarte porque, si piensas que vas a poder comerlas, estás equivocado. Las cerezas que echa son muy pequeñas y de sabor amargo. No se consumen por el ser humano, si bien hay aves y animales silvestres que sí las degustan.

Cuidados del árbol de cerezo japonés

Las flores del cerezo japonés se agrupan en racimos

Ahora que conoces cuáles son las características del cerezo japonés, lo siguiente es pensar en cuáles son los cuidados. Si vas a plantarlo en tu casa, ya sea en una maceta o en el jardín, ten en cuenta lo siguiente:

Ubicación y temperatura

El cerezo japonés es un árbol que siente predilección por los climas templados y frescos. Así que si en donde vives tienes inviernos fríos y veranos templados, estará perfecto.

Debes ponerlo en un lugar que tenga mucho sol, porque eso ayuda a que florezca de manera abundante. Pero, si donde vives el verano es muy caluroso, lo mejor es colocarlo en semisombra.

En cuanto a la temperatura, lo ideal es que esté entre los 5 y los 25 ºC. Con las heladas no tiene problemas, las tolera bien si no son prolongadas ni muy extremas. Pero cuando hablamos de temperaturas altas lo cierto es que este árbol no lo pasa nada bien.

Sustrato

La mejor tierra para el árbol sakura es, sin duda, una que esté muy suelta. A ser posible, escoge tierra que sea ligeramente ácida o neutra. Conviene que, si lo plantas en la tierra, le eches mucho abono orgánico y que la tierra tenga una buena aireación, por ejemplo, con perlita o similar.

Cuando la tierra está demasiado compacta o tiene mucha humedad, el árbol sufre porque podría desencadenar enfermedades radiculares.

Riego

El riego del árbol de cerezo japonés es uno de los cuidados más importantes a tener en cuenta. Cuando el árbol está creciendo, que suele ser en los meses de primavera y verano, necesita que el suelo y la tierra esté ligeramente húmeda. Pero en otoño e invierno no es tan necesario porque el árbol entra en reposo. Esto quiere decir que en esa época no vas a tener que regarlo tanto.

El agua intenta que sea sin cloro ni cal para evitar problemas en los cambios de propiedades de la tierra.

Abonado

Con el objetivo de que este árbol tenga todos los nutrientes que necesita deberás darle un buen abonado. A finales del invierno o principios de la primavera deberás echarle fertilizantes orgánicos o aquellos que sean ricos en fósforo y en potasio.

Evita en la medida de lo posible los que tengan un exceso de nitrógeno porque eso solo hará que desarrolle más hojas, pero no más flores.

Bonsái de cerezo japonés

Imagen – bonsaitreegardener.net

Poda

La poda, como todos los árboles, puede ser de formación, cuando le estás dando la forma que quieres que tenga, o de mantenimiento, para eliminar las ramas muertas, enfermas o mal orientadas.

No es un árbol que tolere bien las podas extremas, así que intenta cortarle un poco cada cierto tiempo.

Plagas y enfermedades

Por último, deberás tener cuidado con las plagas y enfermedades que le atacan a menudo. En cuanto a las plagas, tienes que lidiar con los pulgones, que se alimentarán de la savia del árbol y hará que las hojas y los brotes se debiliten; así como de las orugas y escarabajos.

Por su parte, los hongos de la monilia y el oídio son muy peligrosos para el cerezo japonés y aparecen en climas húmedos. Lo notarás porque sale un polvo blanco sobre las hojas y además las flores se pudren.

Ahora que tienes todo sobre el árbol de cerezo japonés, ¿te animas a tener uno en casa para apreciar su belleza?