La localidad salmantina de Carbajosa de la Sagrada ha celebrado con gran éxito su primera edición del Concurso de Huertos Municipales, una cita impulsada por la Concejalía de Medio Ambiente que ha convertido el recinto de las parcelas en un auténtico escaparate del trabajo y la dedicación de los hortelanos. La jornada, que se desarrolló en un ambiente distendido y lleno de complicidad, sirvió para reconocer el esfuerzo de quienes cultivan estas tierras y para reforzar el carácter comunitario de un proyecto que ya suma 130 huertos.
La iniciativa, coordinada por la concejala Thania Valdés, nació con el propósito de poner en valor una actividad que trasciende lo meramente agrícola. Más allá de la producción de verduras y hortalizas, los huertos municipales se han consolidado como un punto de encuentro intergeneracional donde se comparten consejos, experiencias y, sobre todo, buena vecindad. La respuesta de los participantes ha sido tan positiva que el Ayuntamiento ya piensa en repetir la experiencia en el próximo programa de fiestas.
Un jurado experto y siete categorías en liza
Para garantizar la objetividad, la organización contó con un jurado especializado integrado por Diego Gómez Prieto, ingeniero agrícola, jardinero y docente de Jardinería, y Yolanda San Román Ibáñez, bióloga y también docente de jardinería. Ambos tuvieron la difícil tarea de valorar el peso, la calidad y las características organolépticas de los productos presentados, así como el estado general de las parcelas. Durante la tarde no faltaron las risas y las anécdotas mientras los expertos examinaban cada ejemplar.
El certamen se estructuró en siete categorías que abarcaban desde el reconocimiento global del huerto hasta los productos más singulares. La categoría Huerto de Oro fue la más exigente, pues requería cumplir con la mayoría de los parámetros establecidos en cuanto a gestión, biodiversidad, distribución y respeto a las normas ambientales municipales. También se otorgó una mención especial a un huerto que, sin alcanzar los premios, destacó por la implicación de su responsable.

Los ganadores de la primera edición
En la categoría Tomate XXL, destinada al ejemplar de mayor tamaño, el primer premio fue para M.ª Celeste Santa Mónica, que presentó un tomate de 1,2 kilos, mientras que el segundo puesto recayó en M.ª del Carmen Hernández Sánchez. En Calabacín XXL, Yolanda Martín Alcalá se hizo con el triunfo gracias a un calabacín de cinco kilos, seguida de Roberto Petisco González.
La categoría Patata Imposible, que premia la forma más curiosa y llamativa, volvió a tener como ganadora a M.ª Celeste Santa Mónica. En Cesta con Encanto, donde se valoraba la estética y creatividad de la presentación, M.ª del Carmen Hernández Sánchez se llevó el primer premio, con Cristina Martín Alfageme en segundo lugar. En ¡Qué Tomate!, que evaluaba las cualidades de sabor y textura, M.ª Celeste Santa Mónica repitió victoria, seguida de nuevo por M.ª del Carmen Hernández Sánchez.
El prestigioso Huerto de Oro fue para Agustín Sánchez Cubino, mientras que el segundo premio se repartió en un empate entre Roberto Petisco González y Matías Romo Borrego. Por último, el Alma del Huerto, elegido por votación entre los propios participantes para reconocer la colaboración, el compañerismo y la ayuda desinteresada, recayó en Jesús Francisco Agudo Holgado.
Más que un concurso, una apuesta por la comunidad
El éxito de esta primera convocatoria ha puesto de manifiesto el papel de los huertos municipales como herramienta de cohesión social y de promoción de hábitos saludables. Los participantes no solo compiten por los premios, sino que aprovechan estos espacios para intercambiar conocimientos sobre técnicas de cultivo ecológico, fomentar el consumo responsable y estrechar lazos entre vecinos de distintas generaciones.
Desde el Ayuntamiento han valorado muy positivamente la acogida y ya trabajan para incluir el concurso en el calendario de fiestas del próximo año. La idea es dar continuidad a una iniciativa que, además de reconocer el esfuerzo individual, refuerza el sentido de pertenencia a un proyecto colectivo. Con esta primera edición, Carbajosa demuestra que los huertos municipales son mucho más que simples parcelas de cultivo: son un motor de convivencia y un ejemplo de sostenibilidad aplicada al entorno urbano.
