
Cuando llega el final del invierno en la meseta de Lam Dong, Da Lat se transforma en un mar de tonos rosados gracias a los cerezos en flor. Las colinas de té, las orillas de los lagos y muchas calles arboladas se convierten en un escenario natural que cada año atrae a miles de viajeros, incluidos muchos turistas europeos que buscan paisajes singulares más allá de los circuitos habituales de Japón o Corea.
Este fenómeno natural se ha ido consolidando como un reclamo turístico y cultural de primer orden. Las autoridades locales preparan un amplio festival para 2026, mientras los vecinos de Da Lat intentan compatibilizar la llegada masiva de visitantes con el cuidado de los árboles de té, los cerezos y la vida cotidiana en esta ciudad de montaña, conocida como la «tierra de la niebla».
El estallido rosa en las colinas de té de Cau Dat
En los días previos al Año Nuevo Lunar, las colinas de té de Cau Dat, en el distrito de Xuan Truong, se convierten en uno de los escenarios más fotografiados de Vietnam. Allí, el verde intenso y ordenado de las hileras de té se ve salpicado por la floración de cientos de cerezos plantados entre las plantaciones, muchos de ellos con más de tres décadas de antigüedad.
Los habitantes de la zona explican que estos cerezos fueron plantados originalmente para marcar límites de parcelas y embellecer los caminos rurales. Con el tiempo, se han convertido en un atractivo paisajístico en sí mismo: al perder casi todas sus hojas a finales de octubre, los árboles dejan paso a racimos de flores rosadas que brotan directamente en las ramas desnudas a finales de diciembre y principios de enero.
El contraste es especialmente llamativo en los días fríos y neblinosos, cuando la niebla cubre parcialmente las colinas de té y los cerezos añaden pinceladas de rosa sobre el paisaje grisáceo. Los visitantes suelen llegar a primera hora de la mañana para aprovechar la luz suave y la atmósfera tranquila antes de que la zona se llene de gente.
Durante esta época, los caminos que atraviesan la plantación se llenan de motos, coches y grupos que esperan turno para hacer fotos en los rincones más populares. Los trabajadores de la plantación recuerdan a los viajeros que la entrada es gratuita, pero piden respeto: no arrancar flores, no pisar las hileras de té y mantener el ruido bajo para no alterar la jornada laboral en los campos.
La afluencia no se limita a los vecinos de Da Lat. Llegan grupos de amigos desde ciudades costeras como Nha Trang, Phan Rang, Phan Thiet, Vung Tau o Ciudad Ho Chi Minh, muchos de ellos en moto, después de varios kilómetros de curvas de montaña. Pese al cansancio del trayecto, describen la experiencia de encontrarse con las colinas teñidas de rosa como un momento que compensa cualquier esfuerzo.
Un símbolo de la primavera de Da Lat
En Vietnam, los cerezos de Da Lat son conocidos como «mensajeros de la primavera». Su floración suele iniciar la transición del invierno a la estación más suave y marca también el comienzo del periodo climático considerado más agradable del año en la ciudad.
La especie que domina en Da Lat es el resultado de una hibridación entre las flores de albaricoquero del sur y cerezos de clima frío. Se introdujo a principios del siglo XX, durante la época colonial francesa, como parte de proyectos experimentales de jardinería en la meseta central. Desde principios de los años 2000, las campañas de plantación han multiplicado el número de ejemplares en calles, escuelas, edificios públicos y recintos religiosos.
Hoy, se calcula que hay decenas de miles de árboles repartidos por toda la ciudad y sus alrededores, desde viejos ejemplares centenarios hasta plantaciones jóvenes aún en crecimiento. Su presencia se ha consolidado como un rasgo identitario del paisaje urbano de Da Lat, equiparable al papel de los cerezos en Tokio o Kioto, aunque con un calendario y una estética diferentes.
A diferencia de los cerezos japoneses, que suelen florecer en condiciones más templadas, en Da Lat la floración se adelanta al final del invierno, justo cuando muchos árboles han perdido sus hojas. Esto refuerza la sensación de fragilidad y pureza de los pétalos rosados suspendidos sobre ramas casi desnudas, un contraste que buscan tanto los fotógrafos profesionales como los visitantes que solo quieren un recuerdo del viaje.
Entre principios de enero y finales de marzo, las calles y barrios con mayor densidad de cerezos se llenan de cámaras y móviles. Algunas familias locales aprovechan estas semanas para retratarse juntas bajo los árboles, convirtiendo la salida a ver las flores en una tradición anual parecida a las escapadas de primavera que se organizan en Europa para ver almendros o cerezos en flor.
El futuro Festival de los Cerezos en Flor – Primavera de Da Lat 2026
Ante el creciente interés por la floración, las autoridades de Da Lat han dado un paso más con la propuesta de organizar el Festival de los Cerezos en Flor – Primavera de Da Lat 2026. El Comité Popular del barrio de Xuan Huong ha elaborado un plan preliminar que ya se ha elevado a la provincia de Lam Dong para su estudio y aprobación.
El proyecto plantea un evento de un mes de duración, previsto entre el 15 de enero y el 15 de febrero de 2026, coincidiendo con el Año Nuevo Lunar del Caballo. El coste estimado ronda los 8.000 millones de dong vietnamitas, de los cuales se solicitaría al presupuesto provincial una aportación de unos 3.000 millones, mientras el resto se buscaría mediante otras fuentes de financiación.
La propuesta no se limita a crear un producto turístico más, sino que busca configurar un espacio cultural y artístico que gire en torno a la flor del cerezo. El programa central incluye las ceremonias de apertura y clausura en la plaza Lam Vien, uno de los puntos neurálgicos de la ciudad, y una llamativa «Calle de las Flores de Luz» en la calle Tran Hung Dao, donde los cerezos se combinarían con instalaciones luminosas y decoraciones florales.
Además de estos actos principales, el festival se concibe como una red de actividades repartidas por diferentes distritos de Da Lat, con especial atención a las áreas donde la densidad de cerezos y la calidad del paisaje es mayor. Así, el espacio del festival se extendería por los barrios de Xuan Huong, Lam Vien, Xuan Truong y la zona de Lang Biang, lo que permitiría distribuir a los visitantes y evitar aglomeraciones excesivas en un único punto.
En paralelo, las autoridades han previsto concursos y exposiciones de fotografía bajo el título «Colores de los cerezos en flor», así como certámenes de pintura para niños y competiciones de danza folclórica, cuyo objetivo es contar la primavera de Da Lat a través de imágenes, música y movimiento, reforzando la conexión entre naturaleza y vida cultural.
Rutas, actividades y puntos clave para ver los cerezos
Con el fin de ordenar mejor el flujo de turistas, se trabaja en la elaboración de un mapa oficial con los principales puntos para contemplar los cerezos en flor y en la organización de recorridos temáticos. Esta herramienta permitirá a los viajeros, incluidos los procedentes de España y otros países europeos, planificar de forma más eficiente sus visitas y desplazamientos internos.
Entre las propuestas ligadas al festival se incluye un programa para disfrutar de las flores y tomar café gratis en la zona del lago Tuyen Lam, dentro del área turística nacional. La idea es invitar a los visitantes a detenerse sin prisa, combinando la contemplación del paisaje con la degustación del café local, uno de los productos emblemáticos de la región de las Tierras Altas Centrales.
Otro de los ejes del festival será el itinerario «Cerezos en flor en la región del té de Cau Dat», que formaliza lo que muchos turistas ya vienen haciendo por su cuenta: recorrer en moto o coche las laderas que suben a las plantaciones, parando en los tramos de carretera donde la concentración de árboles es mayor y las vistas más amplias.
El programa «El sueño de los cerezos en flor en el corazón del valle» pondrá el foco en el Valle del Amor, una zona muy conocida entre el público vietnamita y que poco a poco empieza a sonar en los circuitos internacionales. Allí, los cerezos se mezclan con jardines, senderos y miradores que ofrecen una perspectiva distinta de la ciudad y los alrededores.
El lago Xuan Huong, uno de los símbolos de Da Lat, también figura entre los puntos imprescindibles para contemplar la floración. Los árboles alineados en torno al agua reflejan sus copas rosadas sobre la superficie del lago, creando escenas que los fotógrafos buscan capturar al amanecer o al atardecer, cuando la luz suaviza aún más el paisaje.
Consejos para viajeros europeos que quieran ver los cerezos en Da Lat
Para quienes viajan desde España u otros países europeos, la temporada más fiable para ver los cerezos en flor en Da Lat se extiende, en general, de principios de enero a finales de marzo. Sin embargo, la floración exacta varía ligeramente según la altitud y las condiciones climáticas de cada año.
Las zonas más elevadas y frías, como Cau Dat y algunos suburbios cercanos, tienden a florecer antes. Allí, las primeras flores pueden verse ya a finales de diciembre, cuando la niebla cubre todavía muchas mañanas las colinas. En cambio, los barrios más céntricos, con temperaturas algo más suaves, suelen alcanzar el punto álgido unas semanas más tarde.
Quienes busquen evitar concentraciones excesivas de gente pueden optar por visitar las colinas de té a primera hora de la mañana, idealmente antes de las ocho. En ese tramo del día, la luz es más uniforme, la bruma añade un componente atmosférico interesante a las fotos y el tráfico es más llevadero.
Para los que combinan Da Lat con otras paradas de un viaje por Vietnam, también conviene tener presente que, aunque el festival oficial se concentre en un mes, las flores pueden mantenerse en buen estado varias semanas. Esto permite jugar con las fechas y no depender únicamente de los días centrales del evento para disfrutar del paisaje rosado.
En términos prácticos, es recomendable llevar ropa de abrigo ligera y calzado cómodo, ya que las temperaturas en la meseta pueden ser frescas, especialmente al amanecer y al anochecer, y muchos miradores y puntos fotogénicos se alcanzan caminando por senderos de tierra o cuestas pronunciadas.
Impacto en la comunidad local y preservación del paisaje
El auge del turismo vinculado a los cerezos en flor tiene efectos directos sobre la vida cotidiana de los residentes de Da Lat. Las plantaciones de té de Cau Dat, en particular, han pasado de ser espacios principalmente productivos a convertirse también en escenarios para sesiones fotográficas, vídeos y actividades recreativas.
Vecinos y trabajadores de la zona insisten en que la afluencia de visitantes debe ir acompañada de comportamientos responsables. Piden que se respeten las hileras de té, que se evite trepar a los árboles o arrancar ramas, y que los grupos organicen sus paradas sin bloquear los caminos de trabajo ni generar ruidos excesivos que dificulten las labores agrícolas.
Desde el punto de vista económico, el festival y la temporada de floración ofrecen oportunidades para pequeños negocios locales: alojamientos familiares, cafeterías, servicios de guía, alquiler de motos o transporte privado. Sin embargo, también obligan a pensar en soluciones para gestionar residuos, controlar el estacionamiento desordenado y evitar la erosión de taludes por el paso constante de personas.
Las autoridades de Da Lat han señalado que el objetivo del festival es que la flor de cerezo funcione como un hilo conductor entre naturaleza, cultura y turismo sostenible. Por eso, los programas se reparten por varios espacios verdes y se complementan con actividades artísticas que ponen en valor la identidad de la ciudad montañosa, más allá de las fotos puntuales.
A medida que Da Lat se sitúa con más fuerza en el mapa turístico del sudeste asiático, la gestión de la temporada de cerezos en flor se perfila como un banco de pruebas para encontrar un equilibrio entre promoción internacional, bienestar vecinal y conservación de un paisaje que, por su delicadeza, puede resentirse si el crecimiento no se acompaña de normas claras.
La floración de los cerezos en Da Lat y, en especial, en las colinas de té de Cau Dat, se ha consolidado como uno de los momentos más singulares del calendario viajero en Vietnam. Entre el final del invierno y el inicio de la primavera, la ciudad y sus alrededores se tiñen de rosa, impulsando un festival que aspira a combinar turismo, arte y vida local, y ofreciendo a visitantes de Europa y de todo el mundo la posibilidad de descubrir una versión distinta de la clásica imagen de los cerezos en flor, con el añadido del té, la niebla y el carácter tranquilo de esta ciudad de montaña.
