Ceropegia woodii

La Ceropegia woodii es una planta de interior fácil de mantener

Si estás buscando una planta de interior que sea fácil de mantener, una muy buena opción es optar por la Ceropegia woodii. Se trata de un vegetal de porte colgante que es capaz de alcanzar longitudes de entre dos y cuatro metros. Sus peculiares florecitas que parecen de cera no pasarán desapercibidas. Por lo tanto, es una planta ideal para embellecer nuestro entorno.

En este artículo explicaremos qué es la Ceropegia woodii, cuáles son los cuidados que necesita y cómo se propaga. Asique si te interesa este curioso vegetal, te recomiendo que sigas leyendo.

¿Qué es esta planta?

Las flores de la Ceropegia Woodii parecen de cera

La Ceropegia woodii, originaria de Sudáfrica, es una planta suculenta cuyo porte es desordenado y colgante. Se caracteriza especialmente por crear unos tallos finos y largos. De los mismos surgen unas hojas carnosas, redondeadas y verdes con tonos plateados. Cuando entran en contacto directo con la luz solar, sus tonalidades cambian a rosáceas. Además, la Ceropegia woodii crea unas flores muy peculiares en verano. Son de tamaño pequeño y rosadas, pero lo realmente sorprendente es que parecen estar hechas de cera, de ahí el nombre de este vegetal.

No obstante, esta planta de flores peculiares también tiene otros nombres comunes, y muy bonitos además:

  • Cadena de corazones
  • Ceropegia
  • Collar de corazones
  • Enredadera rosario
  • Fuente de cera
  • Ristra de corazones
  • Rosario de corazones

¿Cómo cuidar la Ceropegia woodii?

Por lo general, la Ceropegia woodii es una planta bastante sencilla de mantener. Puede crecer en lugares en semisombra o muy soleados y tolera bastante los ambientes secos, pues no requiere mucha humedad. Por ello puede ser mantenida en el interior del hogar, incluso con calefacción central y sin necesidad de pulverizarla.

A pesar de que se trata de un vegetal muy resistente, lo más recomendable es abonarlo una vez al mes, al menos durante su periodo de crecimiento. Una vez que la Ceropegia woodii esté completamente desarrollada, no hará falta abonarla, sólo aportar nutrientes de vez en cuando. En cuanto a la temperatura, la ideal para esta planta de flores peculiares oscila entre los 18 y los 25 grados, pero puede soportar todavía más calor en verano. A ser posible, debemos evitar que se encuentre en un ambiente por debajo de los 15 grados, sobre todo en invierno.

¿Cuándo regar la Ceropegia woodii?

Como las raíces de la Ceropegia woodii son tuberosas, es capaz de crear sus propias reservas de agua. Por este motivo hay que regarla con moderación y pocas veces. De hecho, lo más recomendable es regar únicamente cuando el sustrato o la tierra se hayan secado por completo. Además, es de suma importancia que la tierra tenga un buen drenaje. Una de las muertes más habituales de esta planta es por un exceso de agua. Las raíces se pudren por ello y el vegetal no logra sobrevivir.

Asique debemos regarla poco, y todavía menos en otoño e invierno. En el caso de que veamos que sus hojas se vuelven amarillas, lo más probable es que la pobre planta se esté ahogando con tanta agua. Por el contrario, si sus hojas empiezan a marchitarse y a caerse, sobre todo en verano, es posible que le falte más agua.

Precisamente porque es una planta que necesita riegos muy puntuales, es ideal para colocarla en un sitio elevado, ya que no supondrá un sobreesfuerzo para nosotros. Además, sus largos y finos tallos le dan un aspecto de cortina que invita a buscarle un lugar alto para decorar nuestro hogar.

¿Cómo se propaga la Ceropegia woodii?

Existen tres métodos de propagación de la Ceropegia woodii

Existen un total de tres métodos diferentes para propagar la Ceropegia woodii: Por tierra, por agua y mediante tubérculos. A continuación las comentaremos y podrás elegir cuál prefieres tú, si tu idea es reproducir este planta, claro.

Propagación por tierra

Comencemos por la propagación de la Ceropegia woodii por tierra. Es tan sencillo como cortar unos esquejes de la punta del tallo de un ejemplar adulto e insertarlos en una maceta llena de tierra húmeda. En el caso de que tengamos una Ceropegia woodii muy larga, una buena opción es emplear este método para otorgarle más densidad. Para ello sólo tenemos que podarla y colocar los esquejes en la tierra alrededor de la planta original.

A pesar de que este método es bastante eficaz, podemos incrementar las probabilidades de éxito utilizando un gel estimulador de raíces. Lo único que debemos hacer es sumergir el esqueje en este gel antes de enterrarlo en el sustrato. Es importante que el gel estimulador de raíces se adhiera al corte.

Propagación agua

Al igual que la propagación de la Ceropegia woodii por tierra, también se utilizan esquejes cuando se hace en el agua. Simplemente tenemos que cortar unos cuantos con una longitud de unos pocos centímetros y meterlos en agua. Para que puedan desarrollarse bien, lo más recomendable es colocarlos en un lugar donde les de la luz del sol indirectamente. También es importante que la parte del esqueje que esté sumergida en el agua no tenga ninguna hoja. De lo contrario, esas hojas se acabarán pudriendo y será más difícil mantener el agua limpia. No debemos olvidarnos de cambiar el agua de los esquejes como mínimo una vez a la semana, o cuando se vuelva turbia antes.

Para que puedan crecer raíces, debe haber al menos un nudo bajo el agua, mejor dos, ya que brotan de ellos. Cuantos más esquejes coloquemos, más densa será la planta adulta y más bonita quedará en nuestro hogar. Una vez que hayan surgido bastantes raíces de los esquejes, podremos plantarlos en la tierra.

Propagación mediante tubérculos

Finalmente nos queda la opción de propagar la Ceropegia woodii mediante tubérculos. A medida que envejece la planta, van apareciendo tubérculos de distintos tamaños en sus tallos. Para producir enredaderas nuevas, lo único que hay que hacer es enterrar el tubérculo en otro sustrato, y si todavía sigue adherido al vegetal será mucho mejor. Con el fin de fomentar el enraizamiento, debemos mantener la tierra húmeda y no pasarnos con el agua. Pasadas algunas semanas o meses, el tubérculo ya habrá crecido lo suficiente para separarlo de la planta original.

Ojalá todas las plantas fueran tan fáciles te mantener y reproducir, ¿verdad?


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