La Ciudad Autónoma, a través de la Consejería de Medio Ambiente, Servicios Urbanos y Vivienda, ha puesto en marcha una campaña de limpieza y mantenimiento de 1.400 palmeras repartidas por todo el casco urbano. La intervención incluye la retirada de frondas secas e infrutescencias, así como la sustitución de los ejemplares deteriorados que puedan suponer un riesgo.
El dispositivo, coordinado por el área de Servicios Urbanos, ha echado a andar en la Plaza de la Constitución y se desplegará progresivamente por los distintos barrios. El objetivo es doble: garantizar la seguridad de peatones y vehículos y preservar el arbolado urbano con tareas preventivas y correctivas.
Alcance de los trabajos
La limpieza es de carácter periódico y se realiza de forma planificada, retirando frutos y palmas para evitar su caída sobre aceras y calzadas. Además, estas labores alivian el peso de los dátiles sobre el estípite (tronco), lo que mejora la respuesta de los ejemplares frente a temporales y rachas fuertes de viento.
Por motivos ambientales y de salud vegetal, el calendario se ajusta a los ritmos de la fauna. Durante la primavera y el verano se interrumpen estas tareas para respetar la nidificación de las aves y minimizar la dispersión del picudo rojo, un criterio que conjuga protección de la biodiversidad y buen manejo de las palmeras.
Las actuaciones se acometen con medios especializados y bajo criterios técnicos, priorizando las zonas con mayor tránsito y aquellas donde se ha detectado acumulación de infrutescencias. Con este enfoque se busca una mejora inmediata de la seguridad y una conservación eficaz del arbolado.
La Consejería recuerda que estas operaciones, además de su componente de prevención, favorecen la salud estructural de las palmeras a medio plazo, reduciendo esfuerzos innecesarios sobre el tronco y el penacho y disminuyendo el riesgo de roturas.
Seguridad, reposición y control del picudo

En paralelo al mantenimiento, la empresa pública Obimasa ha llevado a cabo estudios biomecánicos para detectar ejemplares con riesgo de quiebra. Cuando se confirma la peligrosidad, se propone su retirada para salvaguardar a la ciudadanía y evitar incidentes en la vía pública, como en la tala de palmeras en el Murube.
Para compensar las pérdidas ocasionadas por temporales y apeos de gestión derivados de esos ensayos, la Consejería ha iniciado la reposición con una primera entrega de 15 palmeras datileras, previamente tratadas contra el picudo rojo. Esta reposición se integra en la inversión botánica que se está desplegando en zonas urbanas.
El control del picudo rojo en la ciudad mantiene un protocolo consolidado, con tratamientos con nematodos y seguimiento periódico que, durante años, ha sido considerado un referente a nivel nacional. La gestión corre a cargo de Obimasa y la Consejería, con actuaciones regulares orientadas a contener la plaga y reforzar la sanidad vegetal.
La iniciativa, dirigida por la Consejería encabezada por Alejandro Ramírez, combina seguridad pública, criterios técnicos y respeto ambiental. Con ello se pretende preservar el paisaje urbano y mantener en condiciones óptimas las palmeras de titularidad municipal.
Con este plan de mantenimiento anual, que calibra tiempos de actuación, medidas de seguridad y reposición de ejemplares, la ciudad avanza en una gestión del arbolado que protege a los vecinos, cuida la infraestructura verde y atiende los ciclos naturales de la fauna urbana.

