Cómo cuidar un árbol de arce y realzar su belleza en otoño

Es posible tener un árbol de arce japonés

El árbol de arce es uno de los árboles más hermosos que hay en la naturaleza, principalmente por su tipo de hojas y, sobre todo, por la coloración que tienen estas horas en las distintas estaciones del año. Pero, ¿cómo cuidar un árbol de arce y realzar su belleza en otoño?

Hace años, encontrar un árbol de arce no era fácil, y si dabas con uno, lo más normal es que te costara bastante. Pero hoy en día no es difícil y tienen precios asequibles. Aun así, para que te dure mucho tiempo, es necesario que sepas cuáles son los cuidados principales que tiene este. ¿Te echamos una mano?

Cómo es el árbol de arce

El árbol de arce es una de las plantas más hermosas por las hojas. Según la variedad, puede alcanzar fácilmente los 5 metros de alto, pero algunos pueden llegar a 40 metros.

Sus hojas, que es lo más bonito que tiene, son palmeteadas y cambian de color con las estaciones del año. Estas suelen tener lóbulos muy bien marcados y, si te fijas de cerca, verás que tiene bordes dentados.

En cuanto a su corteza, según la especie, puede ser lisa al principio, cuando son ejemplares jóvenes; sin embargo, conforme pasan los años, se volverá más rugosa.

Cómo cuidar un árbol de arce

arce japones rojo

Ahora que ya sabes cuáles son las características del árbol de arce, es hora de que sepas cómo cuidarlo para que realces su belleza en otoño y en las demás estaciones del año. Para ello, a continuación te dejamos una pequeña guía con la que conozcas todos los cuidados principales.

Eso sí, debemos advertirte que no es un árbol que sea fácil de cuidar. Necesita que estés pendiente de él para que las plagas no le afecten y, sobre todo, para mantenerle el follaje, sobre todo según la zona en la que vivas.

Ubicación y temperatura

El arce es un árbol al que le gusta el sol, pero no de forma directa, sino más bien indirecta. Por eso, a la hora de plantarlo, o de tenerlo en una maceta, debes colocarlo siempre en un sitio de semisombra o que tenga luz indirecta.

Para que te hagas una idea, si vives en zonas cálidas, lo mejor es ponerlo en semisombra para que solo le dé la luz por la mañana o por la tarde, y el resto esté en sombra.

En cuanto a su temperatura, el arce es de climas fríos. No le gusta nada el calor, su ideal es de 10 a 20 grados centígrados. ¿Qué pasa si lo tienes en zonas con más de 30 y 40 °C?, pues que sufre. Y mucho. Las hojas se le secarán muy rápido y perderá el follaje que tiene. Por eso, cuando sucede eso, tienes dos opciones:

  • O lo pones en una zona fresca de tu casa (aunque sea en interior).
  • O directamente lo descartas, porque no es un árbol que se adapte bien a las temperaturas extremas, ni al calor ni al frío.

Sustrato

La tierra para un árbol de arce debe ser siempre ácida, a ser posible que su pH esté siempre entre 5,5 y 6,5. Además, ha de tener un buen drenaje, por eso, a la hora de preparar el sustrato, te recomendamos que uses turba, compost, arena y lo mezcles con perlita o similar para que quede muy suelto.

Y es que las raíces del arce son finitas y no tolera nada los encharcamientos de agua, de ahí que, si le proporcionas esta tierra, tendrá más oportunidades de salir adelante.

Riego

El riego es uno de los cuidados más importantes del árbol de arce. Y lo es porque, si te equivocas, puedes acabar perdiéndolo. En general, el arce es un árbol que necesita tener la tierra húmeda, pero no empapada ni encharcada. Nuestra recomendación es la de regar con frecuencia y dejar que se seque la tierra muy ligeramente.

Por ejemplo, si vives en un clima cálido, es posible que en verano tengas que regarlo a diario, pero con poca cantidad. Y en invierno puedes espaciar esos riegos según la humedad que haya donde esté.

En el caso de climas fríos, puedes regar en verano entre una y tres veces y en invierno una vez a la semana o cada quince días.

Te recomendamos que uses poca cantidad de agua, es preferible regar dos veces al día que pasarte con el agua y que las raíces se pudran.

Abonado

En la época de primavera y verano, incluso en algunos casos también en otoño, conviene que fertilices el árbol de arce. Puedes utilizar un fertilizante que sea ligeramente ácido, bien con el agua de riego o en otro tipo de presentaciones.

La frecuencia habitual es hacerlo una vez al mes durante esos meses. No lo hagas nunca en invierno, porque la planta se estresará.

Plagas y enfermedades

Como te decíamos al principio, el árbol de arce suele tener problemas con las plagas, porque le atacan a menudo, sobre todo los pulgones y los ácaros. Para prevenirlo puedes usar aceite de neem o un jabón insecticida.

En el caso de que ya estén presentes, deberás buscar algo que elimine esas plagas por completo.

Las enfermedades más comunes tienen que ver con el sol y el riego. El sol quemará las hojas y hará que estas se dañen. El riego pudrirá las raíces.

Las hojas en las distintas estaciones

arces japoneses en japon

Dependiendo de la estación del año, así como de la variedad de arce que tengas, las hojas van a cambiar de tonalidad. Por ejemplo, en invierno lo normal es que sean verdes. En primavera se irán tornando rojas, tonalidad que acompaña al verano. Por último, en otoño, serán anaranjadas. De hecho, es en esta época cuando debes proceder a su poda.

Pero, como te decimos, depende mucho de la variedad de arce que sea, ya que algunos cambien esa coloración.

En todo caso, lo principal es controlar la temperatura, iluminación y riego para que las hojas se mantengan y para que cambien de color con las estaciones.

¿Te queda claro ahora cómo cuidar un árbol de arce y realzar su belleza en otoño?