¿Se puede tener una buganvilla en maceta?

La buganvilla es un arbusto trepador que produce tal cantidad de flores que crea un espectáculo de color durante la primavera y el verano. Puede llegar a alcanzar los 6-8 metros de altura, por lo que se utiliza para cubrir pérgolas y techos. Pero, ¿sabías que se puede controlar fácilmente su crecimiento mediante podas regulares?

Es una planta que cicatriza bien y rápido. Tanto es así que, si no tienes dónde ponerla, te animamos a tener una buganvilla en maceta.

¿Qué maceta escoger?

Maceta

La buganvilla es una planta que queda bien en todo tipo de macetas, ya sean de plástico o de terracota. Pero estos dos materiales son tan diferentes, que tienen cada uno sus propias ventajas e inconvenientes. Veamos cuáles son:

Maceta de plástico

Ventajas

  • Pesa poco: se puede cambiar de sitio con facilidad.
  • Es económica: incluso la que mide 40cm de diámetro te puede salir por apenas 4-5 euros. Aunque eso sí, si es de plástico resistente te costará alrededor de 7 euros.
  • Es fácil de limpiar: si se mancha, basta con pasarle un trapo.

Inconvenientes

  • Se la puede llevar el viento: al pesar poco, si vivimos en una zona donde suele soplar el viento fuerte, éste podría llevársela consigo.
  • Con el tiempo se estropea: aunque sea de plástico resistente, al final tarde o temprano se termina estropeando.

Maceta de terracota

Ventajas

  • Es muy duradera: la terracota es un material que soporta bien las inclemencias del tiempo, así que se mantiene intacta durante muchos, muchos años.
  • No se la puede llevar el viento: tiene el peso ideal para soportar las rachas de viento.
  • Es muy decorativa: hoy en día podemos encontrar macetas con diseños y formas muy elegantes.

Inconvenientes

  • Su precio de venta es alto: una maceta de 40cm puede costar sobre los 15-20 euros.
  • Si se cae, se rompe: hay que tener mucho cuidado con esto, pues la terracota es un material muy resistente pero a la vez muy frágil. Si se cae al suelo, lo más probable es que se rompa.

¿Cómo cuidar la Buganvilla en maceta?

Buganvilla blanca

Trasplante

Cuando hayamos decidido qué maceta usaremos para tener nuestra buganvilla, tendremos que trasplantarla. Para ello lo que haremos será lo siguiente:

  1. Primero, colocaremos filtros de café en los agujeros de drenaje. Así evitaremos que el sustrato se pierda cada vez que reguemos.
  2. A continuación, colocaremos la maceta ”nueva” en el sitio donde queramos tener la planta, y la rellenaremos con sustrato de cultivo universal mezclado con un 30% de perlita un poco menos de la mitad.
  3. Luego, extraeremos la planta de su ”vieja” maceta, y la introduciremos en la ”nueva”. Si vemos que está muy alta o muy baja quitaremos o añadiremos sustrato. Para tener una guía, debemos saber que la base de los tallos debe quedar un poco por debajo del borde de la maceta.
  4. Después, terminaremos de rellenar con sustrato.
  5. Ahora, regamos bien, a consciencia.
  6. Finalmente, podremos ponerle un tutor si queremos que trepe por alguna celosía o pared.

Riego

Para que crezca bien, será muy importante regarla de vez en cuando. La frecuencia variará dependiendo del clima así como de la ubicación, pero por lo general deberemos regar cada 3 días en verano y cada 5-6 días el resto del año.

En caso de duda, comprobaremos la humedad del sustrato. Para ello podemos hacer varias cosas:

  • Utilizar un medidor de humedad: para que sea más fiable, es muy recomendable introducirlo en diferentes puntos.
  • Introducir un palo delgado de madera: si al sacarlo sale prácticamente limpio, entonces podremos regar al estar el sustrato seco.

Abonado

La buganvilla necesita ser abonada durante la primavera y el verano para poder crecer y florecer. Por ello, durante todos los meses cálidos es muy aconsejable abonar con abonos líquidos siguiendo las indicaciones especificadas en el envase del producto.

Poda

La poda es fundamental cuando se tiene una buganvilla en maceta, pues de no hacerlo podría detener su crecimiento e incluso podríamos llegar a perderla. Pero, ¿cuándo y cómo se poda?

Para controlar su crecimiento tenemos que esperar a finales de invierno y desinfectar unas tijeras de podar. Cuando lo hayamos hecho, observaremos la planta detenidamente, primero de lejos y luego de cerca. Así podremos tener una idea de cómo está siendo su desarrollo y qué tallos tenemos que recortar o quitar.

Luego, tendremos que podar aquellos tallos que se vean débiles, enfermos o que se hayan roto. Si lo que queremos es tener un arbusto no trepador en maceta, recortaremos más o menos por la mitad; de esta forma estimularemos la producción de tallos bajos.

Buganvilla

La buganvilla de mi patio en plena temporada de floración.

Con estos consejos, tendremos una buganvilla preciosa 🙂 .

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Mónica Sánchez

Investigadora de las plantas y de su mundo, actualmente soy coordinadora de este querido blog, en el cual llevo colaborando varios años. Me encanta... Ver perfil ›

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